Vaya por delante que no me ha parecido la mejor Vuelta que han visto los siglos. Ni de las mejores. No hablo, por supuesto, del recorrido, sino de la emoción. Nadie puso en problemas a Roglic, ganador con la ventaja más amplia en 24 años (4:42). Quien lo intentó con más ahínco fue Bernal en la etapa de Los Lagos, aunque aquello fue más un ataque de orgullo que un golpe de estado. Es lo único inolvidable que nos deja la carrera, al menos relacionado con la clasificación general. En el resto de aspirantes faltó heroísmo, aunque ya sé que es fácil hablar cuando no te duelen a ti las piernas. Lo siguiente es una crítica de la actuación de cada cual, condicionada seguramente por la decepción de quien esperaba haberse divertido más.

Roglic

Es el único treintañero (31) que puede competir en cualquier terreno con Pogacar y Bernal. Su buena fortuna (mala para nosotros) es que Bernal llegó a la carrera sin estar en forma. A partir de aquí, el campeón se dio un paseo. Lo dominó todo y no pasó un apuro. El equipo le acompañó esta vez; por cierto, Kuss ya tiene edad (26) y experiencia saltar del Jumbo y pelear generales. Roglic suele ser un ciclista con problemas de confianza (y de suerte), pero por alguna misteriosa razón en la Vuelta no tiene ni dudas ni mala suerte. Todo le encaja. Me cuesta decir si es mejor ciclista que Rominger pero juraría que no es peor, de modo que está bien que iguale sus tres triunfos consecutivos y hasta que los supere a no mucho tardar. Si no cito a Roberto Heras (cuatro triunfos oficiales) es porque yo no formo parte del Tribunal Supremo que ratificó su victoria en 2005  después de no estimar su positivo por EPO por “irregularidades de procedimiento”.

Enric Mas

Temo que hayamos visto todo de Enric Mas (26). Es un gran ciclista, pero no es un atacador. Arriesga poco y resiste mucho. Tiene piernas, pero le falta sangre. Ganará la Vuelta cuando no participen Pogacar, Bernal o Roglic, lo que no será fácil porque siempre quedará alguno con ganas de aprobar el curso en septiembre. A Enric no sólo le falta ganar algo grande; antes debería ganarse al público. Su frialdad dentro y fuera hace que todavía haya más landistas que masistas, cosa milagrosa. Que le doblara Roglic en la crono final deja una imagen poco esperanzadora.

Jack Haig

La sorpresa de la Vuelta y la confirmación de que Bahrain no necesita a Landa para ser un equipo espléndido. Cuesta creer que este podio sea el anuncio de otros grandes podios, más que por su talento, por la cantidad de tiburones que le rodean. Hace años diríamos que es joven (27) y que está en el punto perfecto de maduración, pero todo se desbarata cuando pensamos en los niños caníbales: Pogacar (22), Bernal (24), Evenepoel (21)… Su forma de quitar a López el cajón (y el chupete) fue digna de mención a honorífica.

Egan Bernal

Los campeones lo son incluso cuando están cojos. O fuera de forma, como era el caso. Queda claro que Bernal no tenía la Vuelta en su calendario (físico y mental), menos aún después de ganar el Giro. Sin embargo, cuando se vio en mitad de la pelea fue incapaz de no luchar. Su ataque camino de Los Lagos le engrandece a él y a la Vuelta. Seguimos soñando con una carrera en la que coincidan a tope Pogacar, Bernal y Roglic.

Magnus Cort Nielsen

El bigote del verano. El danés (28) ganó tres etapas en la Vuelta de todas las formas posibles. Los competidores como él resultan conmovedores. Qué maravilloso asesino. Todavía tuvo coraje y ganas para disputar la última crono y se quedó cerca de ganarla (a 14 segundos). Dice que nunca hasta ahora le habían dejado correr por libre. Confiemos en que el Apóstol haya perdonado a los responsables.

Michael Storer

Otro agente libre. De la Vuelta saldrá un corredor distinto al que tomó la salida. Se marcha con dos etapas y el maillot de la montaña y si no ganó en el Gamoniteiru es porque equivocó el momento de atacar. Tiene 24 años que parecen quince y ahora equivaldrán a treinta. Cualquier clásica o etapa de tronío parece a su alcance, incluyo el Mundial.

Fabio Jakobsen

Los sprinters están escribiendo las mejores historias del ciclismo en la presente temporada, lo que debe significar algo y no sé si será bueno. Primero fue Cavendish quien firmó el guion de su película y en la Vuelta ha sido Jakobsen (25), en coma hace un año después de una caída espeluznante y ahora rey del sprint. Otro que residirá en España cuando se retire, quizá vecino de Roglic en Marbella o en Santiago.

Mikel Landa

Fe es creer en lo que no se ve.

Miguel Ángel López

Antes Supermán y ahora bebé jefazo. Su pataleta en la penúltima etapa debería ser motivo de despido fulminante. Algo hay que reconocerle, no obstante. Gracias a él, la próxima edición de El día menos pensado optará al Oscar al mejor documental.

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