Hace un tiempo, existía la Vuelta a los Valles Mineros (1969-1997), una carrera de mucho prestigio que ganaron grandes escaladores como Van Impe, Arroyo, Cubino, Theunisse o Escartín (también Indurain). En su ausencia, alguien podría promover una especie de campeonato mundial de escaladores. Bastaría con encadenar cuatro o cinco de estos fascinantes puertos asturianos en un recorrido corto y mejor en un día con sol. 

Asturias es una tierra hermosa, aunque menos reconocida turísticamente en el exterior porque no responde al cliché de la España con sol. A cambio tenemos mística envuelta en niebla. En esas condiciones pudimos disfrutar las dos mejores etapas de la Vuelta.

El canal inglés de Eurosport se deshizo en elogios hacia la etapa de Los Lagos, considerándola una de los mitos del ciclismo europeo. Pienso que en el extranjero tienen más aprecio a nuestra Vuelta, no hay más que ver la exhibición de un colombiano y un esloveno camino de Covadonga, en contraste con el timorato comportamiento del Movistar, sin fuerzas o arrojo para seguir el ataque de Bernal, sin fuerzas o vergüenza para tirar del pelotón. Si jugamos a ser segundos siempre perderemos. Quizá sea injusto y esta sea la realidad de Enric Mas. No va a ganar una grande y tampoco parece dispuesto a la épica, controlado por el conservadurismo de su equipo y la idea de que es mejor un quinto tímido que un noveno con ataques lejanos y desfallecimientos. No quiero dejar de felicitar a Roglic, etapón el suyo y qué celebración 

Personalmente he preferido la etapa de David De la Cruz camino del Gamoniteiru, una gran jornada. Junto a Storer (ganador de dos etapas y aún ambicioso), De la Cruz hizo exhibición de un ciclismo valiente. 

El ataque de López valió la victoria de etapa a costa de frenar las opciones de Mas, si alguna vez las tuvo. Con su compañero por delante no podía atacar, aunque no se le vio con fuerzas para ello. López jugó contra Mas y el Movistar contra Bernal y Haig. De haber querido o podido luchar por el maillot rojo, entre los dos deberían haber dinamitado la carrera con ataques lejanos. 

Tiene toda la pinta de que acabará la Vuelta y España completará el set de grandes sin victoria de etapa alguna, por primera vez desde antes de la II Guerra Mundial. Es lo que toca, ya llegarán mejores días. Lo peor es el conformismo. Actores de reparto sin valor para querer sus nombres en las letras más luminosas. En esta producción los protagonistas no han sido los nuestros. Movistar hará buen balance de la carrera con una etapa y dos ciclistas en el podio. Con el tiempo me acordaré de Roglic, Bernal, Nielsen, Storer, Bardet, las ganas de Martin por hacerse con el rojo y la ambición del Intermarche belga, con dos ciclistas vestidos de líder y defendiendo un maillot que nunca sería suyo hasta el último día. Cualquiera de ellos, para mí, han hecho más por la carrera y el espectáculo que el Movistar. 

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