Messi se va. Parece que esta es la definitiva, por más que haya quien crea (incluido el que esto escribe) que a la partida todavía le quedan un par de bazas por jugar. Pero esta vez ha sido el Barça el que ha hecho oficial que el acuerdo «no se podrá formalizar debido a obstáculos económicos y estructurales». Con paréntesis aclaratorio para los no iniciados: «(normativa de LaLiga española)». Versión deportiva del «Espanya ens roba» y patapúm parriba de Laporta en un último intento de que Tebas rebaje sus exigencias económicas para que los números cuadren. El Barça está pidiendo con este comunicado, apenas tres párrafos para despedir al mejor futbolista de todos los tiempos que ha vestido esa camiseta, una prórroga o una revisión del Fair Play para que LaLiga ya sin Messi no se siga devaluando. En lo deportivo, en lo económico, y en lo que respecta a los culés, en lo emocional.

La bomba saltaba a media tarde de un 5 de agosto olímpico, en el Día D de lo que se presuponía la renovación de Messi. Marca soltaba la exclusiva más inesperada desde el burofax del año pasado sin que ninguno de sus periodistas firmaran la noticia. Curiosas las formas del nuevo periodismo. Y la bola iba creciendo hasta que a las 19:46h el FC Barcelona lo hacía oficial. «Leo Messi no seguirá ligado al FC Barcelona», rezaba el comunicado. Y la noticia con fuerza 10 en la escala de Richter ponía patas arriba las redacciones de todo el mundo. Cuando todo estaba preparado para una anunciada renovación, el acuerdo saltaba por los aires. El Barça, eso sí, no desaprovechó la oportunidad para culpar a La Liga de la situación. Porque en Can Barça (y fuera de ella también) saben que LaLiga no vale lo mismo con o sin Messi. Como no vale lo mismo con o sin Ramos. O con o sin Neymar. O con o sin Cristiano Ronaldo. O con o sin…

A esa última carta, a la guerra emprendida por Real Madrid y FC Barcelona contra Tebas y su acuerdo con CVC para inyectar hasta 2700 millones de euros para controlar el fútbol español en las próximas décadas, se aferra Joan Laporta y los que todavía no ven a Messi vistiendo otra camiseta que no sea la azulgrana. Y confian en que las medidas de presión ejercidas por el Barça con este comunicado, en un año en que además se tienen que renovar los derechos de retransmisión de La Liga, surtan efecto. Son los mismos que señalan que el City acaba de presentar a Grealish con el 10 a la espalda (y previo pago de 117 millones) y que Neymar reina en París con el mismo número en la casaca. Por lo que los posibles destinos para Messi se reducen prácticamente a una propuesta más exótica (Estados Unidos) o a la vía patriótica (Argentina y año y medio preparando el Mundial de Qatar). Ante una encrucijada así hasta el propio Messi prefiera rebajarse el sueldo (aún más) con tal de seguir jugando en Europa. ¿De verdad Laporta va a permitir que su relato se manche con la marcha de Messi?

Porque en realidad, la marcha de Messi, si finalmente se produce, es un varapalo tan grande para el FC Barcelona como para La Liga. Mayúsculo en términos publicitarios y derechos de televisión para ambas partes. Su marcha ahondaría también en la brecha deportiva y de competitividad que ya se ha venido abriendo en los últimos años con algunos de los clubes más poderosos de Europa. Una tendencia que ni siquiera el propio Messi ha podido frenar. Porque visto en perspectiva, el sueldo que cobra Leo está directamente relacionado con ganar la Copa de Europa o al menos pelear en las últimas rondas por ella todos los años. Y el Barça con él solo ha llegado a una semifinal (2019) en los últimos seis años y no disputa una final desde 2015. Sin Leo nada de eso hubiera sido posible, pero con él y con la nefasta planificación deportiva del club tampoco ha dado para más. Así que llegados a este punto, y siendo un admirador del juego del argentino, ¿no será mejor separar los destinos en busca de un bien común?

Explicación del Barça Año I DM (Después de Messi)

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