Medir 2,20 es una bendición para cualquier persona que quiera dedicarse al baloncesto. Una altura que acompañada por la salud y algo de coordinación garantiza una larga carrera. Entre los 26 hombres que han superado la barrera de los 220 centímetros en la NBA apenas se repiten las nacionalidades y sus carreras discurren por diferentes caminos. Algo que une a muchos de ellos es la mala suerte tanto fuera como dentro de la pista. Esta maldición comienza con Swede Halbrook, el primer 2,20 de la NBA en los años 60, y se ha hecho presente en los recientes accidentes de Mark Eaton y Shawn Bradley.

Entre los pocos que se salvan del infortunio está el rumano Gheorge Muresan. El más alto de la historia de la NBA disfrutó de una carrera sin muchas complicaciones. El más exitoso fue el chino Yao Ming (2,29), nombrado All-Star en siete de sus nueve temporadas en la NBA y con su dorsal retirado en los Rockets. Durante su carrera le acompañó la leyenda de que su altura era consecuencia de un experimento genético del gobierno chino, pero su trayectoria discurrió con normalidad. Los únicos jugadores contemporáneos en acercarse al pico Muresan son Tacko Fall (2’26) y Boban Marjanovic (2,24). Habrá que esperar al final de sus carreras para comprobar si realmente existe esta maldición o la mala suerte es una simple coincidencia.

NombreAlturaNacionalidadAños en la NBA
Gheorge Muresan2,31Rumanía1993-2000
Manute Bol2,31Sudán1985-1994
Shawn Bradley2,29Alemania/EEUU1993-2005
Yao Ming2,29China2002-2011
Sim Bhullar2,26Canadá/India2014-2015
Tacko Fall2,26Senegal2019-actualidad
Chuck Nevitt2,26EEUU1982-1993
Pavel Podkolzin2,26Rusia2004-2006
Slavko Vranes2,26Montenegro2004
Mark Eaton2,24EEUU1982-1993
Priest Lauderdale2,24EEUU1996-1998
Boban Marjanovic2,24Serbia2015-actualidad
Ralph Sampson2,24EEUU1983-1992
Rik Smits2,24Holanda1988-2000
Randy Breuer2,21EEUU1983-1993
Keith Closs2,21EEUU1997-2000
Swede Halbrook2,21EEUU1960-1962
Zydrunas Ilgauskas2,21Lituania1997-2010
Tibor Pleiss2,21Alemania2015-2016
Kristaps Porzingis2,21Letonia2015-actualidad
Aleksandar Radejevic2,21Montenegro1999-2005
Peter John Ramos2,21Puerto Rico2004-2005
Avrydas Sabonis2,21Lituania1995-2003
Ha Seung-Jin2,21Corea del Sur2004-2006
Walter Tavares2,21Cabo Verde2015-2017
Hasheem Thabeet2,21Tanzania2009-2014
Lista de los 26 jugadores más altos de la historia de la NBA. Este grupo junta a cinco All-Stars y 17 nacionalidades diferentes.

Con un vistazo rápido a la lista de hombres más altos se puede apreciar que la gran mayoría de ellos llegaron a la liga en este siglo, con algunas excepciones en los años 80 y 90. Swede Halbrook, el primer gran gigante que conoció la NBA, aterrizó en la década de los 60. Su 2,21 de altura no le sirvió para disfrutar de una larga carrera: debutó en 1960 a la edad de 27 años y abandonó la competición solo dos años después. Entre los grandes pívots de la primigenia NBA solo Wilt Chamberlain (2,17) se acercaba a su altura. A pesar de la tardía llegada de Halbrook a la liga, comenzó a llamar la atención del país en sus años de instituto. Sus problemas llegaron tras comprometerse con el equipo de la Universidad de Oregon State, entrenado por Slats Gill, conocido por su exigencia dentro y fuera de la pista.

Halbrook había disfrutado de ciertos privilegios en su etapa de High School que Gill no toleró. El gigante solía desaparecer sin previo aviso durante varios días, faltando a clases y entrenamientos. Su rendimiento no se vio del todo menguado por sus constantes problemas de disciplina, pues fue elegido All American hasta en dos ocasiones. Pese a ello, su entrenador le lanzó un ultimátum: o cambiaba su comportamiento o sería expulsado del equipo. Su último partido con Oregon State llegó en su tercer año en el equipo. Los Beavers cayeron eliminados por un ajustado 57-56 en la fase final de la NCAA de 1955 ante los San Francisco Dons de un tal Bill Russell. Halbrook sumó 18 puntos y su equipo fue el rival más duro al que los de Russell se enfrentaron en su camino hacia el título. A final de temporada, las amenazas de Gill se hicieron realidad y Halbrook abandonó Oregon State un año antes de cumplir su ciclo universitario.

Swede debía esperar un año más para poder presentarse el draft de la NBA, por lo que decidió jugar en la Amateur Athletic Union (AAU). Tras su paso por esta liga, los Syracuse Nationals le eligieron en el puesto 28 del draft de 1956. Halbrook prefirió seguir en la AAU, ya que su menor exigencia le permitía llevar una vida más desordenada. Cuatro años después decidió probar en la NBA, firmando con el equipo que le seleccionó. Sus dos temporadas en los Nationals son recordadas por sus duelos con Chamberlain. Halbrook era el único jugador que le superaba en altura, por lo que Wilt se obsesionó con él. Alex Hannum, entrenador de Syracuse Nationals, comentó que “Wilt se involucró más en tratar de superar a Swede que en intentar ganar el partido”. Más allá de estos duelos, los persistentes problemas de conducta de Halbrook y su decepcionante rendimiento llevaron a una rescisión de contrato por parte de los Nationals en 1963. Swede volvió a su Oregon natal para ganarse la vida tras su fallida carrera baloncestística. El gigante hizo las veces de vigilante de seguridad, techador, barman o payaso antes de fallecer a la edad de 55 años de un ataque al corazón.

No fue hasta la década de los 80 cuando en la NBA irrumpieron Ralph Sampson (2,24) y Chuck Nevitt (2,26). El primero estaba llamado a dominar la liga, pero las lesiones frenaron la carrera del número 1 del Draft de 1982. Nevitt, por su parte, pasó a la historia como el jugador más alto en ganar un anillo, aunque fuera desde un rol secundario en los Lakers de 1985.

El gigante más emblemático de la historia de la NBA llegó a la liga a mediados de esa década. Manute Bol aterrizó en los Washington Bullets en 1985, convirtiéndose en el jugador más alto de la historia de la liga hasta la llegada de Muresan, que le superó por unos milímetros.

Bol nació en la actual Sudan del Sur en el seno de la tribu de los Dinkas, caracterizada por la altura y la delgadez de sus integrantes. Aunque no hay pruebas que lo confirmen, cuenta la leyenda que su abuelo medía 2,39. Después de un intento fallido de dedicarse al fútbol truncado por su altura, el scout y entrenador universitario Don Feeley lo reclutó para el baloncesto estadounidense. Cuando llegó al continente americano pesaba solo 82 kilos, y sus dificultades con el idioma le impidieron superar el examen de ingreso a la Universidad de Cleveland State. El equipo de la Universidad de Bridgeport fue su trampolín para dar el salto a la NBA en 1985, año en el que fue elegido en el puesto 31 del draft por los Washington Bullets. En Washington disfrutaron de los tres primeros años de la carrera de Bol, donde destacó por su facilidad para el tapón (récord de tapones para un rookie y líder de la liga en 1986) y dejó una mítica estampa junto a Mugsy Bogues y sus 157 centímetros.

Su carrera continuó en Golden State y Philadelphia donde comenzó a prodigarse también en el lanzamiento de tres, lo que abrió el camino al futuro de los interiores en la NBA. Uno de los males más habituales de los hombres altos acabó con su trayectoria en 1994. Bol sufrió una grave lesión de rodilla que solo le permitió volver al baloncesto en la CBA y en Italia. Además de por su prodigada carrera como taponador, Bol es también recordado por su carisma y su vida fuera de las pistas. Una personalidad generosa e inocente que le llevó a perder su fortuna en diversos negocios y causas políticas en su Sudan natal, además de mantener a una extensa familia. Durante su carrera ya comenzó con el activismo político. Llegó a reunirse con las autoridades estadounidenses para alertar del peligro que suponía el extremismo islámico y, concretamente, un Bin Laden al que el gobierno de Sudán refugiaba.

Bol utilizó su fama en el baloncesto mundial para pelear por la independencia de Sudán del Sur, la zona católica y tribal del país en la que se crio, y buscar la paz con la zona norte del país, desarrollada y musulmana. El conflicto entre ambas facciones fue uno de los más sangrientos del Siglo XX.

A lo largo de su vida se estima que el gigante sudanés destinó cerca de 41 millones de dólares en ayudas solidarias, construcción de escuelas y apoyo a los grupos independentistas del sur. Para mediar en el conflicto entre las dos facciones, Bol accedió a la invitación del gobierno del norte para negociar la paz con el sur en el año 2001. Los gobernantes norteños exigieron que Bol se convirtiera al islam, algo que rechazó y por lo que fue retenido durante seis meses acusado de ser un espía estadounidense. La presión de los organismos internacionales provocó la liberación de Manute y su traslado a Egipto. En sus años en El Cairo fundó una escuela de baloncesto, de la que surgiría el futuro NBA Luol Deng.

A pesar del peligro que encarnaba, Bol siguió recaudando fondos para conseguir la reconciliación y la paz en su país. Para lograrlo, llegó a subirse a un ring de boxeo, a firmar por un equipo de hockey sobre hielo o a participar en una marcha de tres semanas. Mientras recaudaba fondos para sus compatriotas, su vida empeoraba año a año. Justo después de declararse en bancarrota y perder sus propiedades, Manute sufrió un accidente de tráfico que le dejó graves secuelas. Sin embargo, tuvo tiempo de disfrutar de los frutos de su esfuerzo. Decidió volver a su país para dar el impulso definitivo a la independencia del sur. Las hostilidades entre los dos bandos se detuvieron y se convocó un referéndum de autodeterminación que se saldó con la formación de Sudán del Sur en 2005. Cinco años después Manute Bol falleció en Virginia aquejado de dolores renales y del Síndrome de Stevens-Johnson (que afecta a la piel). Charles Barkley, compañero del gigante en Philadelphia, resumió en una frase todas las declaraciones que alaban el carácter de Manute. “Si todo el mundo fuera como él, el mundo sería un lugar mejor”.

En los últimos tiempos dos de los grandes gigantes de la historia de la NBA, han vuelto a ser víctimas de la mala suerte que acecha a los hombres altos. Primero fue Shawn Bradley (2,29), pívot recordado por sus ocho temporadas en los Dallas Mavericks y por ser el tercer jugador de mayor altura tras Muresan y Bol. El alemán fue arrollado por un coche mientras circulaba en bicicleta en St. George (Utah) en junio del año pasado. En marzo los Mavericks anunciaron que su exjugador había quedado paralítico. Bradley, un reconocido y orgulloso mormón, fue elegido en el draft en segunda posición del draft de 1993 tras un año de misión en Australia. Se retiró en 2005, después de doce años en la NBA en los que también tuvo tiempo para disputar el Eurobasket de 2001 con Alemania y dejar un recordado papel en la mítica Space Jam. Ahora, sus médicos aseguran que las convicciones religiosas y espirituales de Bradley le ayudarán ante su mayor reto.

Mark Eaton, el gigante con una carrera NBA más prolífica, sufrió el pasado mayo un accidente muy similar al de Bradley. La mala suerte se cebó con el ex pívot de los Utah Jazz, pues en el accidente en bicicleta, también en el estado de Utah, perdió la vida. Eaton fue elegido por los Jazz en el draft de 1982 y allí pasó sus once temporadas en la liga. Si por algo fue recordado fue por sus habilidades defensivas, que le valieron para ser nombrado en dos ocasiones mejor defensor de la NBA. Como taponador pocos se le acercan en la historia, ya que es el cuarto máximo taponador de la liga (3.064) y el que ostenta el récord de mayor media en una temporada (5,6 en la 84.85). Su número 53 cuelga del pabellón de Salt Lake City, junto a los de leyendas como Maravich, Malone o Stockton.

En la era del small-ball y de las posiciones variables el pívot clásico está más en desuso que nunca. A pesar de que los dos grandes candidatos al MVP de esta temporada ocupan el 5, el juego de Embiid y Jokic va más allá de las características de sus antecesores en la posición. Mientras la altura media de los quintetos sube, los gigantes parecen desterrados de la liga u obligados a ir contra su naturaleza. El ejemplo de Porzingis y sus 221 centímetros de altura alérgicos a la pintura representan a la perfección la realidad de la liga.

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