Cuentan que ya no es lo mismo,

que ha perdido ascendente, 

que su poder se resiente

víctima de anacronismo.

Se ha enturbiado el catecismo

con deseo disimulado,

es “cristiano” y no es pecado.

Excusatio non petita,

se sabe aunque no lo admita,

legítimo y abortado.

.......................

Y de lo de Griezmann qué,

mezclado con lo de Joao, 

chocolate sin cacao

de incongruente soufflé.

“Soy hombre de club”, lo sé,

pero jugaba sesenta.

Ahora se sale noventa.

El mérito al contenedor.

Pero al que está alrededor

Que nada se le consienta. 

.......................

Que si juega bien no vale,

que no se puede enfadar,

que deje de alardear,

no corre y no sobresale,

merece que le señale.

Al contenedor regreso,

recojo el mérito ileso

y lo aplico y lo propago.

Con desprecios yo no alabo

Pero lo ablando con yeso. 

.......................

Luego el equipo compite,

ordenado y efectivo,

Con El Profe siempre activo,

líneas juntas con Loctite.

Porque cualquiera lo admite,

era peor con Manzano,

era blando y campechano

aunque haga once años de eso.

Las aceitunas sin hueso

para el niño y el anciano.

.......................

Con El Profe siempre activas 

las roturas musculares,

como nos faltan juglares

cuidado cómo adjetivas,

que hay líneas afectivas

que hasta pueden silenciarte.

Si no quieres doblegarte

cuéntalo en medios de pago,

no te escondas en Chicago,

que duden dónde buscarte.

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