Gracias al sensacional éxito del célebre Until Dawn, uno de los juegos que mejor representaron la temática del terror en la generación anterior, Supermassive Games ha encontrado un contexto muy fértil para diversas propuestas que se han englobado en una antología del terror que recibe el nombre de The Dark Pictures Anthology.

La idea original era excesivamente ambiciosa: numerosos lanzamientos en una ventana de tiempo de apenas seis meses. Nosotros hemos recibido las entregas anuales que se iniciaron con Man of Medan y tuvieron su continuidad con Little Hope, ambas en entornos totalmente distintos aunque con el denominador común de los terrores más primarios que giran alrededor del ser humano. La notable aceptación que merecieron, tanto de crítica como de ventas, nos ha llevado a este House of Ashes del que procedemos a daros nuestras impresiones.

Vestigios del pasado

“Casa de cenizas”, que es la traducción del juego, cambia radicalmente tanto de protagonistas como de contexto. Pasa del clásico grupo de alumnos colegiales, o amigos con sus respectivas particularidades y embarcados en una aventura sobrenatural relacionada con barcos fantasma o historias de brujas —como sucedía en los episodios previos—, a un terreno mucho más maduro, como si la propia antología hubiera cumplido su propia mayoría de edad creativa.

Gracias a un prólogo que nos recuerda poderosamente al prodigioso de ‘La momia’, la película de Stephen Sommers de 1999, House of Ashes nos sitúa en el año 2250 antes de Cristo. El autoproclamado rey del imperio acadio busca aplacar la ira de los dioses para evitar que el desastre se cebe sobre él y su pueblo. Como os podéis imaginar, las acciones de Naram-Sin no van a dar su fruto y la construcción de un templo para contentar a los dioses no sirve de nada, enterrando el templo y sus alrededores en las arenas del olvido hasta la actualidad.

La acción se desarrolla durante la Guerra de Irak en 2003 y en la búsqueda de las armas de destrucción masiva de Saddam Hussein. Un grupo variopinto de soldados y asociados descubren por accidente una estructura subterránea que había pasado desapercibida durante milenios; el Mal anda suelto igual que en la Hamunaptra de la peli.

En esta ocasión, en lugar del grupo de adolescentes o proyecto de adultos todavía por madurar, manejaremos a una serie de personajes como Rachel King, una agente de campo de la CIA, su ex marido Eric King, Teniente Coronel de la Fuerza Aérea, dos miembros de las Fuerzas de Reconocimiento de los Marines —Nick Kay y Jason Kolchek— y la más que interesante opción de Salim Othman, un integrante de la infantería iraquí. Nos ha parecido una propuesta de lo más atractiva por las relaciones que se generan entre él y los estadounidenses.

Se trata de un título con un fuerte componente narrativo dentro de la interactividad que ofrece y las numerosas posibilidades que se nos presentan gracias a las distintas tomas de decisiones, incluidas las prometidas 60 muertes posibles que lógicamente no hemos llegado a ‘desbloquear’. Las combinaciones son casi exponenciales y fomentan una rejugabilidad que pierde el componente sorpresa de la primera experiencia, pero que permite un abanico muy amplio de alternativas en sucesivos pasos por los horrores que nos acechan en cada esquina de los subterráneos.

Por supuesto, todo será narrado de la forma peculiar que suele ser característica del Conservador, guardia custodio de todas estas historias que componen la antología. Con un singular sentido del humor (negro) nos contará el desarrollo de la trama, con el candelabro de cinco velas que reflejará si nuestros cinco protagonistas siguen vivos o no.

Un paso adelante

Si algo ha demostrado Supermassive Games es que está pendiente de las sugerencias y peticiones de la comunidad, aspecto que es muy de agradecer. Gracias a esta relación tan estrecha se han introducido una serie de novedades muy de valorar para House of Ashes, y que suponen una cierta evolución en la franquicia.

Uno de los ejemplos más significativos es la eliminación de la cámara fija que estaba presente en los dos primeros juegos. Aquí es sustituida por una visión de 360 grados que nos permite más posibilidades en nuestra exploración y que le sienta fenomenal al título en cuestión, pese a que el entorno tan oscuro en el que nos movemos resta profundidad a esta incorporación, si bien forma parte del encanto que tiene House of Ashes.

Otro de los aspectos más celebrados es la presencia de una linterna a lo Doom 3. Nos permitirá abrirnos paso en esta oscuridad y es una herramienta de lo más útil para proseguir en nuestra aventura.

Probablemente, el objetivo del fotorrealismo está detrás del salto experimentado por House of Ashes, especialmente cuando se tratan de las máquinas más punteras o el PC. No obstante, las animaciones rompen la magia. En nuestro caso lo hemos disfrutado en una PS5 y con las habituales modalidades de rendimiento o fidelidad, apostando por la primera puesto que el tiempo de reacción es crucial en los QTE (Quick Time Events), que también se han visto personalizados con un mayor margen para aquel usuario que no quiera depender tanto de acertar en el momento preciso o para los que quieran un desafío de altura.

Por último, vuelve a estar presente como en entregas anteriores la posibilidad de la versión ‘Noche de pelis’ para pasarnos el mando entre cinco amigos, o la online, sin capacidad de poder comunicarnos con nuestro aliado lo que le da una capa extra de diversión. Cualquier opción proporciona un entretenimiento de altura.

Conclusiones

House of Ashes es la tercera entrega de la antología del terror de Supermassive Games y si algo demuestra el estudio encargado de esta saga es que ha sabido acertar con la filosofía. Al tiempo, sigue evolucionando en sus propuestas, pasando del clásico horror colegial o de amigos a un entorno mucho más oscuro en la antigua Mesopotamia con una serie de novedades que le sientan fenomenal.

Es verdad que Halloween ya ha pasado y que el pretexto de jugar entre amigos a un buen título de horror ya no se sostiene con tanta fuerza, pero si has disfrutado con entregas anteriores de The Dark Pictures Anthology, como fueron Man of Medan o Little Hope, es seguro que esta ‘Casa de cenizas’ va a colmar tus expectativas. E incluso puede que vaya un poco más allá.

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