Siempre se dice que cualquier tiempo pasado siempre fue mejor aunque supongo que eso es susceptible de debate. Lo cierto es que a la hora de devolvernos a ese tiempo de inocencia que nos lleva a la infancia/adolescencia, recordamos con afecto el papel formador que tuvieron los recreativos, rememorados con fidelidad en series como Stranger Things o Paraíso.

Por suerte para nosotros y para nuestros ahorros, Capcom ha decidido que este es el momento de publicar un recopilatorio para plataformas distintas a Nintendo Switch (en la que ya lleva un recorrido de no pocos meses). Esta es la oportunidad definitiva para recuperar ciertos recuerdos sin tener que emplear la paga íntegra y la ocasión para ir un poco más allá en ese título que se nos atragantaba y del que ahora podremos dar buena cuenta.

La nostalgia como aliciente

Capcom sabe perfectamente qué tecla pulsar de cara a despertar nuestro interés. Este compendio de 32 títulos clásicos representa un sensacional ejemplo de lo que ha dado de sí la compañía en el mundo de los arcades, con una presencia muy justa y variada en prácticamente todos los géneros y estilos. Se trata de una oferta muy heterogénea que va a satisfacer a todos los amantes de lo retro con total seguridad.

En este caso, la desarrolladora ha recuperado clásicos como Bionic Commando, Street Fighter 2, Captain Commando, 1941 o NBA Jam, títulos que, como se puede observar, son capaces de satisfacer prácticamente todos los gustos del mundo. Aunque algunos podrían echar de menos alguna que otra licencia, lo cierto es que la recopilación resulta ser bastante completa en términos generales y tiene el aliciente de usar dos referentes como el Ghost & Goblins y 1943, puerta de acceso para los potenciales compradores y de forma gratuita, lo que permite recuperar sensaciones y apostar por uno de los distintos packs que se pueden adquirir por separado o de forma conjunta, más económico.

No vamos a realizar aquí un análisis de los juegos incluidos porque no tendría mucho sentido hacerlo sobre títulos que se publicaron entre 1984 y 2001 y que son del dominio público. Nuestro objetivo es especificar cuáles son las novedades que se han introducido a la hora de reforzar la oferta, pero respetando ese aroma clásico que los hace tan especiales.

Una vuelta de tuerca

Más allá de recuperar estos juegos para unas máquinas que no van a ser para nada exigidas en materia de rendimiento, Capcom ha añadido cierto colorido en su puesta en escena, con una recreación divertida que se asemeja a las recreativas de la época, con una serie de ajustes personalizados para cada título que se adaptan a cómo luce en pantalla si es en sentido horizontal o vertical, con distintos elementos añadidos, tal como ocurría en Switch.

Capcom ha decidido incluir opciones diversas a la hora de disfrutar de estos juegos. Existe la posibilidad de guardar nuestro avance en cualquier momento, la oportunidad de rebobinar o acelerar la acción, lo que le da una capa de profundidad extra a estas propuestas aunque su asignación en los controles puede llegar a causar ciertos problemas por un simple descuido en el peor momento posible. También hay que hacer mención al modo Invencibilidad, que alejará definitivamente la opción de esa odiada pantalla final del ‘Game Over’.

Tampoco hay que olvidarse del componente competitivo, que tiene su reflejo en Desafío Cronometrado y Desafío de Puntuación en modalidad online. Uno de los alicientes será el juego local con amigos… cuando lo permitan las circunstancias actuales en condiciones.

Asimismo, se ofrece soporte para los arcade sticks, que es la mejor manera de jugar a estos títulos aunque la sensación es positiva en los controles estándar como pudimos disfrutar en la versión para PS4.

Conclusiones

Capcom Arcade Stadium es el sueño de cualquier persona que dedicara horas y fondos ingentes a esos clásicos de los salones recreativos. Recupera juegos de nuestra infancia y adolescencia en un recopilatorio que ofrece un lavado de cara interesante a estos títulos, aunque manteniendo su esencia, y con una serie de mecánicas que le dan un aire nuevo a estos venerables emblemas del mundo de los videojuegos.

Es razonable que se echen en falta la presencia de algunos títulos, pero ya sabemos que es imposible contentar a todo el mundo. Eso no resta ni un ápice al valor que sentimentalmente supone este compendio. Hará las delicias de todos los amantes del género arcade con una oferta muy diversa y proponiendo algo distinto (y complementario) al panorama actual.

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