Juan Rodríguez Briso

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Así lo definiría un cocinero postmoderno: un Barça en deconstrucción. Porque cada partido que pasa es peor y no se atisba cambio ni mejora alguna. No ayudaron los varios días de run-run en el club, ni una convocatoria enredada y, menos aún, hacer compartir a Fermín un centro del campo con Tractoriol y Sergi Tormento, de profesión capitán del Fútbol Club Barcelona.

 

Y si alguien esperaba un buen partido del Kaiser de Ulldecona y del Kaká de Reus ante un rival de su nivel, no tardó demasiado tiempo en decepcionarse. Un mal pase de Iñaki (de)Pena complicó la vida –no es difícil hacerlo– al medio centro. Y su regaló lo aceptó de buen gusto el joven Vermeeren para que, por sexta vez en los últimos siete encuentros, el rival empezase el partido por delante de los azulgrana. La cantidad de goles que encaja este equipo nada más empezar el partido, es una muestra alarmante de la falta de concentración.

 

En defensa de los dos nadacampistas, es justo decir que sus compañeros en defensa no les ayudaron en lo más mínimo. Si el nivel de Balde en lo que va de temporada bastaría para justificar su bajada al filial, Koundé ha mutado definitivamente en el Lenglet blanco. Imposible ir por Europa con los groseros errores que destilan ambos cada partido. No lejos de ese nivel andaba una línea de ataque que, pasada la media hora, no había hecho acto de presencia. Por ver algo positivo, al menos el equipo tuvo eficacia de cara a puerta: en su primer tiro entre los tres palos O Tiburao do Foios aprovechaba una buena asistencia de Lamine Chaval.

 

Y por si no había quedado claro la vergonzante falta de concentración del equipo en la primera parte, el comienzo de la segunda fue calcado. De nuevo, a los dos minutos, Balde y Koundé facilitaron el gol rival. Suerte que fue anulado por fuera de juego. Pero el VAR no puede corregir la falta de calidad de Tractoriol: una nueva pérdida y un nuevo gol en contra. Romeu costó 3,5 millones de traspaso. Si se le suman los 3 millones que el club ha dejado de ganar hoy, el fichaje ya se va a los 6,5 millones. Caro. Carísimo.

 

Recurrió Xavi a los “no convocados” Pedri, Gundogan y Cancelo para tratar de salvar los muebles. Y ante la demoledora estadística de Dugarrowski 0 remates a puerta ante el todopoderoso Amberes lo reemplazó por Marc Guiu. El chaval necesitó solo 20 minutos para marcar el mismo número de goles que el polaco en esta edición de la Champions League. Pero este Barça ni siquiera es capaz de dejarle ser feliz a un chaval que marcaba su primer gol en Xempions: apenas sacó de centro, el Amberes se plantó solo ante Iñaki para dar la puntilla al (nuevo) ridículo europeo.

 

Menos mal... que nos queda Portugal. Si el Shaktar se hubiera adelantado en O Dragao, el castañeo de los dientes de Laporta se hubiera escuchado en Tombuctú. Pero la tempranera goleada del Oporto nunca puso en peligro real la primera plaza de grupo. Algo que no es tan importante como la espiral en la que ha entrado el equipo. Porque este Barça está para pedirse al Barça en octavos.

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