Primera etapa de montaña en la Vuelta 2021 y pocas emociones salvo que seas estonio, en cuyo caso felicidades. Los estonios son cantarines, agnósticos y votan online. Rein Taaramae ganó en el Picón Blanco y es el nuevo líder de la carrera. La sorpresa es relativa porque el vencedor era el más ilustre de los escapados, aunque no ganaba nada relevante desde hace seis años, diez desde que se estrenó en la Vuelta con un triunfo en La Farrapona. Persevera y vencerás (otra vez). ¿Se imaginan que fuera verdad?

Entre los aspirantes no hubo novedades. Landa amagó y se arrepintió luego. Ni es un ciclista convencional ni es un líder convencional. Probablemente tampoco sea una persona convencional. El Bahrein controló gran parte de la subida y dejó de controlar en el último tramo. En ese rato de descontrol, Adam Yates se asomó al balcón y en este punto me permito recordarles que fue su hermano Simon fue quien ganó la Vuelta 2018 y quien quedó tercero en el pasado Giro. No queda claro si ese movimiento del gemelo B le descubre como jefe del Ineos o es una simple anécdota. Sobre el papel, Bernal debería ser el primer opositor a Roglic, pero el colombiano sólo ha corrido la Vuelta a Burgos después de ganar el Giro y acabó el 38. Quien queda descartado en apariencia es Richard Carapaz (goldfinger), que se dejó un minuto con los mejores. La tricefalia era una ilusión óptica.

Ante la inacción general fue Valverde quien picó espuelas y estiró el grupo en los últimos metros. Su arrebato sirvió para que Enric Mas tomara tres segundos de ventaja en meta, lo que fue celebrado por algunos con cierta algarabía, quizá producto del optimismo veraniego. Si la diferencia con el resto de favoritos no fue algo mayor se debe a que su compañero Miguel Ángel López aceleró por detrás. En este caso la bicefalia no es una ilusión óptica.

La etapa fue menos de lo esperado, excepto, queda dicho, para Estonia y países amigos. También para los patrocinadores del equipo del ganador, los supermercados Intermarché y para Wanty, grupo dedicado a la construcción que fue fundado por Maurice Wanty, un arquitecto que pasó cinco años en un campo de concentración alemán durante la Segunda Guerra Mundial.

Entre los fugados que se quedaron con la miel en los labios se encontraba Antonio Jesús Soto, natural de Alcantarilla y ciclista de la Fundación Euskadi. Durante buena parte de la jornada fue líder virtual y así se expresó luego en Twitter: “Lo hemos soñado”. Y de eso se trata. De soñar tres semanas.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here