A veces uno se pregunta cómo se le ocurre meterse en tamaño berenjenal, pero ya saben, esta nuestra sin par vocación que tenemos en A la Contra de darle visibilidad a las mujeres nos lleva a estas cosas: a leerme a mí dilucidando acerca de la menopausia. Al principio, y al coger el libro en mis manos, he de confesar que he sentido una desagradable sensación invasiva, como de meterme dónde no me llaman, de profanar algo sagrado. Y es que todo en este tema sigue siendo un poco tabú. A pesar de los años, y de la modernidad reinante, la menopausia sigue siendo algo que ocultar y que tapar, algo vergonzoso.

Pero tras comenzar a leer Con hormonas y a lo loco entendí que la intención de la Doctora Clotilde Vázquez era precisamente esa, dejar de lado todos esos prejuicios o, como ella misma dice, dejar de hablar de esa dolencia «tan a menudo confesada entre susurros», y llamar a las cosas por su nombre, porque entendía que era la única manera de ayudar. Así que lo comencé de nuevo, con un entusiasmo no exento de tropiezos. Porque claro, uno no puede entender de todo, pero de la misma manera, solo intenta meterse en los charcos que medianamente conoce, pero… ¿la menopausia?

Así que para empezar a autodescuartizarme confesaré que a mí, por ejemplo, lo de climaterio me sonaba a esa parte de los templos de estilo románico, situada entre el ábside y las naves laterales, en la que se situaban los contrafuertes… y resulta que no. El climaterio es un periodo de transición que se prolonga durante años, antes y después de la menopausia, como consecuencia del agotamiento ovárico que hace que el cuerpo pierda con los años la capacidad para producir hormonas, folículos y ovocitos. En la mujer, y en el lenguaje del común de los mortales, se suele confundir con menopausia, pero es un error. La menopausia es el cese definitivo de la menstruación. Me estoy viniendo arriba…

Aunque claro, algunos de ustedes, malvados como son, dirán y con razón que a mis 53 ya puedo hablar del tema, y bien, porque estoy en la edad, pero se equivocan. Se equivocan de pe a pa, porque los hombres no tenemos la menopausia… ¿O sí? A ver, cansancio, pérdida de fuerza, adelgazamiento, un determinado grado de depresión progresiva, tristeza y falta de energía vital, con cierta pérdida de la líbido… Doctora Vázquez… ¿Es grave?

Pues no, me diría, la ínclita Doctora Vázquez. Es normal. Pero en el caso del hombre se conoce popularmente como andropausia. Aunque, curiosamente, en el mundo médico especializado suele denominarse hipogonadismo masculino, lo que, a juicio de la Doctora Vázquez, es un eufemismo que busca huir de las connotaciones negativas de su paralelismo con la menopausia. O sea, que al hombre no le pasan esas cosas, qué va… eso son cosas de mujeres, nos han dicho siempre, pero resulta que no, que somos tan vulnerables como lo pueden ser ellas.

«¿Es una exageración ocuparse de la menopausia? Si son tan importantes los estrógenos, ¿por qué nos abandonan a mitad de la vida? ¿La menopausia son solo los sofocos? ¿Son normales los cambios de humor? ¿La menopausia engorda? ¿Produce cáncer el tratamiento hormonal? ¿Son iguales todas las menopausias?». Eso se preguntaba la Doctora Vázquez y ese fue el motivo por el que, tras varias exitosas publicaciones médicas como endocrinóloga, se lanzó a escribir Con hormonas y a lo loco, publicado por la Editorial Vergara. La idea es desdramatizar una situación inevitable.

La menopausia afecta al 100% de las mujeres. Sin embargo, el sufrimiento de muchas mujeres durante este periodo de la vida se mira a veces con incomprensión y, sobre todo, con desatención. A través de relatos humanos, interesantes, a veces divertidos y casi siempre emocionantes, la doctora Clotilde Vázquez, considerada la mejor endocrina de España, nos adentra en la complejidad del climaterio, analizando los componentes hormonales, psicológicos, sociales y de salud. Y lo hace con una aproximación tierna y una visión amplia. También desde el rigor científico más exigente, buscando que ese mal que las aqueja, jamás suponga ni una barrera ni un abandono. Que simplemente sea otra etapa, una más de nuestras azarosas vidas, para que sepamos compartirla.

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