Italia ha triunfado en la reciente Eurocopa renunciando a su tradicional estilo conservador y apostando por un juego ofensivo. Mancini ha eliminado del plan el temido catenaccio para imponer el control de la posesión, que dominaron en todos sus enfrentamientos a excepción de las semifinales contra la Selección española. La novedad es casi revolucionaria en la selección transalpina, pero sigue existiendo un ancla con las selecciones del pasado: el guardameta. A lo largo de la historia Italia ha disfrutado de magníficos porteros. Aquí va un breve repaso.

Gianpiero Combi: Su debut con la selección italiana no fue especialmente alentador ya que encajó siete goles frente a Hungría en un partido amistoso disputado en 1924. Este comienzo no impidió que un año después el mítico portero de la Juventus se hiciera con la titularidad de la portería azurra, que defendería durante casi una década. Sin duda, su gran éxito llegaría en 1934 y de forma inesperada. Combi, que ya tenía 32 años, había anunciado que se retiraba de la selección. Sin embargo, tras la grave lesión del meta titular, Carlo Ceresoli, el seleccionador Vittorio Pozzo le pidió a Combi un último servicio para su nación. El portero no pudo decir que no a jugar como titular un Mundial en su país, y su decisión fue un acierto. Italia se proclamó campeona y, aunque fue un Mundial polémico por la influencia de Mussolini sobre ciertos arbitrajes (como el que sufrió España en su partido de cuartos de final que se decidió en el desempate), lo cierto es que Italia eliminó en semifinales a la gran favorita, Austria, con una gran actuación de Combi que mantuvo su portería a cero. En la final se impusieron a Checoslovaquia y el gran capitán Combi levantó la primera Copa del Mundo de Italia.

Aldo Olivieri: A pesar de que no pudo ganar ningún Scudetto, es un portero muy querido y recordado por la afición italiana. En primer lugar, por su espectacularidad bajo palos, lo que le proporcionó el apodo de Il gatto mágico. Su indiscutible valentía también le ocasionaba disgustos: en una controvertida salida para atajar un centro sufrió un choque que le fracturó el cráneo. Aunque los doctores le aconsejaron abandonar los terrenos de juego, apenas un año después Olivieri volvía a defender su portería. En 1938 llegó el Mundial de Francia y Olivieri vivió el gran hito de su carrera profesional. Como en el Mundial anterior, la meta italiana parecía reservada para Carlo Ceresoli, pero la mala suerte se volvió a cebar con él. Una nueva e inoportuna lesión le concedió la titularidad a Aldo Olivieri, que se proclamó campeón del mundo con un curioso récord: es el único portero que ha ganado un Mundial encajando algún gol en todos los partidos disputados. El dato no resta ni un ápice de mérito al gran guardameta, que defendió la portería del vigente campeón y permitió que repitiera título.

Carlo Ceresoli: Como hemos visto tuvo la desgracia de perderse la titularidad en dos triunfos mundialistas cuando en ambos era el portero elegido por el seleccionador para defender el marco italiano. A pesar de ello, Ceresoli pudo disputar su particular final del Mundial. Después de la victoria de 1934, Inglaterra que mantenía su política de no acudir a los Mundiales (supuestamente porque no había rivales de su altura), se dignó a invitar al vigente campeón a disputar un partido en Londres. El ambiente enrarecido de los años 30 del siglo pasado, unido al orgullo de ambos combinados nacionales, desembocó en uno de los partidos más intensos y violentos que se recuerdan. Ceresoli recibió el furibundo ataque de la delantera británica y en apenas un cuarto de hora había encajado tres goles y había detenido un penalti. Por si fuera poco, Italia se quedaba con diez por lesión de su mediocentro, Ancho Monti, tras una brutal entrada de Ted Drake. Pero Italia se levantó. Carlo Ceresoli no volvió a encajar ningún gol más en una actuación legendaria. Aunque al final Inglaterra venció por 3-2 la selección italiana salió reforzada de aquel partido que todavía se recuerda, más de ocho décadas después, como La batalla de Highbury.  

Valerio Bacigalupo: Era el indiscutible portero titular del mítico Torino que dominaba Italia y asombraba al mundo durante la segunda mitad de los años 40. Los turineses ganaron cuatro Scudettos consecutivos de forma insultante y eran considerados como el mejor equipo de Europa. El once de la selección italiana estaba compuesto casi de forma íntegra por los jugadores del Toro. Bacigalupo se había hecho con la titularidad en la portería de la selección a pesar de la competencia, no exenta de amistad, que mantenía con otro gran portero como Lucidio Sentimenti. Sin embargo, en mayo de 1949, apenas un año antes de que aquellos magníficos jugadores pudieran representar a Italia en el Mundial de Brasil, se produjo la terrible noticia. El Torino volvía de disputar un amistoso en Portugal y su avión se estrelló contra la Basílica de Superga. Murieron todos los que iban en ese avión en la mayor tragedia que ha vivido el fútbol italiano. Bacigalupo se fue con apenas 25 años, pero a pesar de su juventud es recordado como uno de los mejores porteros de la historia de Italia.

Enrico Albertosi: También tiene un hueco importante en la historia de la selección italiana a pesar de que le tocó competir con el mítico Dino Zoff. En el Mundial de 1966, con Zoff excluido de la convocatoria, Albertosi disputa como titular el Mundial de Inglaterra. Aunque probablemente hubiera preferido no hacerlo porque Italia sufrió una de las actuaciones más criticadas de su historia. No solo se fue eliminada en la fase de grupos, sino que se despidió cayendo ante Corea del Norte en una de las derrotas más vergonzosas del fútbol italiano. Sin embargo, cuatro años después, Albertosi le ganó la titularidad a Zoff y disputó el considerado mejor Mundial de la historia: México 1970. El gran meta italiano mantuvo su portería a cero durante los tres primeros encuentros —derrotaron al anfitrión en cuartos— y participaron de la heroica victoria en semifinales contra Alemania, así como de la inolvidable final, en la que poco pudo hacer frente al Brasil de Pelé, Jairzinho, Gerson, Tostao y Rivelino. En la Eurocopa de 1972, Albertosi todavía consiguió mantener más titularidades que Zoff, pero a partir de entonces le tocó ser el suplente de lujo del legendario portero.

1970. Albertosi observa al rey del fútbol, Pelé. CORDON PRESS

Dino Zoff: Sin duda uno de los mejores porteros de todos los tiempos. Comenzó su andadura con la selección italiana en la Eurocopa de 1968. En ese torneo consiguió imponerse en su pugna a Albertosi y la azurra acabó levantando el título. Único título continental que había conquistado Italia hasta este verano de 2021. En el Mundial de Alemania de 1974 logró asentarse como titular de la selección italiana, no era para menos: había estado más de 1.100 minutos imbatido con la selección (desde septiembre de 1972 a junio de 1974). En ese Mundial Italia tuvo una actuación decepcionante, cayó en primera ronda, pero en Argentina 1978 el equipo consiguió un digo cuarto puesto tras perder en la final de consolación ante Brasil. Lo mejor estaba por llegar. En 1982, Zoff llegó a nuestro país como portero titular de la selección italiana a pesar de sus cuarenta años. Con la ayuda de sus compañeros, especialmente Paolo Rossi, los italianos se deshicieron de la gran favorita, Brasil, y alzaron la Copa del Mundo en la final contra Alemania 44 años después de la ya lejana victoria en 1938. No había mejor despedida para un portero inolvidable que disputó nada más y nada menos que 570 partidos en el calcio, y mantiene el récord de imbatibilidad con su selección.

1977. Zoff en acción en un partido entre la Juventus y el Milan. CORDON PRESS

Walter Zenga: Tuvo la responsabilidad de defender el arco en el Mundial de su país, en 1990, y no pudo hacerlo mejor. Mantuvo la portería a cero durante cinco partidos y más de quinientos minutos; parecía imposible meterle un gol a Italia. Hasta que la argentina de Diego Armando Maradona se cruzó en su camino. En aquellas inolvidables semifinales jugadas precisamente en Nápoles, cuando Italia dominaba por 1-0 y acariciaba la soñada final, un centro sobre el área italiana permitió que la melena rubia de Caniggia llegara una décima de segundo antes que Zenga. Gol de Argentina que condujo a una tanda de penaltis de resultado por todos conocido. No obstante, Zenga dejó para el recuerdo un récord de 517 minutos de imbatibilidad en los Mundiales que sigue vigente a día de hoy.

Walter Zenga, durante el Mundial de 1990 disputado en Italia. CORDON PRESS

Gianluigi Buffon: Para muchos, el mejor portero de la historia. Evidentemente es una apreciación subjetiva, pero nadie le negará el derecho a estar en ese debate. Destacó con el Parma y fue rápidamente fichado por la Juventus. Allí, se convirtió en un portero legendario que ganó nueve veces la liga y disputó nada más y nada menos que tres finales de Champions (perdió las tres). A pesar de todos sus méritos deportivos, probablemente lo que más valoran muchos aficionados de la Vecchia Signora es su decisión de jugar en segunda división cuando el club descendió por cuestiones administrativas. A Buffon se lo rifaba media Europa, pero decidió quedarse en la Juve para ganar la serie B y devolver a los bianconeri a la élite. Con la selección italiana ha disputado cuatro Mundiales, y aunque tres de ellos fueron ciertamente fracasos, el otro lo compensa todo. En el Mundial de 2006 Buffon lideró a la selección italiana para proclamarse campeona del mundo. Unos años más tarde, en 2012, se plantó en la final de la Eurocopa, pero una actuación estelar de la Selección española le impidió levantar ese título. Las finales continentales han sido el único lunar en una carrera profesional legendaria que incluye el récord de partidos jugados en la Serie A con 657 encuentros. Su registro con la selección italiana parece inalcanzable: 176 internacionalidades.

2013. Buffon se emplea a fondo en un partido entre la Juve y el Bayern de Champions League. CORDON PRESS

Los mencionados son solo algunos de los grandes guardametas italianos. La lista obviamente se puede ampliar con nombres tan ilustres como, el mencionado Lucidio Sentiment, Giuliano Sarti, Angelo Peruzzi, Gianluca Pagliuca o Francesco Toldo, entre muchos otros.

Y la lista se completa con el joven Gianluigi Donnarumma. Si hay una palabra que puede definir a Donnarumma es “precoz”. Con apenas 16 años debutó en la Serie A y cuando solo tenía 17 años se estrenó defendiendo los colores de la selección absoluta, precisamente sustituyendo a Buffon. Con 22 años y 4 meses ha sido el jugador más joven en defender la portería italiana en un gran torneo y, obviamente, ha sido el portero más joven de la historia de Italia ganando un título importante. Pero ahí no queda la cosa. Ha estado desde noviembre de 2020 hasta la prórroga contra Austria del pasado 26 de junio de 2021 sin encajar un solo gol. En este periodo de tiempo Italia ha sumado 11 encuentros internacionales con la portería a cero, doce, si contamos el tiempo reglamentario de dicho partido como un encuentro más. La marca le habría valido a Donnarumma para batir el récord de imbatibilidad de Zoff conseguido en la primera mitad de los años 70, sin embargo en los partidos amistosos jugados en ese periodo también participaron otros porteros. Por pocos minutos, Zoff retiene su récord.

En cualquier caso, el joven parece seguir los pasos del maestro al conseguir nuevamente la Eurocopa para Italia. Donde Donnarumma parece distanciarse de todos los grandes porteros mencionados es al emprender un giro en su carrera profesional fuera de Italia, concretamente en el PSG. Buffon también vivió esa experiencia pero fue en su ocaso, no en sus inicios. La salida del calcio de Donnarumma rompe una regla no escrita en casi todos los grandes porteros italianos. ¿Conseguirá confirmar su progresión en París? Nadie lo sabe, pero es un reto apasionante.

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