Lorena Franco (Barcelona, 1983) iba para actriz o modelo, pero la vida tenía otros planes. En 2016 quedó finalista del Premio Literario de Amazon por la novela La viajera del tiempo. El éxito fue casi inmediato. Desde entonces, sus libros son celebrados por una legión de seguidores. El último, Todos buscan a Nora Roy.

—Tras leer Todos buscan a Nora Roy no dejo de preguntarme con qué soñaba usted de pequeña. En su última novela una interna de un psiquiátrico asesina a su médico y a su enfermera y, tras escapar, es ayudada en su huida por una maquilladora de cadáveres,

—Con algo así desde luego no (risas). La tanatopraxia es una profesión que siempre me ha llamado la atención, pero siendo realista, sería incapaz de ejercerla. Soñaba con ser veterinaria, periodista, actriz… al final, aunque me dediqué durante años a la interpretación, he elegido escribir, contar mis propias historias desde la soledad que implica la página en blanco.

 —A ver, era una actriz de éxito, una modelo de prestigio, tenía un futuro prometedor, toda una vida por delante…¿Cómo se le ocurrió ponerse a escribir?

—Escribo desde siempre, lo que pasa es que era una faceta que tenía reservada para mí. Para publicar y dar a conocer tus historias al mundo hay que tener valor y un poquito de ese valor sí que tuve para empezar en la plataforma de Amazon. Allí, poco a poco, y sobre todo en Estados Unidos y México, mis libros fueron arrancando. Hasta que llegó La viajera del tiempo. Quedó finalista en el Premio Literario de Amazon 2016 y me cambió la vida. A partir de ahí supe que si tenía que elegir solo una de las profesiones que había compaginado hasta ese momento me quedaba con la de escritora. Y aquí sigo, espero que por mucho tiempo.

 —Cuéntenos cómo fue escribir La viajera del tiempo, ese primer gran éxito.

La viajera del tiempo es mi novena novela y los lectores estarán de acuerdo en que el estilo ha cambiado mucho a lo largo de estos cinco años. Yo empecé por hobbie, sin pretensiones, atraída por la plataforma de Amazon, que te ofrece la posibilidad de llegar a todo el mundo sin barreras, tanto en digital como en papel. Antes siquiera de tener el primer capítulo escrito, ya sabía que se titularía La viajera del tiempo y hasta tenía la cubierta hecha, lo que ayudó a crear esta novela breve sobre un viaje temporal en el que la protagonista cruza los límites del tiempo y del espacio de manera fortuita para encontrar a su hermano. Los viajes temporales siempre me han encantado, me nutrieron algunas películas y desde siempre quise escribir sobre esta temática, así que en mi bibliografía hay un total de cinco viajes en el tiempo. Con La viajera del tiempo, como con el resto, me lo pasé genial. 

 —Supongo que la presentó al Premio Literario de Amazon sin demasiadas esperanzas… Y fue finalista y tuvo un éxito inmediato en España, Estados Unidos, México…¿Cómo vivió todo aquello?

—Pues sí, más o menos fue así. Manejaba bien Kindle Direct Publishing, aunque aún no tenía ni idea de cómo funcionaba el mundillo. La presenté al Premio Literario de Amazon por probar, sin muchas expectativas, hasta que recibí la llamada: ‘Entre más de dos mil obras presentadas, eres una de las finalistas’. Al año siguiente La viajera del tiempo fue publicada por Amazon Publishing y, durante años, ha sido número 1 digital en México y España, se ha producido audiolibro… Fue la novela que me abrió las puertas a editoriales hasta llegar a Planeta, con quien empecé a publicar en 2020. Todo ha ido muy rápido. Pensar que han pasado cinco años da un poco de vértigo, pero sí tuve muy claro que lo importante era seguir, no dormirse en los laureles y mejorar día a día en la profesión, dando lo mejor de mí en cada proyecto.

La mayoría de los que publican en amazon lo hacen por elección propia, no por rechazos editoriales

—En solo cinco años se ha situado entre las autoras más vendidas y reconocidas de nuestro país… ¿Recuerda el primer correo de una editorial diciéndole que sí?

—Nunca he enviado ningún manuscrito a ninguna editorial. La primera vez que una editorial me dijo que sí fue el propio editor el que se puso en contacto conmigo para hablar y ver qué posibilidades teníamos de publicar. De ahí salió el thriller Ella lo sabe, con Ediciones B, en 2017. La experiencia fue muy positiva, aprendí bastante, pero continué autopublicando, por lo que podríamos decir que he sido autora híbrida, y eso habla bien de la autopublicación. Quiero dejar claro que la mayoría de los que autopublican en Amazon lo hacen por elección, no por rechazos editoriales como se piensa. Ella lo sabe me dio a conocer a mi agente literaria actual y, desde entonces, es ella quien me representa. El sí que más ilusión me hizo fue el de editorial Planeta, claro. ¿Qué autor no sueña con publicar en Planeta? En 2020 llegó El último verano de Silvia Blanch, este 2021 Todos buscan a Nora Roy y próximamente más.

—En un mundo donde cada vez hay más autores y se editan más libros, lleva usted casi trescientas mil copias vendidas. ¿Qué cree que le da a su público para que la adore tanto como lo hace?

—Un escritor debe estar agradecido con sus lectores, las redes sociales facilitan esa cercanía y yo me siento una privilegiada por que me lean con la cantidad de libros que hay en el mercado. Sea en el género que sea, thriller, viajes en el tiempo, novela contemporánea… intento dar lo mejor de mí, calar y que la historia resulte interesante e intrigante. Espero conseguirlo, escribir lo que a mí me gustaría leer y estar satisfecha con el trabajo realizado.

—Y bueno, Lorena, hay una curiosidad que nos tiene en ascuas a sus lectores ¿Cómo fueron esas reuniones con tanatoprácticos, psiquiatras y forenses para asesorarse sobre esta novela? Al leerla dan escalofríos…

—Me alegra que haya quedado convincente. La escritura de Todos buscan a Nora Roy fue mi refugio, la escribí durante el confinamiento, así que toda la documentación ha sido a través de otras lecturas, una de ellas fue la extraordinaria Los renglones torcidos de Dios. Sí tuve la oportunidad de hablar con un tranatopractor y un psiquiatra, todo vía Zoom, pero, especialmente la tanatopraxia, profesión a la que se dedica nuestra protagonista Eva, la quise tratar desde una perspectiva más humana que técnica.

—La pregunta ya es obligada. De 0 a 10 ¿Cuánto de rarita se considera?

—Ni mucho ni poco, un 5. Me considero una persona bastante normal.

 —Y…¿Su marido le pondría la misma nota?

—Mmmm… él igual un 8 (risas).

—Eva, la protagonista de Todos buscan a Nora Roy, nuestra tanatopractora predilecta, esa Mary Kay de las morgues, vive en Barcelona, en Gracia…¿Por qué Barcelona?

—Es mi ciudad, la conozco como la palma de mi mano y, además, creo que es muy literaria y cinematográfica. El barrio de Gracia es un barrio joven y lleno de vida, muy acertado para Eva. Muy cerca también vivía Alex, nuestra protagonista de El último verano de Silvia Blanch. Nunca he vivido en Gracia, pero me hubiera encantado, así que, como yo no he podido, instalo ahí a mis protagonistas.

—¿Que son para usted Zafón y Mendoza?

—Dos maestros con un estilo muy propio.

—Vamos a profundizar ¿Usted es de las que prefiere escribir 300 páginas y que su editora las deje en 200 o de las que escribe 150 y su editora le tiene que decir que siga, que se estire?

—Cada novela te pide una extensión u otra, pero sin duda me quedo con la opción de tener 300 páginas y que mi editora quite 100, porque lo de estirar puede ser contraproducente y el autor con presión por ampliar la historia puede meter paja y contar cosas que quizá estén de más o aburran.

—Cuando acaba una novela, ¿la entrega y a otra cosa mariposa? ¿O persigue al corrector haciendo modificaciones constantemente como cuando entregábamos los exámenes en el instituto y queríamos seguir escribiendo mientras el profesor llevaba el examen hasta su mesa?

—Cuando termino una novela le doy un tiempo antes de corregirla. Dos semanas, tres como mucho, quizá empiezo una nueva novela, quizá no, depende de lo que me haya marcado la que he dejado atrás. La corrijo una o dos veces y la entrego. Y, después de esta entrega, hay muchísimas más lecturas y correcciones. Parece no tener fin. Pero el resultado final debe ser impecable, con el tiempo me he vuelto mucho más exigente.

 —¿Tarda más en escribir la propia novela o en documentarse? Porque usted se documenta y mucho.

—No soy de las que se pasa meses o un año documentándose y luego, con todo el material, se pone a escribir. Yo necesito estar trabajando en la historia y el proceso de documentación va sobre la marcha. 

—Y ahora, por favor Lorena,  sitúenos, para todos sus fans, manías a la hora de escribir. Música hindú, persianas cerradas a cal y canto, calcetines de lana gordos, come ositos de gominola compulsivamente…

—Nada, muy poquitas manías. La única es que necesito un ordenador de mesa, por lo que solo puedo escribir cuando estoy en casa, porque con los portátiles me llevo fatal. Y ya está. Ni silencio, porque cuando me pongo a escribir me aíslo sin problemas, ni ositos de gominola… un buen tanque de café, eso sí.

—¿Agatha Christie o Rosamund Pilcher?

—Agatha Christie. Desde siempre.

—¿Por qué cree que las mujeres leen más que los hombres?

—No lo sé, no quiero generalizar ni entrar en debates, pero ¿puede que los hombres se dispersen más? Aun así, hay de todo, mujeres que no leen, hombres que sí… Personalmente, conozco a más hombres lectores que a mujeres, fíjate; lo importante es inculcar el amor por la lectura desde bien pequeñitos indistintamente del género. Y leer lo que a uno le apetezca.

—¿Por qué somos así? ¿Cree usted que tenemos remedio o ya no?

—¡Sí hay remedio! Como decía mi abuela: todo tiene solución menos la muerte.

—Los derechos audiovisuales de El último verano de Silvia Blanch han sido adquiridos ¿Para cuándo la primera película sobre una novela suya?

—Sí, fueron adquiridos por Zeta Studios, una gran productora, pero no hay más novedades al respecto. Son procesos largos y lentos. Ojalá El último verano de Silvia Blanch o cualquier otra de mis novelas salte a la pequeña o a la gran pantalla, es algo que me encantaría al venir de ese mundillo, pero de momento no hay nada 100% cerrado ni puedo dar fechas porque lamentablemente no las hay.

—Por cierto, usted es actriz, ¿cómo se vería de Silvia Blanch?…¿O preferiría a Alex?

—Me quedo con Alex, pero siempre digo que no me vería interpretando ninguno de los personajes que he creado. Preferiría que lo hicieran otras actrices, para mí es algo demasiado personal.

—Sobre esto último, ¿suele usted ponerle cara a sus personajes antes o mientras escribe su novela?

—A veces sí, pero como cualquier lector o lectora con los personajes de las novelas que lee. No tengo un rostro muy definido en mente ni me inspiro en ningún actor o en ninguna actriz salvo alguna pequeña excepción. Para mí Eva o Nora Roy tienen una cara, físicamente están descritas, pero seguro que yo las imagino de una manera distinta a como te las has imaginado tú y esa es la magia de la literatura.

—¿Y se pone límite de tiempo? Como cuando suena un tic-tac en una película en la que la protagonista está en peligro…

—No, si me pusiera un límite de tiempo me metería presión y la presión es una enemiga para la creatividad. Sí tengo límite de tiempo para entregar correcciones, pero no nuevas novelas. Stephen King dice que el primer borrador de una novela debe estar listo en tres meses y le doy  la razón, pero cada autor tiene su ritmo y hay que respetarlo.

—Lorena, en este diario, como usted ve, el deporte tiene un gran peso, y además se acaba de celebrar la Eurocopa. Díganos…¿Qué es el Fair Play Financiero? 

—Creo que era algo así como no gastar más de lo que tienes….

—¿Y cuantos cambios se pueden hacer en un partido?

—Creo que cinco, ¿no?

—Pues…la verdad es que no lo sabía y por eso se lo he preguntado.

—(Risas).

—Lorena, ha sido un verdadero placer tenerla con nosotros. Teníamos muchas ganas. Le deseamos toda la suerte del mundo, aunque no la necesita. Y tiene usted que prometernos que volverá a celebrar aquí su próximo éxito, que será ¿cuándo?

—Lo próximo llega en noviembre bajo el sello Booket Inédito de editorial Planeta. Tengo muchas ganas de que conozcáis a Olivia, ya falta menos para que le llegue su turno. Y, en 2022, más. Así que me encantará volver a hablar con vosotros. 

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