El arranque de la Euroliga 2021-22 nos dejó una primera jornada repleta de partidazos: el igualado duelo entre macabeos y bávaros en La Mano de Elías, el ilusionante debut del Mónaco, el golpe en la mesa de Melli y el Chacho para derrotar al CSKA, la solvente victoria del Madrid ante el todopoderoso campeón… Se avecina una temporada muy emocionante en la que los sospechosos habituales y los tapados configuran un elenco de aspirantes que ratifica el elevado nivel de la competición continental.   

BARÇA

Puede parecer injusto tras un doblete de Liga y copa del Rey, pero la sensación que dejó la temporada pasada es que el Barcelona desperdició una ocasión de oro para conseguir el triplete y la ansiada Euroliga que se le resiste desde hace más de una década. Con una plantilla superior, con varios rivales despeñados por las bajas y con el comodín inesperado de Gasol a mitad de año, la ocasión resultaba más propicia que nunca.

Es cierto que el bloque básico se mantiene, y que sus grandes figuras, tanto las que crían la fama —Mirotic— como las que luego suelen cardar la lana —Calathes o Higgins— tienen nivel de sobra para reintentar el asalto al título. Pero el estilo simeonesco de alta intensidad de Jasikevicius puede acusar a lo largo del año la pérdida de músculo con las marchas de algunos secundarios como Claver, Bolmaro o Hanga, cuya intendencia y defensa permitían cumplir la exigente propuesta física del entrenador lituano. Resulta curioso pensar cómo el ritmo lento de Laprovittola pueda adaptarse al juego culé, si bien otras incorporaciones más “de autor” como Jokubaitis o Nigel Hayes sí tendrían, a priori, mejor encaje como multiusos en la rotación. Por otro lado, los supuestos escarceos para hacerse con Deck al final quedaron en agua de borrajas. No obstante, incluso con estos pequeños déficits respecto al año anterior sería absurdo negar que continúan ostentando la vitola de favoritos. Con Saras al mando, no habrá un instante de relax.

ANADOLU EFES

La principal noticia para el campeón es el mantenimiento de Micic, batuta que durante muchas semanas parecía destinada a marcharse a hacer las Américas, dejando al talentoso pero anárquico Larkin al timón. Sin embargo, finalmente el base serbio no se atrevió a dar el paso, lo que de inmediato convierte al Efes de nuevo en el principal escollo para amargar la fiesta a los culés. Ni siquiera la partida de su pívot Sanli rumbo a la Ciudad Condal constituye un problema mayor: el músculo de Dunston o Moerman junto la fría calidad de Pleiss muestran poderío suficiente para igualar cualquier duelo en la pintura, y al mismo tiempo la apuesta por el joven Petrusev inyecta sangre fresca con potencial para crecer poco a poco. Además, si el dúo dinámico de bases no tuviera el día, la perspectiva de un Beaubois como tercera alternativa en la generación de puntos suele constituir un seguro de vida.

CSKA

El clásico, el único, el veterano, el del sonido inconfundible. Quién se atrevería a dejar de contar con ellos. Una vez concluido el culebrón de Mike James que tanto los despistó —el base norteamericano finalmente ha encontrado acomodo en el Mónaco—, el campeón ruso vuelve a presentar sus credenciales para alzarse con su novena Euroliga, ansioso por destronar al Madrid y arrebatarle su corona. Los nombres de Grigonis, Milutinov, Clyburn, Voigtmann, Shengelia, Hackett, Bolomboy… hablan por sí mismos. Únicamente el fichaje de Shved, la estrella individualista del finado Khimki —que no jugará la máxima competición continental esta temporada—, ofrece alguna duda. Desde luego, no por su indiscutible talento, demostrado hasta la saciedad con sus grandes actuaciones incluso en un equipo en barrena. La dificultad reside en su encaje en una rotación que piense más en el colectivo que en hacer la guerra por su cuenta. La citada experiencia con James, cuyas ansias de protagonismo terminaron por apartarlo varias veces del equipo, puede suponer un precedente sospechoso. Aunque resulta dudoso que una organización tan cerebral como el CSKA se permita tropezar dos veces en la misma piedra.   

REAL MADRID

La plaga bíblica de lesiones que azotó a los blancos el año pasado convirtió en conmovedora su exhibición en los play-offs, alargados hasta el último tiro de la última posesión del último partido contra el campeón. Sin embargo, la victoria moral no consuela en el Madrid, de modo que Sánchez y Herreros han movido ficha este verano para tratar de volver a subir el nivel de la sección.

A priori el ojo inexperto puede minusvalorar las incorporaciones blancas, despachándolas como “descartes” de otros conjuntos. Incurriría en un error. El único motivo por el que el trasvase de Hanga del Barcelona al Madrid puede librarse de pasar a los anales de los grandes errores históricos azulgranas es el DNI del húngaro: quizá los 32 años impidan que el arrepentimiento se alargue durante muchas temporadas. Mas no habría que descartarlo. Como tampoco habría que minimizar las ganas de revancha de Heurtel, abandonado en cierta estación como Penélope, pero sin la intención de esperar plácidamente a su amante. Los críticos argumentan que el base francés ha perdido algo de su capacidad para llegar penetrando hasta debajo del aro y que la defensa nunca fue su fuerte; no obstante, la capacidad para conseguir puntos con su tirito tras bote y la posibilidad de alimentar a Tavares en el dos contra dos constituyen razones para el optimismo. Quizá Laso quiera asimilar su rol al que en su momento tuvo el Chacho Rodríguez.

En el juego interior, si las dos torres han completado definitivamente la lenta transición del primer Madrid de Laso —enjambre de avispas, run&gun, defensa por anticipación, pívots móviles— a este bloque de puro cemento construido desde la pintura, ahora contarán con la ayuda de Yabusele, simpático oso bailarín que desplaza sus 125 kilogramos de peso con una ligereza que asusta —sobre todo, claro, al que tiene que defenderlo—. Si el Madrid consigue mantener a raya las lesiones y evitar una marcha imprevista a la NBA que descabalgue toda la planificación, con la vuelta de Thompkins y lo que pueda aportar Randolph estaríamos hablando posiblemente del mejor juego interior del continente. A ver si con eso Jaycee Carroll se anima a volver del rancho para un último baile.

MILAN

Las llegadas de Melli y Mitoglu aumentan las prestaciones de los de Messina en el interior, pero la marcha de Punter deja un poco frágil la posición de escolta. Los veteranos continuarán tirando del carro, con un Chacho incombustible que, junto al impredecible Delaney, constituyen otra de las parejas de bases europeas más divertidas de ver. No obstante, Datome poco a poco se va apagando, por más que Hines suela cumplir por sí mismo y por sus compañeros. Quedan las incógnitas de los nuevos: en Italia hay bastantes esperanzas con la llegada de Troy Daniels desde los Denver Nuggets o la de Devon Hall, que ya tuvo tiempo para aclimatarse a Europa con su periplo alemán del curso pasado.     

FENERBAHÇE

La bajada de nivel de los últimos tiempos no ha sido algo bien recibido en Estambul. Sin embargo, el mercado estival de 2021 no les resultó sencillo, pues su entrenador se iba a Dallas y había que tomar una decisión arriesgada a la hora de elegir sustituto. La apuesta por Djordjevic entraña sus riesgos, por lo que al mismo tiempo se ha intentado reforzar la plantilla con jugadores contrastados en la Euroliga. El Baskonia ha sido el principal sufridor, viendo cómo Polonara y Henry dejaban Vitoria para enrolarse en el proyecto turco. Al esfuerzo con la renovación de De Colo se ha añadido también la llegada de Booker, un agente libre bastante cotizado. Hay bastante incertidumbre, pero si Vesely no se achanta es muy probable que el Fenerbahçe recupere parte del estatus que lo hizo atemorizar Europa hace ya tres temporadas.

RESTO

Los dos equipos que compitieron por la etiqueta de “conjunto revelación”, Bayern y Zenit, querrán mantener el nivel. El Bayern de Trincheri ha perdido al alocado Baldwin —la gran apuesta del Baskonia para este año— y a Reynolds, y ha tratado de reemplazarlos con fieros veteranos muy físicos curtidos en mil batallas como Othello Hunter, Hilliard o DeShaun Thomas. El desafío es mayúsculo, veremos si el malabarista italiano consigue continuar con éxito con el número con este “más difícil todavía”.

Por su parte, el Zenit de Xavi Pascual estuvo a un tris de eliminar al Barça en los cuartos de final y, si bien también han perdido al pilar sobre el que se sustentaba todo el juego ofensivo del equipo, Kevin Pangos, ahora su rotación depende menos de una figura única y cuenta con muchos jugadores solventes como Baron, Jordan Loyd, Kuzminskas, Jordan Mickey, Kulagin… Será un hueso durísimo de roer. Otros aspirantes aguardan agazapados su momento, como el caso del Baskonia del renovado Giedraitis, o el del siempre competitivo Olympiacos… Más las sorpresas de última hora, que en esta competición se hallan a la orden del día. La primera jornada ya nos ha dejado un aperitivo sensacional, de modo que siga volando el balón, por favor.

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