Lewis Hamilton volvió a coronarse en el circuito de Silverstone. Nada como correr en casa: ocho victorias ya. El británico salió resentido por la derrota en la carrera sprint del sábado y no tenía otra misión que ganar para recortar distancias en el Mundial. Al final, no solo levantó la copa del campeón sino que le ha metido a Verstappen 25 puntos que aprietan la contienda de nuevo. Hamilton se repuso y peleó con viento y marea para alcanzar a un heroico Leclerc en la penúltima vuelta. Bottas volvió a ejercer de escudero y firmó la tercera plaza.

La carrera comenzó con una salida de máxima intensidad. El calentamiento de la sprint qualifying animó a todos a atacar. Verstappen y Hamilton salieron como misiles y el pique duró hasta la curva nueve, Copse (una de las más rápidas del circuito): Lewis tocó a Max y este acabó en el muro a más de 250 kilómetros por hora. Fue un choque de trenes en toda regla que eclipsó todo lo que sucedió después. Difícil repartir culpas, pero el heptacampeón tuvo algo más de responsabilidad en el incidente y fue penalizado con diez segundos, aunque es cierto que ninguno echó el ancla en la acción.

Resalida con Leclerc líder

En la resalida Leclerc partió primero con su Ferrari tras haber pasado a Bottas antes (como Norris) y también a Lewis. El monegasco se marchó en la segunda salida y no se achantó frente a los Mercedes. Vettel pasó a los dos españoles al arrancar, pero se la devolvió Alonso y perdió el control del Aston Martin. Más tarde abandonaría. Sainz se agarró a la rueda del asturiano y le adelantó sin DRS con un Ferrari crecido. Pero para entonces los McLaren habían aumentado su distancia.

A partir de la veintena de vueltas llegaron las paradas en boxes. Los primeros en mover ficha fueron los McLaren. Primero Ricciardo y luego Norris. Bottas aprovechó la mala parada del británico para adelantarle a través del undercut y hacerse con el tercer puesto. Sainz estiró los neumáticos medios (al igual que su compañero y Hamilton) con un ritmo de podio que le permitía superar virtualmente al australiano y le metía en una posible lucha al final de carrera con Norris. Ferrari falló con un pit-stop terrible que superó los 12 segundos y le mandó de nuevo a seguir la estela de su viejo McLaren.

En la cabeza cambiaron ruedas y Hamilton cumplió su sanción con diez segundos de silencio en el ‘pit-lane’. Leclerc tenía 13 segundos de ventaja sobre el Mercedes, pero Hamilton sacó su hammer time y puso en el asfalto un ritmo infernal, sacando un segundo por vuelta al monegasco. Leclerc mantuvo la primera plaza a pesar de sus numerosos problemas de motor. Esas dificultades le hicieron perder el tiempo suficiente para que Hamilton le pasase a dos vueltas del final. Ferrari rozó la victoria en Silverstone, un circuito que no se esperaba que fuese un lugar idóneo para los italianos.

Los españoles brillaron

Los dos McLaren fueron cuarto y quinto. Sainz, sexto, fue incapaz de adelantar a Ricciardo a pesar del mejor ritmo en su SF21 en veintitrés vueltas. El español brilló antes de parar con un ritmo de mucho nivel, pero se vio eclipsado por el McLaren de Ricciardo. El McLaren corre mucho en recta y aunque tenía más ritmo el español, el aire sucio impide que dos coches pegados no puedan cambiar sus posiciones. De ahí el cambio que se espera en la reglamentación con los nuevos coches de 2022.

Alonso quedó lejos en tiempo del madrileño, pero firmó una carrera brillante con un Alpine que no tenía ritmo en Inglaterra. Fernando ha firmado un fin de semana con una carrera al sprint sensacional y una carrera a la defensiva sacando codos. Los puntos de Alpine parecen que van a venir de aquí al futuro por la magia del ovetense, con un Ocón cada vez más lejos. Le persiguieron Stroll y Ocon, que completaron los puntos junto a Tsunoda. El asturiano batalló en la distancia con Raikkonen y Checo, que no pudo llegar a los puntos con una estrategia inexplicable a dos paradas. El único trabajo de Checo fue robarle el punto de la vuelta rápida a Sir Lewis, un punto que puede valer algo en unos meses.

Hamilton ganó, aunque jugó al límite para ganar como fuese en casa. Verstappen jugó con mucha ansia y arriesgó tanto o más que Lewis para salir perdiendo. Al menos, el accidente no tuvo consecuencias en la integridad de Verstappen, al menos en los primeros exámenes médicos. Red Bull tenía una bala para meter distancia, pero todo a dado la vuelta y ahora es Mercedes quien se siente fuerte. En la Fórmula 1 la fortuna y los accidentes también juegan parte. La rivalidad Hamilton-Verstappen solo ha vuelto a crecer un poco más.

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