En la plantilla del equipo Alpecin sólo hay un ciclista rotundamente calvo, el belga Jimmy Janssens. Que un equipo patrocinado por un champú anticaída tenga un ciclista calvo es un maravilloso ejemplo de inclusión y un riesgo considerable desde el punto de vista del marketing. También es cierto que Janssens pone de su parte: no tiene victorias en su carrera profesional ni parece que las vaya a conseguir nunca. Si hablo de Janssens es porque Jasper Philipsen, dos triunfos ya en la presente Vuelta, tiene una cabellera fuera de toda duda para tranquilidad de su patrocinador. No entraré en la efectividad del champú con cafeína para prevenir la alopecia a partir de la suposición (optimista) de que lo que estimula el sistema nervioso puede estimular también a los folículos capilares. Sólo diré que una proyección científica parecida puso de moda la crema contra las hemorroides para combatir las ojeras.

La victoria de Philipsen resolvió otra etapa al sprint y lo escribo con el desdén correspondiente. Si a algo nos tenía acostumbrados la Vuelta era a la variedad de las llegadas. Al picante de cada jornada. Asistir a tres sprints en los cinco primeros días es un regreso a lo peor de nuestra infancia-juventud (y hubo cosas terribles, aviso). Los guiones se repiten hasta el marmotismo: escapada sin futuro de ciclistas españoles de equipos modestos, caza irreversible y resolución en volata. Añadan las caídas. Porque el sopor no sólo tumba a los espectadores, también a los ciclistas. Taaramae volvió a ser uno de los perjudicados y se dejó el maillot rojo en la montonera. Bardet se dejó las opciones (remotas) de pelear por una grande. Mikel Nieve se dejó la epidermis.

Kenny Elissonde es el nuevo líder de una carrera que le quiere. En 2013 ganó en La Farrapona y nunca brilla tanto como cuando corre en España. Le pasaba a Georgie Dann. El ciclista francés defenderá su condición en la subida al Alto de la Montaña de Cullera, un oasis después de tanto sprint. Será otra oportunidad para intuir qué es lo que ocurre. Para conocer quién manda y a quién le gustaría mandar. De momento sólo sabemos que la cafeína ayuda a mantener los cabellos que no tienen intención de caerse.

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