Dentro del mundo de los videojuegos —suficientemente variopinto como para ofrecernos una amplitud de géneros que cubran todas nuestras necesidades— el género de las aventuras con un fuerte componente narrativo se ha hecho con un nicho de mercado más que razonable, en contraposición con otros que quizás gocen de un mayor éxito en ventas, aunque la popularidad no esté acorde con la calidad del producto y su capacidad para tocarnos el alma.

Precisamente en ese terreno es donde se ha manejado con tremenda soltura la desarrolladora Dontnod con su saga Life is Strange. El más que atractivo primer episodio y sus secuelas (y precuelas) han seguido la misma premisa, aunque ya con otro estudio como Deck Nine Games, que portó con aplomo la antorcha de la franquicia en Life is Strange: Before the Storm, mostrando que tiene condiciones para continuar con el legado de un nuevo título del que procedemos a daros nuestras impresiones.

Más de lo que parece a primera vista

En este título seguiremos las andanzas de Álex Chen, una joven de 23 años de ascendencia asiática que encamina sus pasos al idílico entorno de Haven Springs en el corazón de las Rocosas después de haber pasado por distintas casas de acogida debido a la pérdida de sus padres. Su objetivo es reencontrarse con su hermano Gabe, en lo que supone una nueva etapa en la vida de ambos.

Como es habitual en la franquicia, un suceso puntual es capaz de cambiar la dinámica de todos y será el punto de inflexión para Álex, que tendrá que desentrañar el misterio que rodea a Haven Springs, sin olvidarnos del componente sobrenatural que tanto caracteriza a Life is Strange.

Lógicamente no vamos a mencionar ningún aspecto clave en la trama para no arruinar la experiencia, pero a lo largo de los cinco episodios que están disponibles desde el primer momento —en lugar del formato por entregas de hace no mucho tiempo— y con unas 10-12 horas de duración según nuestra forma de jugar, la protagonista descubrirá que hay mucho más que averiguar de lo que parece en primera instancia. Este aspecto será clave en la cuidada historia que nos propone Deck Nine Games.

A través de personajes muy detallados, especialmente Ryan y una Steph que recibirá un contenido extra a finales de este mes, y gracias a una enorme riqueza y a la perfecta representación del aspecto cotidiano de la vida, la aventura de Álex tocará temas sensibles como el de la pérdida, la salud mental e incluso aspectos LGTBIQ que no pasan desapercibidos. Mientras, se pone de manifiesto el gran secreto de la protagonista, que puede ser considerado como una bendición o una maldición desde otro punto de vista.

El componente sobrenatural tan clásico de Life is Strange se debe a la empatía excepcional de Álex, que podrá percibir, influenciar y también verse afectada por las emociones de los distintos personajes, que serán visibles para la protagonista por un código de color. Este código sigue el esquema de tristeza (azul), ira (rojo), miedo (violeta) o alegría (amarillo), lo que se acerca peligrosamente a la que se pudo ver en Del revés, la joya de Pixar.

De esta manera, podremos saber presionando L2 en PS5 la intensidad de esa emoción; presionando X a continuación conoceremos cómo se sienten los que nos rodean e incluso nos podremos ver ‘infectados’, reviviendo aquellas emociones en nuestro interior y ver el mundo a través de sus ojos. Entretanto, se va perfilando nuestra aventura dependiendo de la influencia que seamos capaces de ejercer en la solución de las distintas situaciones. Esta mayor libertad le sienta muy bien a True Colors a la hora de explorar el entorno a nuestro aire con distintas posibilidades que van surgiendo e incluso distintas formas de entretenernos gracias a las máquinas de arcade u otras actividades paralelas.

Cambio a mejor

Han pasado bastantes años desde aquel primer Life is Strange en el que el modelado de sus personajes y su entorno quedaban significativamente por detrás de lo que proponía por la limitación que suponía la solución gráfica de por entonces. Pero los tiempos cambian y eso le ha venido de miedo a Life is Strange: True Colors, que se adentra en los mundos del Unreal Engine para mostrarnos algo sin parangón en la trayectoria de la saga.

En ese caso, la mayor ‘libertad’ que nos presenta True Colors se ha visto beneficiada del cambio de motor y no es pequeña la diferencia. Los personajes muestran una complejidad inusitada en la franquicia, junto a un colorido y nivel de detalle tanto en escenarios cerrados como en los abiertos que se ve refrendada por la rica paleta de colores que se aprecia en Haven Springs. Se trata de su mejor trabajo hasta la fecha y testimonio de la gran labor de Deck Nine Games.

No obstante, nos hemos encontrado con algunos fallos en la prueba que hemos realizado en una PlayStation 5, pero son errores que serán subsanados en un futuro más bien cercano y que no desmerecen lo que se aprecia en pantalla. Igualmente de reseñable es el apartado sonoro, con melodías destacan tanto por sus licencias variadas como por el impacto que tienen a la hora de marcar el ritmo de la propia historia, convirtiéndose casi en un personaje más.

Conclusiones

Es evidente que Life is Strange: True Colors puede que no sea un juego para todos los públicos, tanto por su presentación como por una historia que quizás pueda pasar por debajo del radar para una parte importante de los potenciales compradores. Sin embargo, su cuidada narrativa —y al mismo tiempo cotidiana—, con un desarrollo en el que se tocan temas muy sensibles, aporta algo distinto con respecto a lo que se puede ver en el mercado.

No cabe duda de que aquellos veteranos que ya se hayan aventurado por algunas de las entregas de Life is Strange no van a necesitar de excesivos alicientes porque esta propuesta les va a encantar. Ellos podrán conocer el destino de la protagonista Álex y compañía. Sería una lástima que el resto se perdiese esta experiencia porque merece la pena y mucho.

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