El aficionado futbolero es un ser contradictorio. Puede ser capaz de alegrarse por la posible llegada de Mbappé por una cantidad cercana a los 200 millones de euros a la vez que piensa que todo es una barbaridad, más aún cuando la noticia de portada cada día es el precio récord del kilovatio hora de la luz y las dificultades del 30% de las familias españolas para poder pagar las facturas. No es demagogia, es contradicción. Se asume, o se omite, que es la manera más eficaz de convivir con nuestras taras. Siempre el olvido.

Se puede desear el fichaje de Mbappé mientras se piensa que ojalá no venga todavía porque a lo mejor Vinicius está a punto de entrar en órbita. El brasileño tiene algo que atrae y desespera a partes iguales, pero nunca deja frío, no es Rodrygo. Vinicius de momento se parece más a Mikel Landa: te emociona pero al final le persigue el fatalismo. O quizás haya que empezar a pensar si no será él quien va detrás de la mala fortuna. En el fondo de todos los corazones madridistas, hasta los que más han tirado de memes para referirse a Vini, se esconde el deseo de verlo triunfar. Cada arrancada suya es un viernes por la tarde, con todo el fin de semana por delante. Luego los hay buenos y malos, pero con Vinicius sabes que nunca te vas a quedar en un triste martes de otoño. 

La no llegada de Mbappé también ha provocado que muchos aficionados y periodistas aseguren que la plantilla actual es peor que la del año pasado. En mi caso, creo que se mantienen fortalezas y debilidades y, por tanto, también el nivel. Entra dentro de la lógica pensar que el Madrid puede ganar la Liga y sería muy sorprendente verlo reinar en Europa. Goliat vuelve a ser David, como en aquel mayo del 98, cuando el Madrid tuvo que brindar con el champán de la Juventus porque no llevó el suyo, porque lo normal era pensar que el título se lo llevarían los italianos.

Es una contradicción más: desear tener a los mejores jugadores a la vez que se disfruta más cuando se gana partiendo en inferioridad, gozar sintiéndose pequeño siendo de un equipo grande. O quizás no se trate de una contradicción y simplemente sea la única opción en armonía para los que somos pequeños en la vida y de un equipo grande en el fútbol.

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