Entonaré primero un mea culpa: el último libro de ciencia ficción que leí coincidió con la derrota de España en el Mundial del 82. Cuatro días de nada, ya ven. Pero como uno se debe a su público —y además Adelaida Herrera desde Planeta me lo recomendó—, me metí en faena aún sin saber qué me iba a encontrar, sin saber siquiera si iba a estar a la altura, si iba a poder dar la talla. Un poco lo que iba pensando Napoleón en su noche de bodas mientras Josefina lo esperaba impaciente en el lecho nupcial.

La dalia eléctrica y otras historias del futuro son doce relatos breves, algunos francamente breves, que tienen la peculiaridad de estar ambientados en el futuro. La mayoría de las veces no se trata de un futuro limpio, brillante y moderno, sino de un futuro común, muy humano. Estos relatos son en su mayoría distopías que nos descubren a través de detalles que hemos avanzado en el tiempo. Algunos son historias atemporales que podrían suceder en cualquier momento.

Las pasiones humanas siguen existiendo y mostrándose a flor de piel, tanto las aceptables como las despreciables. Francesc Marí (Barcelona, 1988) nos presenta un universo donde los androides dudan si son personas y las personas dudan si son androides. El autor juega con la paradoja que de lo que es, ha sido y será la Humanidad. Hay una constante: en todo momento los humanos miran con recelo, desdén e incluso aversión a los androides porque los hacen sentirse inseguros en su propio mundo. Al mismo tiempo desean fervientemente que los que tienen en casa, esos con los que comparten sus vidas, cada vez sean más humanos para así sentirse menos solos ¿Les suena?

Porque la soledad es otro de los cometas que cruza por el cielo de estos relatos, tan de humanos, tan de androides. La naturaleza del alma y El valle inquietante son dos joyas, y junto con el desasosegante El reflejo de la vida y Paraíso 2.36, nos dejan frente a frente a lo que somos y seremos. Tal vez los humanos nos hayamos convertido ya en unos androides, aunque no lo sepamos.

Por otra parte, he de decir que esos primeros capítulos tan cortos del principio, en los que ni siquiera sabes si estás en el futuro o no, te dejan un tanto desconcertado y sin saber qué pensar. Pero conforme avanzan te vas dando cuenta de que, en realidad, esos episodios te estaban preparando para meterte de lleno en el universo futuro.

Francesc es muy cinéfilo y eso se le nota a lo largo de los relatos, especialmente en el último, La dalia eléctrica, que ocupa casi una tercera parte del total de la obra. En este fantástico cuento está presente La dalia azul, aquella mítica película basada en una novela de, oh casualidad, Raymond Chandler, con Alan Ladd y Verónica Lake de protagonistas. La androide, que es rubia y tiene los mismos ojos azules que Verónica, se llama Ingrid, como la Bergman, mientras que el detective se llama Rick, como el personaje de Bogart en Casablanca. Así que ya ven, guiños por todas partes, porque La dalia eléctrica es un relato negro con detective con gabardina y sombrero que transcurre en una Venecia distópica no tan distinta de Los Ángeles en 1949.

Tras un comienzo titubeante, Francesc Marí te atrapa en un universo futuro y logra que te quedes con ganas de más. Exactamente igual que le pasó a Josefina en su noche de bodas.

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