Han sido necesarios 48 partidos, quizá demasiados, hasta llegar a unas semifinales relativamente inesperadas. En principio la sorpresa es Dinamarca, pero el jugar en casa la fase de grupos les ofrecía esa posibilidad, siempre y cuando superasen a Holanda en cuartos de final, porque los tulipanes también tuvieron un sorteo hecho a medida. Su derrota ante Chequia sólo se puede calificar como fracaso. Así es el fútbol de selecciones: un error y adiós. 

España también sorprende. En cierto modo porque el grupo —lo más fácil que nos han puesto enfrente desde el Mundial 82 y jugando en casa— obligaba a ganarlo. Su rival en cuartos de final hubiera sido Inglaterra, y mejor haberlos evitado. 

Me voy a detener un poco en España. Lo positivo es alcanzar la semifinal. Me parece importante que esta generación de futbolistas no se atrofie con el síndrome de los cuartos que nos persiguió hasta 2008. Hay que acostumbrarse a llegar lejos, memorizar el camino para recorrerlo con naturalidad. 

Por otro lado, el camino ha sido más complicado de lo que debiera. En Inglaterra afirman que con un 9 este equipo sería el claro favorito al título, y yo se lo agradezco, pero discrepo. Faltan más cosas: centrales más poderosos, para empezar. España se ha beneficiado de la temprana caída de Francia para llegar a una eliminatoria que yo no esperaba. 

Francia ha sido una decepción. Tres empates en cuatro partidos, incapaz de derrotar a Hungría o Suiza, mostró indolencia en sus partidos y unos minutos ante los suizos lejos del alcance del resto. Pero fue eso, la espuma del champán. Suiza ha sido la imagen del equipo tipo de muchas selecciones: muy buen trabajo de conjunto, un par de jugadores por encima de la media. Consciente de sus limitaciones y hábil para explotar sus virtudes. Quien habla así de Suiza puede referirse también a Chequia, Austria o Dinamarca 

Italia también tuvo un camino amable hasta cuartos a pesar del susto que provocaron los austriacos. Ante Bélgica jugaron uno de los partidos más interesantes y entretenidos del torneo. Italia había sido menos Italia hasta el minuto 70 del partido contra los belgas, donde surgieron artimañas de todo tipo para detener el encuentro. 

Bélgica parece despedirse de su generación de oro con buenos recuerdos y sin título. Esta Eurocopa ha llegado un año tarde para sus defensas y con de Bruyne y Hazard lejos y lejísimos de su mejor momento. El sorteo fue canalla: dos partidos de visitante en la fase de grupos. En octavos de final, el campeón vigente. En cuartos, Italia. Bélgica es mejor equipo que España o Dinamarca, pero los torneos son así. 

Si alguien ha tenido el camino abierto ha sido el cuarto semifinalista, Inglaterra. Fase de grupos y octavos de final en Wembley ante una decepcionante Alemania que intentó alargar el ciclo triunfal del Mundial de 2014. Su único partido lejos de Londres lo jugó ante una pobre selección ucrania, con mucho el peor de los cuartofinalistas. 

Todo apunta a una final entre Italia e Inglaterra en la que Inglaterra parece el equipo más conservador y los italianos los más dinámicos. El fútbol es caprichoso, un deporte de guarismos bajos. Un error lo puede cambiar todo. La semana que viene tendremos la respuesta final.

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