Juan Rodríguez Briso

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La “Ley del Ex” en el fútbol es casi inexorable. Dice así: “Cuando un equipo se enfrente a un ex jugador suyo, las probabilidades de que ese jugador le marque a ese ex equipo son directamente proporcionales a lo mal que dicho jugador haya salido de ese club”. En un partido como el de hoy, con hasta tres jugadores que se enfrentaban a su antiguo equipo, era difícil que no se cumpliera dicha máxima. Y sabido era por todos que quien peor había salido era Juan Infeliz.

Y el portugués, extra motivado al ver a su némesis en el banquillo colchonero, completó su mejor partido de azulgrana. Con gol incluido picando de vaselina sobre Oblak. Es solo el segundo en lo que va de liga, tampoco hay que empezar a pedir el Balón de Oro para él. Le ayudó el buen juego de todos sus compañeros, especialmente en la primera parte, donde los De Jong, Pedri y Gundogan funcionaron como el centro del campo que se espera de un Barça: presión en la salida del rival, rápidas recuperación y circulación de balón y llegadas por todos los flancos, con Koundé demostrando, mal que le pese, que donde mejor rinde es en el lateral derecho. Fue, sin duda, la mejor primera parte de los de Xavi en los últimos meses. Es verdad, el listón estaba muy bajo.

Arrollado en esa primera parte, el único planteamiento de Simeone consistió en aplicar las técnicas de John Kreese en Karate Kid (Cobra Kai para los más jóvenes). A saber: “Pegar primero, pegar duro, sin piedad”. O “ataque a la rodilla, ¿algún problema con eso?” Y a poder ser, ejecutar dichas instrucciones sobre Juan Infeliz. Difícil explicar cómo salió vivo el portugués al descanso. Del mismo modo que no se entendía que el partido no hubiese quedado sentenciado en ese lapso de tiempo. Porque el resultado era tan solo de una mínima ventaja local y fue, entre otras razones, por la falta de calidad definiendo de Raphinha y porque un polaco, de nombre Robert, ha decidido hace tiempo acudir al registro civil y cambiar su apellido original por el de Lewandugarrowsky.

Darle una vida extra a un equipo como el Atleti, que este año parece ir en serio, no es lo ideal para este Barça que no sabe cerrar los partidos. Además, acertó el Cholo con los cambios y el partido, trepidante en toda la segunda parte, comenzó a equilibrarse. Las llegadas por ambos bandos se sucedían y mientras Raphinha y Lewandugarrowsky seguían enviando las oportunidades al limbo, las mejores ocasiones colchoneras se toparon con un inspirado Iñaki Peña que parece estar dispuesto a aprovechar las pocas oportunidades de las que dispone. Su paradón, a disparo de falta de Memphis Paypal, empezó a convencer a los muchos escépticos quien con 24 años aún no se ha hecho con un puesto de titular en un equipo lleno de imberbes adolescentes. Y la victoria, esta vez convincente, llega en el mejor momento. Porque es curioso lo de este Barça rajoyesco que muestra su mejor cara cuanto peor pintan las cosas. “Cuanto peor mejor para todos y cuanto peor para todos mejor, mejor para mí el suyo beneficio futbolístico"

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