Hay entrenadores que por su actitud en la banda parecen émulos de Marcel Marceau. Gesticulan como si espantaran una mosca o como si estuvieran jugando a las charadas: dos palabras, la segunda es puñetazo.

Otros, en cambio, son comedidos y reservados. Se levantan poco del banquillo y apenas intercambian impresiones con su ayudante, casi siempre tapándose la boca como si le confesaran algún pecado antiguo.

Cervera pertenece, sin duda, a este segundo grupo (hubo un tiempo en el que estuvo más cerca del primero: los años le restan kilos y le regalan sosiego). Sin embargo, esta pachorra es solo aparente. Tras su hieratismo, bulle una catarata de ideas. Sus decisiones fueron fundamentales para que el Cádiz consiguiera puntuar en el Villamarín, en un partido de sabor añejo y textura vibrante. Pero empecemos por el principio.

Comenzaron muy bien las cosas para los amarillos. Una dejada de cabeza de Negredo fue perseguida con ahínco por el Choco Lozano (espectacular todo el encuentro). El hondureño le robó al central Víctor Ruiz la pelota y la dignidad y a Rui Silva no le quedó otra opción que derribarle. Negredo ejecutó el castigo de manera pésima y el guardameta detuvo el disparo, aunque con ambos pies fuera de la línea. El VAR le regaló a nuestro ariete una segunda oportunidad (al fin y al cabo, era su cumpleaños) que el vallecano no desperdició.

El tanto visitante provocó en el Betis el mismo efecto que la campana de la última vuelta en los corredores de medio fondo. Varios jugadores incrementaron la intensidad como si alguien hubiera repartido ron con pólvora (mención especial para Fekir, zurdo excelso) y la zaga gaditana se vio atropellada en varias ocasiones, sobre todo por la banda de Perea, superado en cada acción. En plena oleada blanquiverde, un córner fue doblemente cabeceado hasta terminar en las redes de Ledesma. Dato friki: para quien quiera imaginárselo, el gol se pareció bastante a uno de los que consiguió el Buitre contra Dinamarca en el Mundial de México.

Ahí llegó la primera decisión de Cervera (o la segunda, contando la alineación inicial): Lozano ocuparía la banda izquierda y se formaría una línea de cinco en el medio, con Alarcón un poco más retrasado para eliminar espacios. La idea funcionó aceptablemente y las llegadas locales empezaron a languidecer.

El resto del primer período fue una plasmación del clásico combate entre el fino estilista y el duro fajador, consiguiendo ambos púgiles conectar buenos derechazos. Primero el propio Alarcón (todo un veterano de veintidós años) y luego Fekir, estrellaron sendos balones en la madera. Para entonces el bético ya tenía la cabeza vendada, evocando la heroica época de Samitier o Quincoces, cuando rematar un saque de esquina tenía más peligro que poner una lavadora a las diez de la mañana.

En el descanso llegó la siguiente decisión de Cervera: Perea y Jonson dejaron su sitio a Iza y Álex. La nueva pareja dotó al centro de campo de un mayor equilibrio.  

Es cierto que en el primer minuto una arrancada del de siempre (sí, Fekir) propició una ocasión pintiparada que Canales marró, pero durante toda la segunda mitad el Cádiz siempre estuvo en disposición de hacer daño. Se mejoró la agresividad en la presión y el acierto en las transiciones y así, las llegadas de Espino, Iza o Salvi se multiplicaron.

Pellegrini, ansioso por conseguir la victoria, introdujo algunos cambios ofensivos, entre ellos Joaquín. Cervera tomó una nueva decisión e intercambió las posiciones de Lozano y Salvi, para que este vigilara de cerca al extremo portuense. El Betis, con overbooking de delanteros, achuchaba con ganas. El Cádiz, con orden, se protegía bien y contragolpeó con peligro hasta el final. El míster chileno prefirió hacer hincapié en el primer aspecto y se quejó en rueda de prensa de que los gaditanos defendieran con ocho o nueve hombres por detrás del balón. Cervera seguro que tomó buena nota y, en el partido de vuelta, posiblemente llamará a Pellegrini para consultarle la táctica a emplear.

Dos jornadas, dos empates, dos puntos. Ni se ganó ni se perdió. La tercera jornada servirá para aclarar los juicios y la tabla clasificatoria. Hasta entonces, el Cádiz permanecerá invicto.  Así se disfruta mejor la playa.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here