El Madrid de Ancelotti se sostiene gracias a unas certezas que en algunos casos tienen los pies de barro. En el 2013, fue él mismo quien creó una estructura sobre la que, ocho años después, aun se sustenta el equipo, aunque hoy es casi imposible mantener el edificio en pie durante 90 minutos. El dibujo está completamente asentado, un 4-3-3 que en su fase defensiva puede variar entre 4-1-4-1 y el 4-2-3-1, siempre dependiendo de los movimientos entre líneas de Modric. El equipo es más vertical en todas sus posesiones y se expone más que otros años, cuando no perder el balón parecía básico. No importa arriesgar una pérdida con tal de dar una velocidad al juego que antes se echaba en falta.

Ante el Atlethic, el Real Madrid jugó los 30 minutos más bonitos (y buenos) de este año. Eso sí, faltó lo importante, rematar. Y sin remate el fútbol es un fuego de artificio. Tras esos minutos de efervescencia, el equipo se vino abajo y se le empezaron a notar las grietas.

ALINEACIÓN: (4-3-3) Courtois; Lucas Vázquez, Militao, Alaba, Mendy; Casemiro, Kroos, Modric; Vinicius, Benzema, Asensio.

EL PLAN: Los de Ancelotti salieron al ataque gracias a una circulación rápida del balón que giraba al mediocampo bilbaíno, y a una presión alta tras pérdida bastante eficaz para recuperar la pelota. El plan duró apenas media hora. Desde ese momento, la estructura del Madrid se agrietó. El equipo se vino abajo físicamente con varias de sus piezas básicas desaparecidas. La ausencia de relevos y de un plan B para defender sin balón dejaron al equipo a merced de un Atlethic que lo falló todo. Y lo que no falló se lo paró Courtois, de nuevo héroe de los blancos.

LO MEJOR: En lo individual, el partidazo de Courtois, con cuatro paradas de valor gol. En lo colectivo, la velocidad con la que se movió el balón en la primera media hora.

LO PEOR: En lo individual, el partido de Mendy, desconectado tácticamente del equipo: encadenó errores técnicos incomprensibles en un jugador de élite. En lo colectivo, todo lo relacionado con la mecánica defensiva del área, pues la presión tras pérdida fue más que correcta mientras aguantaron las piernas. En la segunda mitad la incapacidad de los centrales y Casemiro para gestionar cada balón que entraba en el área —y más si era aéreo— resultó un drama.

LA CLAVE: Para el resultado, Courtois y sus paradas, varias de valor gol. Para el juego, cómo se desestructuró el equipo en cuanto perdió el balón, incapaz de ser mínimamente sólido. En ese tramo desaparecieron jugadores importantes. Algunas titularidades son muy cuestionables.

Uno por uno:

Ancelotti: Apenas hizo cambios en el once, tan solo la entrada de Lucas Vázquez por Carvajal en el lateral derecho. En el inicio, el equipo imprimió velocidad de balón, con un juego a dos toques y haciendo gala de una gran superioridad técnica. Esto hacía imposible una basculación acertada de los leones en defensa. En esos minutos de buen juego, al Madrid le faltó remate y le sobraron arabescos. Fueron momentos en los que mezcló lo bueno con lo bonito, olvidándose de lo importante. A la media hora, el equipo se cayó físicamente, solo Kroos resistía; Modric se apagó, algo que podía ser previsible. El entrenador tardó en reemplazar piezas. Además, varios de sus titulares —Mendy, Casemiro, Lucas Vázquez y el Alaba central—  volvieron a mostrar una cara que difícilmente les debería mantener en el once, con problemas graves en la defensa, sobre todo del área. Con los cambios no se acertó. En vez de mantener tres arriba, el equipo pedía un 4-4-2 y recuperar el balón en mediocampo que mantener. Ancelotti sumó músculo aunque el equipo pedía control. Se confirmó el drama cada vez que Kroos y Modric son sustituidos. 

Courtois: Tres paradas de valor gol definen el partido del belga. Sobrio bajo palos y acertado en las salidas, con una lectura top de cómo agrandarse en el 1×1. Es uno de los porteros más en forma del mundo.

Lucas Vázquez: Comenzó bien, con presencia en mediocampo y alguna llegada, pero cuando el equipo bajó el ritmo y perdió el balón sufrió mucho para controlar su banda. Realizó la acción defensiva del partido: jugó por detrás de los centrales para tapar un disparo de Dani García que era gol. A partir de esa primera media hora, en ataque casi no tuvo presencia y dejó un par de centros al área sin mucho sentido.

Militao: Su partido define perfectamente cómo es. Sufrió mucho ante Iñaki Williams, futbolista al que no pudo dominar desde lo físico; como carece de fundamentos defensivos, cometió errores incomprensibles en un central del Real Madrid. Muy superado en muchas acciones. Su mala colocación hizo que su poderío aéreo no fuese dominante y padeció mucho en cada balón colgado al área blanca. Torpe en la salida del balón cuando los leones presionaron alto.

Alaba: Cada día lo deja más claro: no es central. Trasparente en el juego aéreo y en la defensa del área, donde tanto él como Militao permitieron continuos remates. Era un partido que requería centrales de verdad, de los que ganan los duelos cuando chocan, de los que despejan de cabeza cuando van de cara y dominan su área, no de jugadores impostados.

Mendy: El francés está empezando a parecer mucho menos jugador de lo que parecía. De nuevo sus continuos problemas con el pase y los controles penalizaron el juego del equipo. Además, sus centros sin sentido y su navegar por el medio campo carecieron de valor, sumado a que lleva ya demasiados partidos en los que su dominio defensivo ha desaparecido. No mezcla ni con Vinicius ni con Kroos y son demasiadas las jugadas que ensucia. 

Kroos: Simplemente y de nuevo el mejor. Fue el jugador que durante más tiempo y mejor entendió cómo debía jugar el Madrid ante el Athletic. Agilizó una y otra vez la transición ofensiva con jugadas a uno y dos toques. Que Modric sufra tanto físicamente y desaparezca deja al alemán sin socios, ya que ni Casemiro, ni Valverde, ni Camavinga hablan su idioma. Dio la sensación de que en los minutos finales, antes de ser sustituido, hubiera necesitado a su lado a un jugador de toque para volver a dominar el juego.

Casemiro: Está tan lejos de su mejor estado de forma, que partidos así le superan continuamente. Intentó ayudar en la defensa del centro del área a los centrales, pero se le volvió a ver lento, pesado y muy falto de físico. Con el balón perdió demasiadas pelotas en acciones fáciles, lo que por momentos penalizó mucho al equipo. Demasiado descentrado, en los minutos finales protagonizó varias jugadas que demuestran que no está.

Modric: No debió jugar. Lo intentó y dejó algunas buenas acciones dada su calidad técnica. Sin embargo, desde el minuto 30 se apagó. Sustituido por un Valverde que corre más que juega, el partido del croata nos mostró a un futbolista fundido.

Asensio: Volvió el jugador insustancial. Sin peso en el partido y en el juego. No debería ser titular en el Madrid si salta al campo sin la agresividad y la tensión necesaria. Mucha clase y poco carácter.

Benzema: Sin la chsipa en el juego que adorna su fútbol, sin esa capacidad para asociarse de la que hace gala. Lleva ya varios partidos disfrazado de cazagoles. De momento ese rol está salvando los resultados pero el Madrid necesita al Benzema futbolista tanto como al Benzema goleador. Estuvo muy superado por la defensa bilbaína. 

Vinicius: Salió de inicio como un tiro, con continuos desbordes y su desparpajo habitual. Si el Madrid juega a dos toques y el equipo corre, Vinicius brilla. A partir del minuto 30, con el Atlethic dominando el escenario y el balón, perdió presencia y protagonismo. Aún así protagonizó varias de las jugadas del partido. Sigue mostrando un gran crecimiento en la lectura de las jugadas.

Sustituciones

Rodrygo: Entró por Asensio en el 63′. El partido pedía recuperar la pelota, pero Ancelotti prefirió tapar la banda colocando a un extremo. Corrió hacia atrás como le pedía su entrenador, pero el partido demandaba otra cosa que el brasileño no dio.

Valverde: Entró por Modric en el 69′. El Madrid necesitaba volver a recuperar el balón, pero Valverde no ayudó con su juego. Corrió y defendió como siempre, pero el equipo necesitaba mucho más acierto con la pelota y mucha más pausa cuando en la posesión.

Camavinga: Entró por Kroos en el 79′. Como pasó con Valverde, el francés saltó al campo a correr y el Madrid lo que necesitaba era pausa y no perder la pelota. Intentó alguna asociación con el balón, pero en la izquierda Mendy y Vinicius buscaban más correr que tocar y Casemiro era un desastre en los apoyos.

Nacho: Entró por Lucas Vázquez en el 79′. La defensa era un coladero y los bilbaínos llegaban y remataban con facilidad. Ancelotti buscó cerrar el área con un tercer central, pero Nacho casi no tuvo posibilidad de aportar nada.

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