Luis Enrique: Algunas de sus decisiones tanto técnicas como tácticas fueron sorprendentes. Pasó del «Morata y diez más» a dejar al delantero de la Juve en el banquillo. Devolvió a Eric al eje de la defensa en busca de un mejor trato del balón en la salida y aprovechó para colocar a Laporte en su perfil más cómodo. No obstante, su gran apuesta táctica fue jugar con un falso 9, con Olmo de protagonista. El jugador del Leipzig bajó mucho al mediocampo para tener superioridad en el medio y desde ahí dominar el partido. Llegar hasta la prórroga le obligó a hacer los cambios permitidos (5+1). Salvo alguna excepción, los nuevos no potenciaron al equipo, solo lo oxigenaron. Como en toda la Eurocopa, al equipo le sobró tanto fútbol en mediocampo como le faltó autoridad en las dos áreas. Aunque no olvidemos que esta vez minimizó a un equipo que llegaba con la etiqueta de mejor equipo de la competición.

Unai Simón: Luces y sombras. Genera dudas en todo lo relacionado a su juego con los pies y a sus decisiones a la hora de jugar adelantado. De momento no es un portero que aporte confianza. En la tanda de penaltis se volvió a lucir, dejando claro que es un especialista en esta faceta.

Azpilicueta: Muy sobrio y concentrado en defensa. Por su banda atacaba Insigne, una de las revelaciones de la Eurocopa. Con el balón y en ataque no lució, pero era un día para defender, no equivocarse y estar muy serio en cada acción.

Laporte: Su partido fue de menos a más. Tardó en centrarse en el juego y tuvo errores con el balón. En defensa, pese algunos cruces interesantes, volvió a mostrarse como un central falto de esa agresividad y contundencia necesarias para dominar su área. Hizo un partido correcto.

Eric Garcia: De momento es lo que es, un jugador con buen trato del balón y facilidad en el pase, pero blando y poco eficaz en las acciones defensivas. Cuando España tuvo el balón ayudó a dar calidad en la circulación, pero sus problemas defensivos no son tontería.

Jordi Alba: Le tocó bailar con la más fea, Chiesa. Defensivamente le anuló pese al gol del italiano, que curiosamente llegó desde la otra banda. En ataque le faltó presencia y decisión para profundizar y dar opciones en banda. 

Busquets: Mientras le duró el fuelle fue el auténtico dominador del partido. Dio calidad a la circulación y en sus toques se asentó el dominio posicional de La Roja. Su ritmo bajo de juego esta vez sí fue eficaz para la idea de Luis Enrique. En la prórroga se fue desinflando hasta casi desaparecer.

Koke: Mismo trabajo, pero menos brillo que en partidos anteriores. Se le notó cansado y falto de ideas, y, sobre todo, se echaron en falta sus llegadas al área desde la segunda línea.

Pedri: Volvió a jugar todos los minutos del encuentro. Se movió con naturalidad en una zona repleta de jugadores y supo siempre tomar buenas decisiones con el balón. Corrió muchó y dejó claro que hay un jugadorazo en él. En muchas jugadas su físico le penalizó. Todo lo valiente e imaginativo que es con el balón, lo tiene de tímido a la hora de disparar a puerta.

Olmo: Con diferencia el mejor jugador de La Roja. Se movió muy libre bajando continuamente al mediocampo para dar superioridad en la zona. No paró de correr, pelear y dejar señales de calidad en cada jugada. Su presencia lejos del área vació muchas veces el ataque de La Roja. Volvió a ser el rematador del equipo.

Oyarzabal: Su entrada tenía un sentido táctico, pero su juego nunca justificó su presencia en el once. Acelerado, nervioso y fallón, su pésimo partido penalizó el ataque. Jugó en banda derecha y falló dos remates infallables.

Ferrán Torres: Comenzó muy afilado en banda izquierda, participando mucho y poniéndole intención a cada balón. Entendió bien la posición de Olmo y supo llegar, aunque sin acierto, a la posición de nueve. Luis Enrique le sustituyó cuando el cambio señalaba más a Oyarzabal.

Sustituciones

Morata: Entró por Ferrán en el 61′. Su físico se dejó notar. Comenzó en banda izquierda, donde apenas entró en juego, pero cuando centró su posición hizo daño a los centrales italianos. Le faltó calidad con el balón en un par de jugadas en las que explotó su potencia. Muy superado emocionalmente, nunca debió tirar un penalti al que fue sin confianza y cargado de responsabilidad.

Rodri: Salió por Koke en el 69′. Ayudó a un Busquets asfixiado a mantener el dominio en mediocampo. Tocó con inteligencia y dio seguridad a la circulación, aunque sin ese punto de maldad necesario si quieres dañar al contrario.

Gerard Moreno: Salió por Oyarzabal en el 69′. Mucho más trabajador que acertado, intentó desde la izquierda ser una opción de remate, algo que no logró nunca. Pese a sus ganas, no fue un elemento desestabilizador para la defensa italiana. De él se esperaba muchísimo más en el partido y en la Eurocopa.

Llorente: Entró por Azpilicueta en el minuto 85. Volvió a jugar de lateral, posición que le aleja de las zonas donde él es dañino. Dejó un par de carreras muy potentes donde demostró su fuerza, pero su presencia apenas tuvo relevancia en el juego.

Thiago: Entró por Busquets en el 105′. Un desastre. No logró ni ubicarse ni conectarse con el partido. Manejó el balón sin sentido, con varias pérdidas incomprensibles en un jugador de su talla.

Pau: Salió por Eric en el 108′. Una buena acción defensiva en una contra azzurra y poco más.

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