La adenium obesum es una especie de arbusto perteneciente a la familia apocynaceae. Es más conocida como sabi star, kudu, rosa de invierno o rosa del desierto y es una de las pocas flores que crecen en el desierto arábigo. Sirva esta botánica introducción para resaltar que, de momento, esa flor (casi un ramo) es lo mejor que ha traído Xavi al club de sus amores, junto a grandes dosis de expectación.

Porque para igualar la expectación que creaba su debut en Liga, había que remontarse al 3 de septiembre de 1988: ese día se sentaba en el banquillo quien ya había sido una leyenda como jugador y, para más coincidencia, también lo hacía en un derby barcelonés. La apuesta por canteranos también evocaba cruyffismo: ante la falta de efectivos arriba (sin Ansu, sin DembeLOL, sin Barry White y sin el Kun) la opción De Tronk ni siquiera fue considerada por el de Tarrasa quien prefería hacer debutar a otro pseudo adolescente imberbe, de nombre Ilias Akhomach. Tras la debacle en Lisboa, en menos de un año, se veía un Barça con Laporta de presidente, Xavi de entrenador y ocho canteranos titulares. Dos de ellos menores de edad. El ilusionómetro a tope.

Presión, posesión, velocidad de balón y, un equipo que recuperaba el balón mucho más lejos de su área. Las primeras consignas del nuevo míster parecían claras. Sin embargo, de la milanización no se sale solo con trabajo de entrenador y el amago de buen juego del equipo no se traducía en ocasiones claras. O, al menos, no en las suficientes para que un equipo con ínfima calidad arriba pueda traducir esa superioridad. Hasta que, tras el descanso, la falta de creatividad local fue compensada por Del Cerro Grande señalando penalti en el barrido de Carrera al balón (y a Memphis).

Aprovechó el delantero holandés la asistencia arbitral para adelantar a su equipo. ¿Se había hecho lo más difícil? En realidad no. Quedaba la peor parte: demostrar si el equipo era capaz de mantener el físico y el control del partido más allá del minuto 60. Y si podía defenderse con el balón sin sufrir como mandan los cánones del cruyffismo. Ni una cosa ni otra: apenas dio el Espanyol un paso adelante y eso bastó para que volvieran a aparecer todas las dudas en versión azulgrana. También quedó una certeza: que Mingueza podría ser un central aseado pero como lateral roza el desastre. Y, como todo agujero negro, el Chigrisnky de Santa Perpetua atrae todo hacia sí, en este caso todos los ataques rivales. Si Dest no mejora tácticamente, Alves no lo tendrá muy difícil para ser titular a partir de Enero.

Por suerte, algo sí cambio en la ídem de los azulgrana: esta vez al rival no le bastó con llegar una vez para batir a Ter Stegen. Ni dos. Ni tres. Los dos remates al palo de RDT y la clarísima ocasión de Dimata, acaso homenajeando a Amunike, parecen confirmar que lo que ha traído Xavi son varias flores desde el desierto arábigo. Los últimos minutos, dignos del peor Q-Manismo, sirvieron para asegurar los 3 puntos y despertar una nueva duda: ¿la deslumbrante aparición de Abde puede servir para que Xavi rectifique en su intención de apostar por DembeLOL?

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here