No cabe duda alguna de que la irrupción del Marvel Cinematic Universe (MCU) en la escena cinematográfica nos ha presentado un casi infinito número de posibilidades. Las adaptaciones a la gran pantalla de héroes (o antihéroes) que probablemente pasaron desapercibidos para el gran público ha atraído a un gran número de seguidores.

MCU ha sabido aprovechar todo el gran material creado durante décadas. Su apuesta por una serie de personajes que reúnen fuerzas para combatir los peligros de la galaxia ha sido uno de los mayores aciertos, dado el carisma y el divertimento que aportan los héroes. Este aspecto no ha pasado desapercibido para Eidos Montreal que, bajo el paraguas de Square Enix, ha publicado Marvel’s Guardians of the Galaxy.

La unión hace la fuerza

Todo cambió en 2014, cuando James Gunn realizó su propia visión de lo que era este grupo tan peculiar de personajes que ahora forman parte del vocabulario marvelita del público general (Star-Lord- Gamora, Rocket, Groot o Drax el Destructor). Se combinaba ingenio, humor sin frenos y una música extraordinaria que acompañaba en la acción como si fuera un personaje más, logrando fama y fortuna en el proceso.

Como es lógico, una licencia así era todo un caramelo como propiedad intelectual de cara a llevarlo al mundo de los videojuegos. Aunque la más que apreciable aventura que Telltale nos trajo para los Guardianes de la Galaxia cubría ese hueco, el interés estaba ahí, al igual que el desafío por cuidar unos personajes que son ahora muy queridos, intentando evitar una experiencia tan desigual como fue Marvel’s Avengers con sus luces y sus sombras.

Lo primero que hay que decir es que este Marvel’s Guardians of the Galaxy no es una historia de origen al uso, sino que los protagonistas ya llevan tiempo trabajando juntos después de los sucesos de la guerra entre los Chitauri y el resto de la galaxia. Se buscan la vida como piratas espaciales y con una Gamora que todavía tiene que ganarse la confianza del resto del grupo, más si cabe cuando no deja de ser la hija (adoptiva) de Thanos, lo que genera no pocas situaciones de tensión que son reflejadas de forma excelente en el desarrollo de nuestra aventura, que nos puede llevar en torno a las 20 horas sin apenas dificultades.

Un marrón de cuidado

Tal como suele pasar, los Guardianes se van a ver inmersos en una potencial catástrofe de dimensiones galácticas y ellos tendrán de desenredar la madeja con su particular estilo. Lo harán con un dinamismo y en una variedad de situaciones que son un verdadero prodigio. Entretanto suena de fondo la portentosa banda sonora original del propio juego y temas de Europe, Rick Astley, Patty Smyth, Wham, Bonnie Tyler, Iron Maiden, Simple Minds o Frankie Goes to Hollywood, por destacar algunos, que se ajustan de forma magistral a lo que vemos en pantalla y que son un personaje más en la trama tal y como ocurre en la visión cinematográfica de James Gunn.

No obstante, no debemos olvidar que se trata de un juego de acción en el que manejaremos principalmente a Peter Quill, más conocido como Star-Lord. No sólo nos referimos a cómo se gestionan las relaciones entre los distintos integrantes de los Guardianes: las decisiones reforzarán o debilitarán dependiendo de qué lado o en qué medida puedan afectar positiva o negativamente al resto del grupo. Es una suerte de dinámica que le sienta fenomenal a la historia, sin olvidarnos de las constantes pullas que son tan clásicas como divertidas, tanto en los momentos de relajación como en la exploración del entorno o durante los mismísimos combates.

Es precisamente en los tiroteos donde este Marvel’s Guardians of the Galaxy brilla con intensidad. Star-Lord, el personaje que manejamos específicamente, tiene una serie de mecánicas que involucran tanto sus pistolas con los correspondientes ataques elementales (hielo, aire, electricidad o fuego) como las habilidades de vuelo que le permitirán esquivar y moverse por el escenario durante un tiempo limitado. Y no es que sus compañeros se queden ociosos. Gracias a un uso muy intuitivo del mando, y que aplicaremos casi de forma automática, podremos ir disponiendo las órdenes que queramos al resto de miembros.

De hecho, hay una mecánica muy divertida que se dispara una vez que se completa cierta barra y se genera una especie de reunión o huddle en el que se habla de qué es lo que hay que hacer a continuación, planeando una estrategia a la hora de finiquitar a los enemigos. No hay que pasar por alto que hacerlo con más o menos estilo repercute directamente en las recompensas que se obtienen para la experiencia que luego se usa para mejorar a los personajes y sus habilidades, todo ello con música ochentera de fondo.

Una delicia para los sentidos

Pese a que se trata de un lanzamiento intergeneracional, lo cierto es que el trabajo realizado por Eidos Montreal ha sido extraordinario a la hora de sacar el máximo partido al hardware actual y apuntar a lo que podría dar de sí en un futuro no muy lejano en un espectáculo maravilloso.

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Recorrer los distintos y variados escenarios en los que se desarrolla la trama es un prodigio, con las luces de neón en Sapiencial, las vastas dimensiones de Seknarf Nine, el familiar escenario de la nave Milano y otros mundos que vamos a visitar en nuestra aventura. La dirección artística raya a gran altura en todo momento en nuestra experiencia en una PlayStation 5, pudiendo apostar por las habituales opciones de modo rendimiento o fidelidad, con nuestra preferencia por la primera y la reciente incorporación del trazado de rayos en una actualización que no hace sino incrementar el despliegue que se nos presenta.

Conclusiones

En las adaptaciones del cómic al mundo de los videojuegos, hemos disfrutado de una serie de ejemplos que no sólo ocupan puestos de privilegio en este género de acción/aventura, sino que merecen estar muy arriba en el ranking de sus respectivas generaciones. Así ha ocurrido con las joyas de Rocksteady, especialmente en sus dos primeras entregas, o con el Spider-man de Insomniac Games. Son ejemplos inmejorables de lo que se consigue cuando se se refleja casi a la perfección lo que es manejar a Batman o al héroe arácnido.

Es de justicia incluir en ese selecto club a este Marvel’s Guardians of the Galaxy, capaz de capturar de forma maravillosa a este grupo de inadaptados que luchan por devolver la paz al cosmos mientras no dejan de echarse pullas. De ese modo batallan contra legiones de enemigos al ritmo de la música de los 80, en una historia que nos ha encantado de principio a fin y que cualquier aficionado a los cómics o al mundo de los videojuegos no debería dejar que permanezca en el anonimato.

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