La gran generación de la historia del baloncesto español y sus últimos supervivientes (Pau y Marc Gasol y Rudy Fernández) terminaron sus últimos Juegos Olímpicos sin superar el muro que nunca han podido saltar. De Atenas (cuartos de final) a Tokio, pasando por las finales olímpicas de Pekín y Londres y las semifinales de Río, Estados Unidos siempre ha vencido a la Selección española. En todos esos partidos la victoria se vio posible en algún instante, con la mala fortuna de que el mejor momento de España coincidió con las dos mejores selecciones americanas post Dream Team.

Esta vez fue el segundo cuarto lo que quitó las legañas a todos los españoles que madrugaron (o trasnocharon) para ver el último baile de los Gasol y compañía. Difícil no emocionarse con Claver o Willy Hernangómez (10 puntos y 10 rebotes), dos jugadores que siempre han tenido la etiqueta de blandos, colocar tapón tras tapón en la zona española. A su lado, un Sergio Rodríguez (16 puntos) que parecía que aún tenía en mente los desplantes de McMillan en Portland. El final de este segundo cuarto anticipó lo que se vino tras el descanso. Varios tiros complicados de Durant (29 puntos) redujeron la ventaja de la Selección, que llegó a rozar los diez puntos, en un empate al descanso.

El tercer cuarto fue un golpe de realidad. Esta España necesita bordar el baloncesto y esperar a que los estadounidenses no estén inspirados para tener opciones. Los triples que no entraron en el primer tiempo caían uno tras otro dentro de la canasta. Claro que la defensa de los de Scariolo podría haber sido mejor, pero cada canasta rival bien defendida era un puñal tanto para ellos como para el espectador. Esa sensación de frustración tan característica cuando enfrentas a jugadores como Durant, Lillard o Tatum.

A pesar de la exhibición de Ricky Rubio (38 puntos), superando los 37 puntos de Pau en Atenas, el último cuarto fue bastante descafeinado. El partido no estaba roto, pero sobrevolaba la sensación de que ya era imposible. Mientras, Garuba dejaba su mejor actuación del torneo y la esperanza de que un relevo es posible. Los nervios que mostró en ataque no deben desmerecer su sobresaliente rendimiento en defensa. El alcarreño no ha dejado mal parado ante sus compatriotas al GM de su nuevo equipo, los Houston Rockets. Rafael Stone declaró hace unos días que Garuba era, para su gusto, «el mejor defensor del mundo fuera de la NBA».

La quinta eliminación consecutiva ante Estados Unidos volvió a ser digna, pero supo a poco. Quizá ayude a esta sensación agridulce las malas actuaciones de los tres supervivientes del Mundial de 2006. En Japón se coronaron y qué mejor lugar que el mismo país para despedirse, aunque sea de esta forma. El relevo es de calidad, habrá que ver si de tanta. Con que nos hagan disfrutar la mitad ya nos daremos por satisfechos. Con el Team USA fuera del cuadro, España siempre ha ganado (Mundial 2006 y 2019). A la Generación Dorada lo que en realidad le ha faltado es contar con una Grecia o una Francia en algunos Juegos. Ellos hubieran hecho el resto. Con una victoria ante Eslovenia esa posibilidad habría existido.

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