Duelo en Vallecas por todo lo alto por un puesto en la Conference League de la próxima temporada. El Rayo Vallecano, que no ganaba al FC Barcelona desde el año 2002, sabía de la racha histórica azulgrana de la mano de Q-Man. Así, los de Iraola no podían desaprovechar la oportunidad pese a que este verano también han perdido a Messi, no pueden contar con los lesionados a Pedri, a Dembelé y su portero ya no es el mejor del mundo. Pero su fútbol, sus ganas y su presión se dejaron notar: 21 pelotas perdidas por el Barça a la media hora eran tan significativas que anunciaban el gol rayista: nada sorprendente son nueve los rivales que se adelantan en el marcador en apenas 13 partidos oficiales. La pérdida de Busquets dio paso al destrozo que le hizo el crepuscular Falcao al semi-retirado Piqué. Cosas de seguir dando oportunidades a los cuatro jinetes del apocalipsis. No se trata de la edad, porque este Falcao de casi 36 años sería titular en este Barça. 

Un Barça que no sabe controlar los partidos, no es contundente arriba y es uno de los equipos de primera que peor defiende. Cabe preguntarse, ¿cuál es el aporte de Q-Man a este equipo? Porque si Busquets en la Selección parece el de hace 10 años, hoy se arrastraba en el campo. Depay, que de naranja parece Adriano, sigue su mutación a Sonny Anderson. Y Dest, un pseudo-Cafú cuando viste con las barras y estrellas, parece un Secretario culé. Y así, todas las comparativas son aplicables a los demás futbolistas. ¿A todos? ¡No! Un irreductible brasileño resiste todavía y siempre. Porque la nada no se puede convertir en otra cosa. Saliendo de suplente aún podía justificar sus malas actuaciones. Pero hoy, de titular, Coutimo ha confirmado ser un jugador más inútil que un submarino descapotable. De su rendimiento no es posible achacarle nada al técnico holandés.

La infame primera parte —cuanto ha tapado Messi en el último lustro— era difícil de empeorar, incluso para este Barça. Así que en cuanto el Rayo bajó un poco el acoso y cedió el dominio, entraron los azulgrana en el partido. Con más voluntad que fútbol, se llegaba al área rayista y se rondaba el empate. Es cosa sabido que el Kun Agüelo ya ha jugado sus mejores 781 partidos pero aun así da más sensación de peligro que cualquier otro delantero de la actual plantilla. Porque en sus dos primeros partidos, Memphis Depaypal aspiraba a hacerse con ese lugar. Su cuesta abajo parece imparable y esta vez hasta falló el penalti que hubiera metido a su equipo en el partido. Con todo perdido Q-Man, acaso inspirado por estar en la calle Fofó, dio entrada a Gavi. A la vista de sus últimas decisiones, habría dado incluso minutos a Milikito. Pero no hizo falta: para provocar la hilaridad del público ya tiene la alternativa habitual de sacar a De Tronk. Junto a Piqué, la innovación táctica del doble tanque volvió a defraudar. No hay que ser impacientes: es cuestión de tiempo que algún día funcione. Y a fin de cuentas, el Rayo está ahora mismo en puesto Champions. Y todos sabemos hace tiempo que este Barça no puede plantarle cara a un equipo de esa categoría.

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