Hace algunos años entramos en una peligrosa dinámica, a todas luces evitable, a la hora de etiquetar a los churumbeles recién llegados a este mundo. Es un cometido sujeto a modas pasajeras, pese a que las consecuencias no son precisamente efímeras y el que las sufre no es el que decide, lo que explica en parte que se produzcan auténticos desaguisados.

De repente, muchos niños empezaron a recibir nombres con ascendencia anglosajona, mezclados con toques latinoamericanos. Eran los años más boyantes de nuestra economía, previos a la primera gran crisis de este siglo, y las corrientes migratorias que recibíamos eran tan significativas como necesarias. De procedencias muy diversas, influyeron decisivamente en este cambio social.

Uno que no peina canas, aunque no por falta de ganas, pero ya tiene una edad, compartía clase con Alberto, Pablo, Rafael, Ignacio, Antonio, Ángel, David, etc. Sólo Asier se salía de la normalidad y la tradición madrileña, pero seguía acorde a la de su tierra.

En los noventa empezaron a cambiar las cosas, asomaron los primeros Jonathans, Kevins, las primeras Jennifers, Jessicas, Vanessas o Desirés.

Estas ocurrencias hechas personas se agrupan ahora en buena medida en la población adolescente y veinteañera. Conviviendo con ellos, vienen otra vez generaciones que vuelven a reivindicar los nombres más tradicionales como Mateo, Lucas, Nicolás, Rodrigo… Cerramos el círculo.

¿A dónde quiero ir a parar? A Cádiz, siempre. Pero en el tema que nos ocupa, a una paradoja que se va a producir y que no deja de tener su guasa. Imaginen la escena en alguna serie.

“No me cuentes más”. Temporada 85. Playa de los Alcántara.

Un niño pequeño llama a su abuelo.

—¡¡Yayo Jonathan, yayo Jonathan!!

—¿Qué quieres Pelayo?

—¿Qué es eso que tienes pintado en la espalda tan raro?

—Es un tatuaje de un tiburón que me hice cuando era joven.

—Pues parece una ballena derretida jajaja ¿Y en esas letras chinas del brazo qué pone?

—Pues el tatuador me dijo que era un proverbio sobre la inmortalidad, pero luego me enteré que significa “Pausa de hidratación”.

—Ya te vale abuelo… ¿Dónde está yaya Sheyla?

—Con tus hermanos Josefina y Martín en la piscina, que la tienen aburrida con la ópera esa que os gusta ahora a los jóvenes. En nuestros tiempos escuchábamos reggaeton, eso sí que era música. Tanto Strauss y tanto Mozart, que os vais a quedar tontos con los putos violines.

Podría pasar…

Los eventos históricos, los famosos y la admiración también han influido en los padres poco creativos y algo veletas, que en el pecado llevan la penitencia de sus Ronaldos, Leos, Chenoas o Shakiras, que irrumpieron en el mundo del DNI a ritmo de goles y plagios de sus idolatrados.

Con los nombres con poca tradición y que derivan de otros, como el caso de Izan, Thiago o Emma, hay que tener mucho cuidado. Imaginen que caen en la casa de los Banderas, los Gracia o los Thomas.

Mi mujer es profesora y ha visto cosas que no creeríais, más acá de Orión eso sí, y que provocan lágrimas de por vida, de las que no se pierden. Como muestra un botón: una madre inconsciente a la que no se le ocurrió otra cosa que poner a su hija “ILOVENY”. Así de primeras sorprende, pero ojo con la explicación: ¡Le gustó porque lo había visto en unas camisetas!

Si esa niña ha podido salir adelante, será lo que quiera en la vida.

El fenómeno de La Casa de Papel seguro que nos guarda sorpresas en años venideros. Ya estoy viendo generaciones abanderadas por Camberras, Floridas, Torontos o Chiclanos.

Yo, ya puestos a destacar, mezclaría la geografía con los nombres compuestos, algo que nos abriría un melón con infinidad de posibilidades para toda la alegría de la gente…

Yago Berlín, Hugo Lugo, Julen Tejas, Mariano Azores, Saúl Seúl, London Pepito o London José según vayan a su casa o a la de su abuela. Sólo necesitamos unos padres con ganas de cachondeo y un funcionario en el Registro Civil que esté por la labor. Riga Toni, Saray Bombay, Óscar Hollywood, Antón Manila, Juana Tijuana. Paco Creta, Alfredo Holanda, Conchi, Lucas o Kepa Quito, Alberta José Louissiana (como los 4 de la canción), Olga Niza o Lucho Betis. Un no parar.

Se agradecerían aportaciones a través de Twitter. Seguro que sale algunos espectaculares con el talento que hay. Podría ser con el hastag #nombrescongeografía

Ahí lo dejo. Si se citan las cuentas @elreflan y @alacontra lo expandimos por la redes.

Para terminar, mi buena acción del día. Ayudar a algunos famosos con ideas si no lo tienen claro. Para una hija de Vinicius o de Morata por ejemplo, ¿alguno mejor que Diana?

Al primer vástago de Rafa Nadal le llamaría Bon. Menudos diciembres entretenidos se iba a pasar el chaval en Manacor.

A Julio Iglesias no le hace falta. Tiene un mural en su casa con todos los nombres imaginables y se dedica a ir tachando, para no repetir. Las últimas veces ya tuvo que tirar de escalera para llegar a los de arriba y esquinados. Entre los mejores que quedan libres Salustiano, 苏妮娅, Abdel Mujib y Rosalevskayia.

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