Juan Rodríguez Briso

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Fue una nueva victoria cholística. Un 1 a 0 con otra demostración de falta de recursos técnicos y tácticos para superar la presión del contrario. Con una ausencia demasiado grande de fútbol, acaso porque no hay más, o porque las bajas son demasiadas y demasiado importantes. Tal vez va siendo hora de pedir explicaciones también al departamento médico y a los preparadores físicos. Un exhaustivo informe –no como los de Negreira– de por qué a estas alturas de temporada, tanto el año pasado como este, hay tantos jugadores claves lesionados, y una plantilla tan corta, que hace que el banquillo parezca por momentos una guardería infantil.

Por suerte, en frente estaba el Athletic de Don Honesto y de los hermanos Williams. Los que en los partidos contra equipos grandes suelen parecer los músicos del Combo Dominicano pero que frente al Barça volvieron a ponerse los disfraces de Pelé y Garrincha. Pusieron a prueba tanto a su ex compañero Iñigo como Ter Stegen y ambos respondieron. Pero la maldición –23 años ya– que persigue a los bilbaínos en Barcelona, fue suficiente para que los tres puntos se quedasen en la montaña barcelonesa. A resaltar el liderazgo, por momentos, que mostró Juan Infeliz. Lo único destacable en ataque de unos locales que, pese a disponer de algunas claras ocasiones, no impusieron en ningún momento su juego. El portugués, además de contra su propia y congénita debilidad mental, está chocando ya demasiadas veces con unos palos que impiden su despegue definitivo.

 

Y cuando a falta de diez minutos, ya olía a nuevo pinchazo en forma de empate en casa, Xavi volvió a recurrir a su mejor as bajo la manga. A esa carta oculta que el club en general -y él aún más en particular- suele sacar en tiempos de gran zozobra: la cantera. Porque si no fuera por los veteranos alemanes del equipo, la media de edad se aproximaría más a la del Barça B que a la del primer equipo. Y es que Gavi es el líder del equipo con 19 años. Balde titularísimo con esa misma edad. Y no hay que olvidar que el “viejuno” Fermín apenas llega a los 20. Por eso, cuando Marc Guiu debutó con sus 17 años, la sensación de senectud era debida a que Lamine Chaval apenas llega a los 16. Apenas un minuto en el campo le bastó al nuevo adolescente azulgrana para cual séptimo de caballería llegar al rescate: esprintó en un pase al hueco del Infeliz y, en su segundo contacto con el balón en Primera División, anotó el primer gol de su carrera.

Y así, con medio equipo titular lesionado Pedri, Koundé, Lewandowski, DeJong y Raphinha se sitúan los de Xavi a un punto del líder. Y con pleno de puntos en la Champions. El juego no despierta pasiones. Ni ahora. Ni la temporada pasada. Ni desde el día que debutó. Las épocas pantagruélicas son cosa del pasado. Por tanto, solo queda exigir resultados. Dato mata relato.

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