Eva Gamallo nació en Zúrich, pero es granadina a todos los efectos y a casi todos los acentos. Alterna el teatro con sus trabajos en el cine y en series de televisión. Siempre atenta a nuevos desafíos, espera el momento de afrontar el siguiente: rodar en el extranjero y en otro idioma.

—“Y yo desde pequeña siempre quise ser actriz”… ¿o no?

—Desde que tenía 7 años tenía claras varias cosas, entre ellas ser actriz, aunque tardé unos años en darle forma y empezar a estudiar en cursos de teatro en Granada. Eso sí, una vez que empecé ya era imparable.

—Porque en una vida paralela no eres actriz… y entonces trabajas de…

—Viajaría y escribiría mientras descubro mundo y seguramente acabaría creando algún proyecto y lo llevaría de gira como antiguamente los cómicos.

—Has nacido en Suiza, de padres españoles, te has criado en Andalucía y has vivido en África, América… ¿Crees que esas experiencias vitales te han llevado a ser mejor actriz?

—Sí, claro. Una de las cosas bonitas de esta profesión es que cualquier experiencia vital que tengas va a favor. De repente te encuentras en situaciones que nunca hubieras imaginado y te toca defenderlas, algunas muy bizarras, otras vitales, otras burocráticas… También me hizo ver el poder que tengo cuando realmente quiero algo. Esa mirada y esas experiencias suman para enfrentarte a los personajes que te vas encontrando.

—¿Que le diría la Eva Gamallo de ahora a aquella muchachita que comenzaba en la profesión?

—Le diría varias cosas que le facilitarían el recorrido artístico: valora las microvictorias, aprende a llevar la frustración y la decepción porque forma parte del trabajo creativo, asume los miedos porque si no lo haces te frenarán la vida… y responsabilízate de tu arte. 

—Ya no es la tortilla con patata o sin patata, ahora es TV o cine… Si Eva Gamallo tuviera que decantarse por una opción…

—Elegiría cine, aunque últimamente hay series que son tan buenas y están tan cuidadas… Si me interesa el papel, el formato es lo de menos.

—¿Tu sueño profesional?

—Rodar en el extranjero y en otro idioma.

—Ponte seria, que toca autoevaluación… ¿Tu mejor virtud como actriz?

—Siempre me estoy cuestionando cosas y esa curiosidad me lleva a investigar, entender, recorrer, no conformarme.  También soy muy disciplinada y eso pone mucho orden a la hora de estudiar textos, horarios y compromisos. Y mi capacidad de juego, me encantan los retos.

—¿Y en qué deberías mejorar?

—En ser menos exigente.

—¿Qué es lo último que has buscado en Spotify?

—Jamie Cullum.

¿La última serie que has visto?

—The IT Crowd (Los informáticos), es una comedia de situación británica.

—Recomiéndanos una obra de teatro que esté en cartel

¿Qué no…?, de Antonio Fernández Ferrer, Christian Boyer y Jesús Cracio a partir del libro Ejercicios de Estilo de Raymond Queneau. Se puede ver en las naves del matadero. Son ocho intérpretes que dan vida a 34 personajes contando múltiples versiones de la misma anécdota.

—Y de despedida pide un deseo…

—Tener todos los deseos que quiera.

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