Movistar es un equipo misterioso. Debería ser la referencia del ciclismo español y sin embargo cuesta sentirlo como propio cuando Valverde no corre. Sus tácticas suelen ser conservadoras y su apego por los premios secundarios resulta excesivo. Es como si alguien hubiera olvidado que la gloria del equipo (entonces Reynolds) se forjó a partir de los intentos infructuosos de Arroyo y Perico en el Tour. En aquellos tiempos nadie se tomaba como un fracaso lo que ahora aterra a los que conducen los coches: que los ciclistas se desplomen después de un ataque heroico.

Que Movistar no ha sabido ejercer como representante del ciclismo nacional es un hecho demostrado: Contador acabó su carrera sin vestir de azul. Excepción hecha de Valverde (la eterna excepción), ningún ciclista español ha cuajado como líder del equipo. Siempre ha pasado algo o alguien. Nairo, Carapaz, ahora López. Las bicefalias funcionan para los dragones, pero dan problemas en el ciclismo. ¿Quién ha sido el mejor de Movistar en la Vuelta? En estos momentos, Enric Mas aventaja a Supermán en 23 segundos, pero el colombiano ha ganado una etapa de campanillas. ¿Quién sale más reforzado entonces? No lo tengo claro. Sospecho que cada ataque de López ha tenido como objeto (primario o secundario) terminar por encima de su compañero en la clasificación general. Pero podría equivocarme. En ocasiones veo muertos.

Lo que se tiene ahora como un triunfo de Movistar, yo lo siento como un premio de consolación. Es un éxito ganar una etapa como la del Gamoniteiru, pero lo es menos para un equipo que aspiraba a la Vuelta y que ni siquiera ha puesto en aprietos al vencedor virtual. Hay otra forma de verlo, la condescendiente, la del abonado fiel: de no haber sido por Roglic (fuera de concurso), Movistar habría dominado la carrera. Qué emocionantes nos quedan las clasificaciones generales cuando tapamos el nombre del primero con la mano.

Algo falla cuando los rivales de Roglic se marchan tan contentos como él. Algo chirría cuando los únicos que se lamentan son Storer y De la Cruz, los valientes que desafiaron al grupo, o los ciclistas del equipo Bahrein, víctimas de una estrategia pensada por un enemigo. Nada nuevo bajo el sol, por otra parte. Como única proeza de la Vuelta quedará la de Roglic y Bernal (tanto monta), embarcados con diferente suerte en una aventura a 60 kilómetros de los Lagos. Esa será la etapa que recordemos. Lo demás ha sido una ilusión no correspondida.

Comprendo que Movistar brinde esta noche con champán, aunque entendería mejor que lo hiciera Roglic y levantara la copa por ellos.

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