En una etapa infernal por la lluvia y el frío (por algo los Alpes están verdes), Pogacar le arañó medio minuto a quienes todavía aspiran al podio. Me corrijo: hubo un ciclista fuera del radar de los aspirantes que venció en Tignes y se coloca segundo en la general, a 2:01 del flamante del líder. Su nombre es Ben O’Connor y tiene 25 años, generación Marvel. Antes de comenzar la jornada circulaba a 8:13 y ahora la pregunta es si alguien podrá quitarle la segunda plaza. Tiene una ventaja de 3:17 sobre el cuarto, Rigoberto Urán (34). Su exhibición bajo el aguacero invita a albergar dudas razonables.

Ahora mismo, sólo la lucha por la tercera plaza promete emociones fuertes. Hay cinco corredores en el breve espacio de 40 segundos: Urán, Vingegaard, Carapaz, Enric Mas y Kelderman. No obstante, el castigo de la primera semana ha sido demasiado grande como para no imaginar sorpresas de mayor rango, quizá a través escapadas como la de O’Connor. Quedan otras dos semanas de carrera y si cambia el tiempo habrá muchos cuerpos que no aguanten la tortura, incluyo el de Pogacar. Da la sensación de que el líder no se está guardando nada y se le podría hacer largo el Tour. Otra cosa es que para entonces permanezca alguien en pie.

El equipo de Pogacar volvió a quedar en mal lugar. Asumió el control de la carrera, pero de modo más efectista que efectivo. Apenas consiguió reducir distancias con la escapada y O’Connor disfrutó del vaporoso honor de ser líder virtual. Fue el arreón de Ineos y el ataque final del líder lo que recortó la ventaja del heroico ganador de la etapa. Por el camino se quedaron Nairo e Higuita, que comenzaron la última ascensión en compañía del australiano y fueron aplastados por el hombre del mazo. A Quintana le queda el consuelo de haberse vestido con el maillot de lunares, objetivo menor para un ciclista de su nivel.

El día de descanso tendrá categoría de orgía para los supervivientes del Tour, que el miércoles afrontarán una doble subida al Mont Ventoux, montaña asesina en sentido estricto (ver Simpson), especialmente si hace calor. Y se espera sol, según los pronósticos meteorológicos. Unos 31 grados a pie de puerto.

Cuanto más decimos que está hecho, cuanto más proclamamos que Pogacar ha ganado ya su segundo Tour, más fácil es que se encabriten los dioses del ciclismo. De modo que sigamos repitiéndolo una y otra vez.

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