Desde hace algún tiempo, los partidos se han convertido en una lucha entre la salida ordenada del juego desde atrás de un equipo y la presión del rival. Así trascurren la mayoría de los encuentros. Este nuevo fútbol de presiones, ritmos altos y poca circulación del balón, nos roba parte de lo más bonito de este deporte, el recorrido inteligente que lleva la pelota desde un área a la otra. Hoy todo es velocidad, ritmo y presión.

El Sevilla afrontó su partido en el Bernabéu desde una notable presión alta, en muchos momentos con marcas individuales que cortocircuitaron el juego más pausado —lento— con el que el Madrid suele afrontar los partidos. La primera media hora perteneció a los de Lopetegui, con los de Ancelotti atrapados en una tela de araña agresiva que les impedía jugar.  Si el Sevilla no dejó finiquitado el partido fue por una sobresaliente actuación de Courtois —otra vez— y por esa suerte que introduce o no en la red un tiro al palo. En la segunda mitad el Madrid subió el ritmo y le dio más velocidad a su circulación del balón. El Sevilla, cómodo con el 1-1, decidió nadar y guardar la ropa. Cuando el partido navegaba hacia un empate más que justo, surgió Vinicius que, con una acción diferencial, vistió la victoria de blanco.

ALINEACIÓN: (Un 4-3-3) Courtois; Carvajal, Militao, Alaba, Mendy; Casemiro, Kroos, Modric; Asensio, Benzema, Vinicius.

EL PLAN: Los blancos comenzaron al trantrán, con un fútbol pausado en exceso que se vio superado por la presión y el ritmo de los sevillistas. Un arreón final, con más corazón que fútbol, decantó el resultado.

LO MEJOR: Courtois, que volvió a vestirse de portero ganapartidos.

LO PEOR: Carvajal. Jugó uno de sus peores partidos en mucho tiempo. Torpe, lento y descolocado.

LA CLAVE: Para el resultado, las paradas de Courtois, que mantuvieron el 1-1; para la victoria, una acción de talento diferencial de Vinicius.

Uno por uno:

Ancelotti: Inició el partido con un 4-3-3 con Asensio como única novedad. Su equipo volvió a pecar de una lentitud en el juego posiblemente agravada por el cansancio de alguno de sus futbolistas como Modric o Benzema. No se entiende que no introdujese más cambios en el once. Tácticamente tardó en recomponer problemas evidentes ante la presión alta por la que apostó Lopetegui. El cambio de altura de las parejas lateral-extremo en el Sevilla desubicaron a los laterales, tanto a Mendy como a Carvajal. Como es habitual, Ancelotti se mostró lento aunque acertado en los cambios para corregir el pésimo partido de Carvajal o los problemas de Modric en la circulación. El equipo mejoró en cuanto a ritmo con la entrada de Valverde y Camavinga.

Courtois: En los primeros minutos fue quien mantuvo el resultado con un par de paradas de categoría; repitió en el minuto final para evitar el empate en casi la última jugada del partido. Otra vez fue básico y salvador con sus paradas.

Carvajal: Uno de los peores partidos del lateral desde hace muchísimo tiempo. No supo entender el cambio de altura del Papu con Acuña en la salida del balón sevillista. En la primera mitad fue una máquina de perder balones, alguno de ellos propició una jugada de gol. Si en defensa fue un desastre, en ataque casi no participó.

Militao: Comenzó el partido con errores posicionales y sin respuestas con el balón a la presión de los andaluces. Poco a poco fue creciendo, aunque en muchas acciones perdió en su duelo con Mir.  Señalado en el gol sevillista. En la segunda mitad mejoró, especialmente cuando el Sevilla se fue echando atrás.

Alaba: Mezcló buenas acciones con el balón, casi todas en campo rival, con muchos problemas defensivos para dominar el área. Sin jerarquía en el juego aéreo ni en el dominio del área. Fue muy importante en los últimos minutos ganando alturas y jugando casi de volante. Cada día que pasa parece mejor centrocampista que central.

Mendy: Capaz de acciones brillantísimas con el balón y a la jugada siguiente cometer torpezas incomprensibles en un jugador de élite. Es la teoría del caos hecha futbolista. En este sistema en el que él gana altura para liberar a Kroos, su presencia por dentro y casi de volante izquierdo, no solo embarulla el juego blanco, sino que además lo ralentiza. En defensa sufrió en la marca a Ocampos y en ataque fue más ruido que nueces.

Casemiro: Su primera mitad fue la de un futbolista muy superado, incapaz de ser dominante en la zona que se supone es suya. La presión del Sevilla lo devoró, mostrando de nuevo sus problemas para jugar la pelota y su pésima gestión de los perfiles. En la segunda mitad mejoró algo, y muy al final, tras la entrada de Camavinga. Es evidente que no estamos viendo una buena versión del futbolista brasileño este año.

Kroos: Durante la primera mitad fue el único futbolista que entendió cómo había que jugar ante el Sevilla. El único que se manejó a dos toques y que logró girar al mediocampo andaluz. En la segunda mitad se fue apoderando del partido, y aunque no brilló, fue clave para dar sentido al arreón final de los de Ancelotti.

Modric: El peor en el mediocampo blanco. Lento y sin ideas, abusó continuamente de la conducción, ralentizando continuamente la transición ofensiva. Se le notó cansado y sin chispa. Como siempre, no se escondió, pidió la pelota y quiso ser protagonista, pero esta vez no lo consiguió.

Asensio: Volvió el futbolista insípido y sin presencia en el juego. No solo no llevó peligro, sino que fue incapaz de tapar a Acuña, posiblemente el mejor lateral izquierdo de la Liga, que le superó una y otra vez. Como en tantos y tantos partidos,  le faltó carácter. Disfrutó de tres ocasiones claras para mostrar su mejor virtud, el disparo, y en ninguna logró que el balón fuera entre palos. Sustituido por deméritos propios.

Benzema: Como siempre, estuvo muy generoso en el esfuerzo y buscó participar, pero se le vio sin chispa. Y eso, ante dos centrales como Kounde y Diego Carlos… Menos fino que en otras ocasiones en la circulación del balón. Esta vez se convirtió en la otra cara de la moneda, es decir, no fue el hilo conductor que lo teje todo, pero sí el caza goles.

Vinicius: Está claro que nos encontramos ante un jugador diferente y diferencial. Ante el Sevilla no supo ni pudo superar el marcaje canchero de Montiel, que se pasó el partido cuerpeándole con y sin balón, con Koundé ofreciendo coberturas. Pero en el 86 Vinicius se inventó para ganar el partido la jugada de la noche, un jugadón, una acción individual de crack.

CAMBIOS

Camavinga: Entró en el 73′ por Modric. Esta vez se sumó con naturalidad al juego en mediocampo. Se colocó cerca de Casemiro, dando velocidad y músculo al juego en los últimos minutos.

Valverde: Entró en el 73′ por Asensio. Se ubicó muy abierto a la derecha, posiblemente para intimidar con su físico a un Acuña dominante. Es difícil de entender, que tal y como se desarrollaba el encuentro, Ancelotti no sacase antes tanto a él como al francés. Esta vez sumó más por presencia que por juego.

Lucas Vázquez y Nacho: Entraron por Carvajal y Vinicius ya en los minutos de prolongación.  No tocaron el balón.

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