La medalla de plata conseguida por la Selección española de fútbol es un resultado fantástico para el juego que ha desarrollado. La Roja olímpica ha dejado más dudas que certezas y la impresión de no haber sido superior a casi nadie.

Luis de la Fuente: Llevó jugadores muy castigados físicamente tras la Eurocopa (lo de Pedri clama al cielo). Además, dos de sus jugadores fundamentales cayeron lesionados a las primeras de cambio. Estos futbolistas habrían sido imprescindibles, visto el rendimiento de sus sustitutos. Las diferentes alineaciones parecen demostrar que el seleccionador llegó a la final sin encontrar su equipo.

Unai Simón: Como en la Eurocopa, un portero de grandes acciones pero que convive continuamente con el error, lo que le impide dar sensación de seguridad. Errores que repite con demasiada frecuencia.

Mingueza: Su temprana lesión (surrealista su reaparición para resentirse a los escasos minutos) desmontó una defensa que durante el torneo se ha mostrado muy débil.

Óscar Gil: Entró por la lesión de Mingueza y ha sido el jugador de menor rendimiento del equipo. La Selección, de momento, le viene muy grande.

Pau Torres: Terminó la temporada como uno de los centrales al alza tanto en la Liga como en Europa, pero su paso por la Selección, tanto en la Absoluta como en la Olímpica, nos ha pinchado el globo. Todo lo que en él parecían certezas son ahora dudas. Total decepción.

Eric García: Su rendimiento ha crecido si lo comparamos con el ofrecido en la Eurocopa. Su pareja con Pau no convence. Destaca con el balón, pero sus problemas para defender, sobre todo el área, siembran muchas incertidumbres.

Vallejo: En su defensa diré que no ha jugado en su posición de central sino como lateral derecho, lo que le ha penalizado. Dicho esto, su torneo sólo se puede catalogar como catastrófico. Si su convocatoria ya generaba dudas, su rendimiento las ha disipado: Vallejo no pasa el corte.

Cucurella: Dinámico y comprometido, le ha faltado concretar algunas acciones en ataque y tener pausa en mediocampo. En defensa no se encontró muy cómodo nunca. De lo más destacado de la Selección.

Miranda: Como suplente de Cucurella, el jugador del Betis ha cumplido sin más, dejando mejores sensaciones en defensa que en ataque. Otro futbolista al que la Selección le queda grande.

Zubimendi: Ni sí ni no sino todo lo contrario. Bien colocado posicionalmente y sabiendo leer el juego, le ha faltado calidad con el balón para ser el centro de los movimientos en mediocampo. Superado en algunos momentos (demasiados) cuando tenía que salir jugando.

Moncayola: El jugador de Osasuna no ha tenido ningún peso en los partidos que ha jugado. Su presencia se ha limitado a dar minutos de descanso al donostiarra.

Merino: Muy lejos del jugador impresionante de hace un año en la Real y que parecía iba a marcar una época como centrocampista dominante. No apareció ese box to box que lo hace todo bien. Otra de las grandes decepciones.

Dani Ceballos: Su comienzo de torneo apuntaba a que el madridista iba a hacer algo serio, pero una lesión de tobillo nos ha dejado con las ganas de disfrutar de su juego.

Carlos Soler: Se esperaba de él un mayor protagonismo y un mayor peso en el equipo, pero la realidad es que ha sido un actor demasiado secundario. Ha tenido algún momento en el que parecía iba a sumar, pero la realidad es que se va de los Juegos con un trabajo nada destacable.

Pedri: Fundido. Las olimpiadas le han pasado por encima y no ha sido ni su sombra. Su continua titularidad (no debería ni haber sido convocado) es un disparate del seleccionador, que no ha visto que el culé estaba tieso desde su llegada.

Asensio: Como desde hace años, tres detalles y nada más. Seguir confiando en este jugador es un acto de fe que empieza a ser más que discutible y cuyo coste igual ya empieza a salir caro. Marco lleva viviendo tres años de lo que parecía que podría ser.

Olmo: Otro de los que ha llegado fundido. Demasiados partidos, demasiada responsabilidad y poco descanso. Lo ha dado todo, se ha vaciado, pero su depósito iba con la reserva.

Oyarzabal: Ha dado la cara jugando en posiciones que no son la suya y además con una evidente falta de físico. Poco que reprochar a su talante, pero no ha sido un jugador mínimamente diferencial.

Bryan Gil: De la Fuente no ha terminado de creer en él y siempre le ha dado el papel de jugador revulsivo, algo que en pocas ocasiones ha podido ser. Da la sensación de que necesita minutos para crecer en los partidos.

Rafa Mir: Una de esas extravagancias del fútbol. En un equipo con problemas ofensivos, De la Fuente no ha confiado en él ni haciendo tres goles en un partido. Un jugador con cosas de ariete caro, que no juega en un equipo que pedía a gritos un nueve.

Puado: Entró en algún partido pero apenas si ha tenido presencia en el juego de ataque de la Selección.

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