A 3 días del partido de Múnich, Xavi recurrió a las rotaciones. Acaso un ensayo de cómo producir un milagro. Eso es lo que significa poner a Chutinho de titular y esperar un buen partido del brasileño y/o del equipo. O tal vez lo que necesitaba el técnico era simplemente verificar hasta dónde llegaba su flor cuando el juego no es lo suficientemente bueno.

El problema para este Barça es que los equipos grandes se suelen caracterizar por tener algún jugador diferencial en ataque. Uno de esos que es capaz de generar por sí mismo alguna ocasión de gol cuando el equipo no le acompaña. Y no los tiene. Abde es un imberbe proyecto. Memphis, un correcto jugador de rotación, tan invisible en ocasiones como El Hombre Gris en sus mejores tiempos. Y de los caracoleos y ralentizaciones de Coutimo hace tiempo (años) que no se puede esperar nada. Xavi pudo certificar que Philippe marchitaría hasta el jardín de Versalles. A ello hay que sumarle la ignorancia de ambas bandas. En la derecha, Serginho Des(t)conoce aún los conceptos y fundamentos de un lateral. Su físico no puede tapar esas carencias. En la izquierda, Alba aún no sabe o no quiere saber que Messi se ha marchado: por eso sigue haciendo los centros esperando que los remate Leo.

Así que 15-20 minutos de buenas intenciones fue todo lo que tuvieron los culés para llevarse a la boca. A partir de ahí, el Betis comprendió que el correcto comienzo azulgrana en defensa y control del balón, no se vería correspondido en ataque. Sin apenas sufrir, los de Pellegrini se fueron adueñando gradualmente del partido. Las grandes ocasiones tampoco llegaban, pero la sensación era de noche verdiblanca.

Tan grave estaba la situación que muchos barcelonistas (no me incluyan) depositaban su confianza en DembeLOL. Definitivamente, Ousmane tiene pasta de político. Porque da igual lo mal que lo haga año tras año: sigue teniendo gente que confía en él. Y sin razones aparentes para hacerlo. En su QUINTA temporada como azulgrana volvió a hacer su espectáculo pirotécnico particular: ruido por aquí, firulete por allá. Pero nuevamente se quedó la cosa en simple pólvora quemada. De revulsivo a repulsivo. Tampoco funcionó la baza de Riqui. Apuntaba a ser El Niño Prodigio de la cantera y se ha quedado en un Richi Wichi de la vida.  

Mientras tanto, los avisos del Betis se hacían cada vez más peligrosos. Ter Stegen terminaba de poner su puesto navideño en Boblingein, cuando Juanmi marcaba el 0-1. El fuera de juego que lo anulaba ni inmutó al malagueño que está en ese modo “Manolo-Salva Ballesta-Javi Moreno”. Temporada en que todo lo que vuela, a la cazuela. Al segundo intento, volvió a dejar el balón en el fondo de las mallas. Más de la mitad de mérito para Canales, este sí, un jugador diferencial. Para poner mejor en perspectiva el valor de Coutimo, solo hay que recordar que el cántabro llegó gratis (¡GRATIS!) al Betis.

A 7 puntos de la Champions, hay que empezar a pensar seriamente que el camino más directo para participar la temporada que viene pasa por caer (sin pasar vergüenza) en Múnich y afrontar la Europa League: bastaría con hacer unos 5 partidos decentes (ganar en casa, no perder fuera) para entrar ¡en el Bombo 1!

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