El Real Madrid de Ancelotti sigue en obras. El empate a cero contra el Villarreal devuelve a la realidad a todos aquellos que se lanzaron a tirar cohetes tras el 6-1 ante el Mallorca. De nuevo, fallaron aspectos del juego básicos para un funcionamiento mínimamente sólido. Añadamos el bajísimo rendimiento de algunas piezas antes infalibles, algo que empieza a ser repetitivo y preocupante. Los engañosos resultados ante el Inter y el Valencia habían disfrazado todo esto. La primera mitad fue un canto a la impotencia y dejó en evidencia a equipo y entrenador. El líder de la Liga estaba teniendo mejores resultados que fútbol, ha quedado claro. En este campeonato no es fácil ganar partidos, ahí están Atleti y Barça para refrendarlo.

ALINEACIÓN: (4-2-3-1) Courtois; Valverde, Militao, Alaba, Nacho; Casemiro, Modric; Rodrygo, Asensio,  Vinicius; Benzema.

EL PLAN: De inicio, el partido pareció un duelo entre la presión del Madrid y la salida desde atrás del Villarreal. El combate lo ganó con holgura Emery. Los amarillos no cometieron los errores del Mallorca y bailaron a los blancos, desdibujándolos una y otra vez. En la segunda parte Ancelotti tiró de brocha gorda y con marcas individuales igualó el partido.

LO MEJOR: Courtois. Con sus paradas volvió a ser el héroe salvador. Evitó que el equipo llegara al descanso perdiendo con claridad.

LO PEOR: A nivel individual y de nuevo, el flojísimo partido de Casemiro, al que esta vez se le sumó un Modric irreconocible. A nivel colectivo, el desbarajuste posicional en la presión de la primera parte.

LA CLAVE: El acierto de Courtois que evitó una derrota clarísima del Madrid.

Uno por uno:

Ancelotti: El italiano sigue con sus rotaciones, unas obligadas por las lesiones (Carvajal, Mendy y Kroos) y otras experimentales: lo suyo parece un ejercicio de ensayo-error en busca de un once equilibrado. Hasta el momento hay demasiados esbozos y poco trazo definitivo. El Madrid saltó al campo con un “casi” 4-2-3-1, con la sorpresa de Valverde en el lateral derecho, Modric y Casemiro en el falso doble pivote, Asensio en la mediapunta escoltado por los brasileños en los extremos y Karim en punta. Nada de lo que Ancelotti se imaginó en la pizarra le funcionó de inicio. Tras el desastre en la presión de la primera mitad, decidió abogar por la responsabilidad individual y colocó al equipo con marcas al hombre. La entrada de Camavinga aportó frescura y movilidad, y el cansancio de los amarillos también se hizo notar. El partido se equilibró y en la segunda parte se niveló la balanza y cualquiera pudo ganar.

Courtois: El Villarreal no llegó mucho a su portería, pero lo hizo en tres o cuatro ocasiones con muchísima claridad. En todas ellas el belga salió airoso con un ramillete de paradas salvadoras. Muy sobrio y seguro en sus acciones y vivo para salir fuera del área. Otra vez con el traje de portero ganapartidos.

Valverde: La sorpresa en el lateral derecho. En la primera parte ni se encontró cómodo ni supo dar ventajas desde su posición. Descolocado y sin saber leer el partido. Que el Madrid se partiera tanto en la presión le penalizó física y tácticamente. Mejoró en la segunda mitad cuando Ancelotti le hizo jugar más adelantado con mayor participación por dentro. Se esperaba más de él, al menos en su contribución con el balón.

Militao: En su línea, buenas acciones cuando debe disputar las jugadas aplicando físico, pero muchas dudas cada vez que tiene que interpretar desde la posición los movimientos de los atacantes. En la primera mitad estuvo muy despistado y descolocado. Con la presión descabalada del equipo, Militao no entendió a qué altura se debía colocar la defensa. En la segunda mitad, y con el Madrid defendiendo con duelos individuales, mejoró mucho su rendimiento.

Alaba: Hay partidos que desnudan a un futbolista y muestran más sus debilidades que sus fortalezas; eso le pasó al austriaco. Alaba es un notable futbolista capaz de jugar bien en varias posiciones. Sobresaliente como lateral izquierdo en cualquier escenario, como central necesita que el partido transite en una determinada dirección para brillar y esta vez no fue el caso. Descolocado, sin jerarquía defensiva, sin saber sacar a la defensa a la altura que pedía la presión. Sufrió muchísimo en los duelos directos. Su primera parte nos mostró todos los defectos y problemas de Alaba como central. En la segunda mitad y con un Madrid más dominante, apareció el jugador de buen pie y cabeza alta que filtra pases.

Nacho: El eterno cumplidor ni es lateral ni es zurdo. Tener a un lateral izquierdo de central y a un central diestro de lateral izquierdo es incomprensible y ridículo salvo en partidos muy específicos. Nacho estuvo sobrio en defensa y acertado en algún cruce salvador, pero en ataque y en la circulación del balón, volvió a intentar más que a hacer. Voluntarioso en sus acciones ofensivas, siempre actuó con más voluntad y coraje que calidad.

Casemiro: Su estado de forma está siendo uno de los problemas más importantes del equipo. Su primera parte fue obscena e impropia de un jugador de su nivel. Escondido en su zona de confort, de donde últimamente le cuesta salir, vio como Capoue se apoderaba de un partido allí donde se supone él es élite mundial. Lento en sus acciones, torpe con el balón y con una pésima lectura del juego. Mejoró en la segunda mitad con la entrada de Camavinga que le hizo parte del trabajo.

Modric: En la primera mitad apenas entró en juego. Ancelotti intentó que tanto él como Asensio jugasen más como volantes clásicos, es decir por el carril del 8 y el 10, pero el dominio táctico amarillo se lo impidió. En la segunda mitad se centró y adelantó su posición para tapar a Capoue.

Asensio: Volvió el jugador de los tres detallitos y poco más. Jugó en la mediapunta caído a la derecha, con todo el carril del 8 para él, además de la libertad para atacar por dentro que le permitía ese falso doble pivote Casemiro-Modric. Desacertado, lento y sin chispa, nunca supo ser ese enlace entre mediocampo y delantera que se pide a un mediapunta. Sin el gol como coartada, volvió el Asensio del ni fu ni fa.

Vinicius: En la primera mitad corrió y se desgastó en la presión, pero al no hacerse de una forma coral, solo logró cansarse mucho en acciones sin ninguna producción. En la segunda parte, y asumiendo marcas individuales, tuvo varios despistes defensivos que Foyth (lateral izquierdo) supo aprovechar para llevar peligro. Ofensivamente, solo en la segunda mitad logró algunas internadas de peligro, en las que tampoco estuvo muy acertado.

Benzema: Como los tres delanteros, corrió mucho intentando liderar una presión que nunca era efectiva por falta de solidaridad y entendimiento general. Le faltó ese acierto de otras veces a la hora de entender el juego y ser un distribuidor de jugadas de ataque. Tampoco pisó el área con acierto.

Rodrygo: Se encontró como Karim y Vinicius corriendo sin el apoyo de un equipo partido y muy largo. En ataque no logró encarar y Ancelotti le sustituyó en el descanso. Ni estuvo acertado ni el equipo le ayudó.

CAMBIOS

Camavinga: Entró en el 46´por Rodrygo. Actuó como volante por delante de Casemiro. Se movió con mucha libertad por todo el mediocampo ayudando tanto en defensa como en ataque. Agilizó el ritmo del juego y estuvo muy participativo, pero le faltó acierto en el pase.

Hazard: Entró por Modric en el 71’. Apareció por la derecha del ataque. Se encontró a un Villarreal muy cerrado y, aunque logró un par de acciones de calidad, no logró ser determinante. Puso un par de buenos balones en los que mostró calidad y temple.

Isco: Entró por Asensio en el 80’. Salió con ganas de encarar y hasta llegó a un remate de cabeza a pase de Hazard que casi fue gol.

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