El fin de semana fue lluvioso en Las Ardenas y el domingo la borrasca arreó todavía más sobre Spa Francorchamps. La carrera parecía que iba a ser una de las más interesantes del campeonato, pero se firmó un nuevo bochorno en este deporte. Se salió con safety car y, a los pocos minutos, dirección de carrera puso la bandera roja y mandó a los equipos a los garajes.

La lluvia arreció y no paró. Tras tres horas de horas de espera, el director de carrera, Michael Masi, decidió volver a sacar a los coches dos vueltas para cumplir con las reglas del reglamento deportivo y, al menos, repartir la mitad de los puntos.

La conducción era imposible por la poca visibilidad. Spa no es un circuito apto para hacer experimentos cuando la previsión meteorológica no es la ideal. Sin embargo, dirección de carrera hizo temblar las bases de este deporte. Primero porque Michael Masi tergiversó el reglamento y dio falsas esperanzas a miles de aficionados con un reinicio de carrera que en realidad era su fin. Dirección de carrera no pensó en los aficionados y despreció la idea de posponer el gran premio.

Además de que miles de seguidores se han sentido engañados, lo peor es que esta carrera puede ser determinante en un campeonato tan ajustado. Es decir, puede suceder como en el año 1984, cuando Nikki Lauda ganó un campeonato mundial por medio punto. Verstappen, con los doce puntos de Spa, se queda a tres de Hamilton. Otro apunte que debe ver la FIA. Si no hay carrera, no puede haber puntos.

La Fórmula 1 debe reflexionar porque en Bélgica se escribieron páginas de bochorno. Todo deporte vive de su espectáculo y de sus aficionados. Y en Spa no hubo espectáculo, no se respetó a los aficionados y no se actuó con rigor pese a las condiciones meteorológicas.  

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