Tenían razón. Y ahora que conozco su universo creo que se quedaron incluso cortos. Todo el mundo buscaba últimamente a Lorena Franco y, de tanto escuchar, decidí ponerme yo también a buscar, pero a Nora Roy, porque Todos buscan a Nora Roy, es su última novela y no encontraba mejor manera de empezar a conocerla que atrapando a Nora. En un primer vistazo me encontré con un libro corto, intuí que buscando imitar un disparo, uno de esos cortos y a quemarropa, uno de esos que te atraviesan aunque lleves un chaleco antibalas, uno de esos que no te dejan vivo. Todos buscan a Nora Roy es otro trepidante thriller (¿se dice así?) de la polifacética Lorena Franco (Barcelona 1983), que antes había sido actriz y antes aún modelo, pero no se me equivoquen porque si con ese currículo piensan que esto va de besos, como una de esas novelas que tanto me gustan de Rosamund Pilcher, ya les digo yo que no. Porque escribir 15 novelas y vender más de 250.000 libros no es sencillo y Lorena no lo ha logrado solo con besos, sino con sangre y mucha inteligencia.

Sin querer hacer spoiler (¿se dice así?) y por empezar, Eva, la protagonista, es maquilladora, es decir, que es una experta en bases, rimmel, sombra de ojos y demás para dejar a las personas guapas para las salidas y la visita de familiares y amigos. En realidad, para la última salida y para las últimas visitas de familiares y amigos, quiero decir, porque Eva es tanatopractora. Sí, maquilla cadáveres en una sala de azulejos impolutamente blancos y con fluorescentes en el techo que a veces parpadean más de lo que les gustaría en un tanatorio de Barcelona.

Si con esto no se enganchan como yo lo hice, ya me dirán ustedes con qué se enganchan. Bueno, no. Mejor, no me lo digan. La novela además, empieza con sangre en el primer párrafo. Aquí, Lorena Franco, no engaña a nadie y nos va mostrando lo peor de cada uno mientras va llenándote de dudas y te va haciendo mirar a un lado y a otro, como en un Cluedo, intentando descubrir al sospechoso, pero no se crean que es fácil, porque Lorena Franco lo tiene todo atado y bien atado, y aquí sí que engaña y mucho.

Eva, la protagonista, nuestra tanatopractora predilecta, que a veces le habla a sus cadáveres, es una chica solitaria, pero no por su trabajo, que podría, sino (¿se dice así?) por la sociedad que le ha tocado vivir. Esta sociedad de gente que va creciendo y luego envejeciendo sin que logre encontrar lo que busca. Productos de hoy en día que encuentras en cualquier ciudad y con los que rápidamente te identificas. Gente anodina que quiere dejar de serlo, gente que no quiere ser corriente y quiere gritarle al mundo que son personas, gente que deambula sola buscando cariño. Nuestra otra protagonista, Nora Roi, es una chica joven, guapa, y de mirada tierna y dulce que se acaba de escapar de un psiquiátrico tras asesinar en el sótano de un disparo a quemarropa al doctor que la trataba y a una enfermera. Ups…y hasta aquí puedo leer.

Lorena Franco, en Todos buscan a Nora Roy, apoya esta fascinante estructura en la que estas dos mujeres se ven envueltas en otras tres mujeres, y nos recrea un mini universo femenino lleno de contrastes, de unas con otras, de mayores y jóvenes o no tan jóvenes pero lleno también de esperanza y de solidaridad. Un constante intento de dejar cada una su vida atrás, esa que no le gusta, y comenzar una nueva que, esta vez sí, las haga pensar que han acertado, mientras se van aconsejando unas a otras, ayudándose, logrando así que el lector, conecte rápidamente con las cuatro mujeres que deambulan por sus páginas, cada una con su peso a cuestas e intentando enseñarle al mundo solo la parte buena, para que no se asuste y se vaya, porque tal vez no tengan más oportunidades.

Todos buscan a Nora Roy es una novela que merece la pena, que te entretiene y que te hace pensar. Una novela sobre asesinatos, pero también sobre hombres que miran a mujeres y mujeres que buscan a hombres. Y bueno, que sí, que a lo mejor hay algún beso, pero no se hagan muchas ilusiones…

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