Existe un alto porcentaje de aficionados al futbol que exigen a los futbolistas de sus clubes cosas que no se exigen ellos mismos en su vida civil. Está claro que ser un futbolista de elite tiene poca comparación con ser arquitecto, vendedor de periódicos, profesor, actor, periodista o, como yo, contable. Pero también tiene poco sentido exigir amor a unos colores cuando la profesión ofrece otras posibilidades. Cualquiera de nosotros escucharíamos una oferta de trabajo y luego decidiríamos. En mi caso he rechazado oportunidades porque no me convenía, no por amor a los colores de una empresa con la que acabo de cumplir diez años de relación. En unos casos el lugar de trabajo estaba demasiado lejos, en otros la diferencia económica no merecía la pena, en otros se ha podido tratar de una industria que no me gusta y con la que no quiero colaborar. Pero siempre ha sido una decisión egoísta, pensando en mi familia y en mí.

Creer que un jugador de futbol va siempre a poner por delante su amor a los colores ante una oferta que le mejore deportiva o económicamente es iluso. Un jugador que haya nacido en otro país difícilmente era de nuestro equipo “desde niño”. Le podría llamar la atención, pero siempre será de un equipo mas cercano, al menos de su país. Un jugador uruguayo, por ejemplo, que quiera jugar en Europa, no tendrá problemas por fichar por el Betis o por el Sevilla, por el Génova o la Sampdoria, por el Tottenham o el Arsenal. Difícilmente va a ser aficionado de cualquiera de estos equipos, y si le hacen una buena oferta firmará por uno de ellos. Y cuando se vaya al Atlético, la Juventus o el Bayern, el aficionado no puede exigir amor a los colores. Solo puede exigir que el jugador lo de todo.

Así pues, nada que objetar al fichaje de Messi por el PSG, como tampoco se podían poner peros a las decisiones de Guardiola de firmar por Bayern o Manchester City, ni a la de Ronaldo por elegir la Juventus o la de Sergio Ramos por acabar también en París. Es el futbol de hoy en día: los futbolistas cuidan sus marcas, sus número de seguidores en las redes sociales, buscan trofeos (principalmente la Copa de Europa, convertida en una obsesión tan grande como lo fue el Santo Grial para el Rey Arturo y sus caballeros de la mesa redonda) y por qué no, el contrato más generoso que se pueda recibir.

Hay una opinión extendida que dice que el París Saint Germain era el único destino posible para Messi. Sí y no. Sí por lo expuesto en el párrafo anterior: dinero y un club poderoso, en el orden que deseen. Si Messi quiere cobrar algo parecido al estratosférico sueldo que ha llevado al Barcelona a las puertas de la ruina, solo el PSG estaba en situación de pagarle así. Pero podría haber sido mucho mas interesante que Messi se tomara una pausa y decidiera que en el Barcelona ya ganó mucho, títulos y dinero, y que bien podría dedicarse a disfrutar del futbol de otra manera. Podría haber renunciado a mucho de su sueldo y seguir los pasos de Maradona en Nápoles. Podría haber hecho algo parecido y ofrecer a un equipo algo menor la oportunidad de acercarse a los títulos que no ven desde hace mucho tiempo, como podría ser el caso del Tottenham o el Arsenal, que además tampoco le iban a pagar mal. Podría haber elegido una franquicia de la MLS estadounidense, incluso podría haber vuelto a Rosario y jugar para Newell’s Old Boys. En lugar de todo eso ha elegido la opción más sencilla y lucrativa, un atajo para darse una nueva opción en la Champions League y asegurar un contrato dorado. Insisto, totalmente respetable, más aún si aún se siente competitivo al máximo nivel, y decisión que solo le corresponde a él. Y en el futbol de hoy en día no cabía esperar otra cosa.

Con este fichaje el PSG se ha convertido en el malo favorito de todos los aficionados, papel que jugaba el Real Madrid, sobre todo el galáctico, y que nos podría importar más o menos a los aficionados merengues. Hoy en día, desde el Bernabéu al Allianz Arena, pasando por el Camp Nou, Anfield, Old Trafford o San Siro, todos los aficionados de Europa esperan el fracaso del equipo catarí-parisino en la próxima edición de la Copa de Europa.

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