Hay un informe del traumatólogo Doctor Ripoll sobre los próximos 21 días, en los que el Real Madrid disputará siete partidos entre Liga y Champions. En él alerta de las dificultados que conlleva este calendario tan brutal que obliga a los jugadores a competir cada tres días, exactamente cada 70 horas. También apunta que los jugadores blancos han sufrido 20 lesiones en lo que va de curso, y hace hincapié en que no habido ninguna recaída. Pone énfasis en esta circunstancia y en el trabajo de los servicios medicos del club, más notorio en comparación con los problemas de otro de renombre de nuestro futbol, castigado por la desagradable secuencia lesión-recaída-lesión.

Quisiera recordarle a este afamado galeno que en una lesión, sea articular o muscular, existen cinco fases y cada una forma un todo, y han de afrontarse para llevar a cabo una completa recuperación del jugador que le garantice volver a competir sin secuelas. Estas fases son: diagnóstico, fisioterapia, readaptación, entrada progresiva con el grupo y entrada progresiva para competir. De esta manera el jugador alcanzará en primer lugar el alta médica y posteriormente el alta deportiva.

En esta exposición existe un matiz que hay que resaltar: no solo hay un profesional implicado en la recuperación del jugador. Hay cuatro: el médico, el fisioterapeuta, el readaptador (preparador físico) y, por supuesto, el entrenador. El diagnóstico pertenece al médico como no podia ser de otra manera; el fisio cubre los primeros pasos del tratamiento trabajando codo con codo con el médico. Superadas estas dos fases, el jugador ya esta sano y recibe el alta médica. Las fases 3 y 4 son responsabilidad del preparador físico (en la antigua Grecia el preparador físico actual era conocido como el medico de los sanos).

Pues bien, ya con el jugador sano, y ahora sin prisas pero sin pausas, el preparador físico tiene que conseguir que el organismo del jugador y los sistemas cardio-vascular, metabólico y energético vuelvan junto con la musculatura esquelética específica que interviene en las acciones del juego. El objetivo es retornar al menos al 80% del nivel físico de antes de la lesión, pues el 100% solo se alcanza en los partidos y progresivamente; les recuerdo que «mas no es igual a mejor».

El gimnasio y el césped, en compañía del balón, serán los lugares donde el jugador pasará más horas. Por supuesto, combinará todo este esfuerzo individual con la entrada paulatina con el grupo. Una vez conseguido el propósito, se finalizan las fases 3 y 4 y el jugador consigue el alta deportiva. En la última fase será el entrenador quien decida cuándo el jugador deberá disputar partidos de competición.

El artículo del Doctor Ripoll terminaba con la siguiente frase: «Otro día hablaré más de un maestro, el Doctor Ramón Canal». ¿Solo un maestro? Creo que no doctor…

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