Volvía el Barça y volvía el tridente del melonazo: con Piqué, con Ronald El Bueno y con De Tronk. Así que no fue extraño que el Barça siguiera manteniendo el nivel —el equipo es regularmente malo— y el espigado holandés confirmase nuevamente que lo mejor que ha hecho como jugador azulgrana es tener un buen representante.

El esperpento frente al Granada tuvo continuidad en Cádiz, especialmente en una primera parte con un carrusel de balones perdidos y ninguna ocasión de gol. La táctica de “todas a Araujo” del último partido ya no parecía tan mala. Y los tiempos de Don Honesto al frente del banquillo ya parecen asemejarse a los del Dream Team.

Cierto es que entonces Messi condicionaba tanto a los rivales que era casi como salir con 1-0 pero tampoco es normal que ningún futbolista azulgrana parezca estar optimizado en este Q-Man-sistema. Busquets tendría problemas para huir de una de las lenguas de lava en La Palma (120 metros/hora) y las oportunidades a los chavales ya no parece que vayan a cuajar: la esperada perla Demir apenas coutinheó por el campo para finalmente ser sustituido por MarquéungolalPSG. ¿Acaso para aguantar un resultado que permite seguir soñando con la permanencia? Un córner al final del primer tiempo ilustraba al equipo: subían los centrales y se sacaba en corto para iniciar la jugada. Todo parece muy trabajado.

Al descanso, el único interés que tenía el partido para el aficionado azulgrana era esperar a la rueda de prensa de Q-Man. Mucho más que a la segunda parte. No fuera a ser que el holandés leyese otro comunicado donde rebajar aún más las expectativas: para cuando sea el sorteo de Copa ya no se verá claro lo de pasar esa ronda.

Pero llegó la segunda parte y dado que ahora hasta el más humilde le juega de tú a tú a este Barcelona, el Cádiz no fue la excepción. Un intercambio de golpes con los gaditanos hubiera terminado en goleada visitante en tiempos (no tan) pretéritos. Pero Memphis ya sufre el conocido “efecto gaseosa” tras sus dos primeros destacados partidos y se empieza a dudar de si el verdadero Memphis es éste o el de Tenneesee. El amago de paso adelante terminó con la injusta y absurda expulsión de De Jong tras falta y media que le costó 2 amarillas. Pero que el árbitro no impida ver el bosque: el fútbol del equipo no transmite nada, aparte de aburrimiento y desidia. El 0-0 final tal vez no era el resultado que buscaba Q-Man para quedar “en un alto de ránking en la Liga” pero al menos él sí que logró su objetivo: llevaba días haciendo oposiciones para que le echen y lo que (aún) no se atrevió Laporta lo hizo Del Cerro Grande. Carlos, tu mano señala el camino. Solo queda mirar el vaso medio lleno: el año pasado se perdió contra el Granada en casa y en Cádiz. Dos puntos con los que nadie contaba.

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