Y llegó el final de la Eurocopa. Posiblemente ha sido una de las mejores de la historia. No sé si habrá sido porque se ha jugado con un año de retraso o quizá por la ansiedad por volver a ver grandes eventos deportivos. El caso es que han sido semanas realmente divertidas, llenas de buen fútbol y con mucha emoción para alegría de cardiólogos.

Y cómo no, las marcas también han jugado su Eurocopa. Los eventos deportivos siguen siendo un gran tesoro transformado en audiencias millonarias… y las marcas lo saben. En estos días muchas de ellas se han jugado gran parte de su futuro comercial. Los equipos de marketing se han volcado para reactivar su actividad.

Entre las marcas más destacadas ha estado TikTok, primera red social que hace un patrocinio de estas características. Han buscado conectar con el publico más joven, a pesar de lo que dicen algunos de su falta de interés; está claro que en la teoría del desapego no se ha incluido el efecto que supone tiktokear con el fútbol. Una de las acciones más sorprendentes ha sido la incorporación de Raphael a esta plataforma para animar a su comunidad a compartir vídeos con la canción Mi Gran Noche con motivo de la semifinal entre España-Italia. No parece mala idea unir generaciones.

Otra marca que nos ha sorprendido ha sido Volkswagen, que ha tenido como protagonista a un coche teledirigido bautizado como el Tiny Car («Coche diminuto») que llevaba el balón del partido al árbitro para el saque inicial. Diferente y divertido.

Y, por último, otra marca protagonista ha sido Coca-Cola gracias a Cristiano Ronaldo y no de forma muy positiva. En una de las ruedas de prensa, el portugués tuvo un gesto despectivo apartando unas botellas de Coca-Cola mientras decía: “¡Bebed agua!”. Se dice que a la compañía de la chispa de la vida le supuso unas pérdidas en bolsa de 3.967 millones de dólares (unos 3.270 millones de euros).

La estupidez y la eterna contradicción deja en evidencia a ciertos jugadores que todavía no entienden que más allá del fútbol sus cuentas bancarias crecen en base a un negocio al que deberían respetar. No debería ser difícil de entender.  En el fútbol las marcas tienen un rol importante y compañías como Coca-Cola han jugado un papel protagonista a lo largo de los años, desarrollándolo y engrandeciéndolo. Todo lo demás es postureo.

En España, el buen papel de nuestra Selección ha sido muy positivo para las marcas que la apoyan. Llegar a semifinales ha sido una sorpresa para muchos. La Selección ha sido como ese amigo feo que al final liga con la más guapa. La confianza de unos pocos se ha convertido en optimismo para el futuro.

En esta Euro las audiencias han vuelto acompañar, para gran alegría de Mediaset, una de las grandes beneficiadas. Solo hay que ver los extraordinarios datos de la tanda de penaltis de la semifinal entre España e Italia: fue seguida por más de 14 millones de espectadores con un 72% de cuota de pantalla, una de las emisiones más vista del año.

Los patrocinadores de la RFEF se quedan con buen sabor de boca e ilusionados ante lo que parece un futuro esperanzador. Adidas, Seat, CaixaBank, Finetwork, Bitci, Pelayo, Cervezas Victoria, Iberia, Viajes Halcón, Plátano de Canarias, Cabreiorá, Sanitas, Seur, El Ganso, Príncipe, Sangre de Toro y Renfe parece que son optimistas porque su inversión en la Selección es rentable.

Una de las últimas marcas en llegar, Cervezas Victoria, ha brindado estos días por las victorias de nuestra Selección aportando alegría y optimismo. Un futuro enorme para una cerveza “malagueña y exquisita”.  

Otro de los patrocinadores más relevantes ha sido Pelayo. Son ya 12 años acompañando y asegurando a nuestra Selección. Un clásico que nunca falla.

Y, por último, Plátano de Canarias. La primera fruta oficial de la Selección ha llenado de energía a nuestra Selección durante esta Eurocopa y, sobre todo, al canario Pedri. Un excepcional jugador con un futuro inmenso. Por fin hemos descubierto su receta secreta para el éxito. Este sí que es bueno.

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