En septiembre de 1995, Laurent Jalabert dejó ganar la etapa de Sierra Nevada al ciclista alemán Bert Dietz, que llevaba escapado desde la salida —181 kilómetros— y que había comenzado la subida con diez minutos de ventaja. El entonces líder aminoró la marcha en los últimos metros y miró un par de veces hacia atrás, una excusa como otra cualquiera para dejar de dar pedales mientras el ciclista del Telekom alcanzaba la meta: “Me ha dado corte pasarlo. Bert se merecía la etapa más que yo”. El francés ganó aquella Vuelta y Dietz no volvió a ganar nada tan relevante en su carrera deportiva, si bien años después volvió a ser protagonista al confesar que se dopó desde 1995 porque el dopaje era práctica común en su equipo. Pero volvamos al gesto de Sierra Nevada. Arribas habló en El País de “gesto humanitario” y Jalabert fue reconocido en los Premios Nacionales del Deporte en la categoría Fair Play.

Lo de Roglic no fue para tanto, pero la esencia es la misma: pudo ganar, pero dejó que otro lo hiciera. El beneficiado en este caso fue otro escapado, el danés Magnus Cort Nielsen, aunque este muchacho está lejos de ser un membrillo: ha ganado etapas en Vuelta (tres ya), Tour (una) y París-Niza (dos). Digamos que Roglic quiso reconocer su esfuerzo, o le pareció de mal gusto adelantarlo sobre la línea, reflexiones que sólo puede permitirse quien va sobrado de fuerzas y es capaz de observar la carrera desde lo alto, como si viajara en helicóptero. El nuevo líder actuó además con el disimulo que exigen los actos piadosos y todavía hay quien está convencido (Nielsen, quizá) de que el esloveno intentó ganar pero se quedó a las puertas.

La etapa tuvo de todo, esta vez sí. Ni la fuga era de fogueo ni el viento de mentira. Los cinco por delante (Nielsen, Bol, Bou, Gibbons y Lindeman) consiguieron su objetivo de llegar a la última pared con ventaja, aunque fuera mínima, mientras en el pelotón ya había comenzado la balasera: primero con abanicos y luego con el violentísimo ritmo del Ineos en las primeras rampas de la ascensión. Con el grupo perseguidor depurado al máximo, Matthews se precipitó en su ataque y Roglic lo ajustó para ganar, aunque luego prefirió no hacerlo. Enric Mas cedió cuatro segundos, Bernal y Valverde ocho, Supermán nueve y Landa 27. Conclusión: los siete primeros de la general están en el mínimo margen un minuto y el landismo circula por libre a 1:21. Todo ello en vísperas del primer etapón de la carrera, cinco puertos con final en el Balcón de Alicante.

En principio, no se esperan de Roglic nuevos actos caritativos pero no olvidemos que esta Vuelta termina en Santiago con el Apóstol vigilante. Y las indulgencias plenarias cuentan en el otro palmarés.

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