La confusión entre el mejor futbolista de la actualidad y el mejor futbolista del año va camino de convertirse en eterna. Y nos vale cualquier actualidad, ya hablemos del séptimo Balón de Oro a Messi o del primero que se entregó a un jugador del fútbol. Al menos en España, el madridista Félix Quesada fue el primero en ser reconocido con un Balón de Oro (1926), entregado en este caso por Asociación de la Prensa, a quien cabe el honor de haber inventado el trofeo y la denominación. Entonces no se premió una temporada, sino que los méritos se restringieron a un solo partido, el que disputaron el Real Madrid y el Sevilla a beneficio de dicha asociación.  

La designación del primer Balón de Oro se hizo a través de votación popular entre los asistentes al partido. Así quedaba explicado en el ABC:

“Otro nuevo aliciente se va a ofrecer al público en el formidable match de fútbol que se celebrará el próximo jueves 23 de septiembre entre los campeones del Centro y de Sur, Real Madrid CF y Sevilla FC, respectivamente (faltaban tres años para el nacimiento de la Liga). Dicho aliciente consiste en que el público por votación individual adjudicará al “equipier” que, de entre los 22 que actúen, haya hecho en la sesión un juego más brillante, el Balón de Oro, primorosa joya construida en los talleres Ibarra y que aspiramos sea en el mundo del deporte lo que la ya famosa Oreja de Oro es en el taurino. Cada billete llevará en el respaldo un boletín de votación para el Balón de Oro que se adjudicará mediante escrutinio, hecho por el prestigioso notario del Colegio de Madrid, Don José Valiente, domiciliado en la calle del Barquillo 21. Los votos se depositarán en las oficinas de la Asociación de la Prensa, Carretas 10, en urnas lacradas y precintadas por el susodicho notario desde el viernes 24 del actual hasta el 2 del próximo octubre, de diez de la mañana a diez de la noche. En dicha última fecha se verificará el escrutinio de la votación ante el prestigioso señor notario”.

En un estadio de Chamartín que no se llenó, cuentan que por una huelga de taxis, y tras saque de honor de las bellas artistas Carmen Díaz y Aurora Redondo, el Real Madrid se impuso al Sevilla por 4-0, con doblete de Luis Uribe, apodado Volea. Todos los goles fueron marcados en la primera mitad y los sevillistas contribuyeron con uno en propia puerta. Vaya aquí una muestra de cómo eran las crónicas de la época: “Saca Sevilla y en seguida se apodera del balón Juanito, que inicia un buen ataque, secundado con eficacia por sus compañeros de línea. Buen avance Madrid; Madrid pierde tanto hecho, ¡mala suerte! Balón rebota larguero, avance bueno Sevilla, termina córner, que para difícil portero. Enorme avance Madrid; pases Peña, Juan, Menéndez; Gran chut por bajo Félix. Córner Madrid. Enorme pase de Félix a Menéndez: offside de este. (…) Sevilla presiona bien. Brau sobresale línea de ataque… Quesada hace enormísimas defensas. Los sevillanos realizan un bonito juego de pases por bajo y bien combinados, pero se entretienen demasiado con el balón y dan tiempo a que los defensas madridistas cubran sus puestos (…)”.

El cronista, que firmaba bajo el pseudónimo de Rubryk, era Ramón Sánchez Arias (1871-1949), un hombre polifacético que, entre otros desempeños, fue fundador del Real Aeroclub de España, presidente de la Federación Castellana de Atletismo y de la Española, y miembro del Consejo Nacional de Exploradores.

El propio Rubryk finalizó su crónica recomendando el Balón de Oro para “Quesadita”, si bien admitía que también Monjardín, Uribe y Félix Pérez habían hecho méritos para conseguirlo.

Sorprende que en un partido ganado por 4-0, el cronista se inclinara por los méritos de Quesada, que era un defensa expeditivo, bajito y recio. Es cierto, como se explica en el relato del partido, que el Madrid dedicó la segunda parte a defender el resultado, pero no parece motivo suficiente para premiar a un zaguero, al menos analizando los hechos con los ojos de hoy en día. En los tiempos que vivimos, casi con toda seguridad, el premio al mejor futbolista de un partido semejante se lo llevaría el autor del doblete, en tal caso Luis Uribe.

Sin embargo, se cometió entonces el mismo error de apreciación que cometen ahora quienes, en la elección del Balón de Oro, no distinguen entre el mejor jugador del mundo (Messi) y el mejor jugador del año (probablemente Lewandowski, acepto el debate). Quesada fue uno de los mejores futbolistas del Real Madrid en la década los 20. Uribe acababa de llegar al equipo procedente de la Real Sociedad Gimnástica Española (club madrileño creado por Narciso Masferrer, fundador de El Mundo Deportivo). Y la gente, claro, se decantó por el ídolo. Así que suyo fue el primer Balón de Oro, el que abrió el camino y marcó una tendencia. Los mitos, habitualmente, juegan y ganan.

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