Uno de los argumentos principales en el lanzamiento de una nueva generación de hardware para consolas es la presencia o no de títulos exclusivos (sin olvidarnos de los multiplataforma) que justifiquen dar el salto desde la anterior, más allá de la mejora drástica en las posibilidades que puedan ofrecer de cara a una experiencia aún más inmersiva.

Como ha sucedido a tantos niveles en nuestro día a día, la pandemia del COVID-19 ha irrumpido de lleno en este terreno y ha obligado a numerosos retrasos. En el caso de algunos buques insignia, los aplazamientos han ido bastante más allá de lo previsto inicialmente, también en la disponibilidad y consiguiente acceso a unas máquinas que prometen aventuras increíbles.

Ratchet & Clank: Una dimensión aparte’ llega con paso firme para refrendar lo que está siendo un inicio de generación muchísimo más robusto y prometedor de lo que fue el anterior. Se presenta como un elemento que desequilibra la balanza definitivamente y del que procedemos a daros nuestras impresiones.

Viejos conocidos

Si obviamos el hecho de que el último Ratchet & Clank del que pudimos disfrutar fue el ‘reboot’ de su primera entrega, un remake que fue celebrado por todos por su prodigiosa reimaginación de este clásico, este título de la ‘next-gen’ viene justo después de los acontecimientos narrados en Nexus, juego que salió para la PlayStation 3 y del que es una secuela en toda regla.

En esta situación, nos encontramos con Ratchet & Clank disfrutando de un merecido descanso y saboreando las mieles del éxito tras su enésimo rescate del universo cuando la intervención del maligno Doctor Nefarius da al traste con este tiempo de paz y concordia. Se hace un uso bien distinto de lo que se tenía en mente cuando el compañero inseparable de nuestro Lombax favorito había diseñado y construido el Dimensionador, un aparato destinado a solucionar uno de los vacíos vitales que acechaban a Ratchet como el único Lombax de la galaxia.

En su lugar, el citado invento causa una falla descomunal en el continuo espacio-tiempo y pone patas arriba el universo, con grietas que conectan con otras realidades bien distintas en las que Nefarius no sólo sigue siendo el némesis preferido de la saga sino que incluso ha conseguido proclamarse emperador.

Como es lógico, nuestra aventura consistirá en solucionar todo este estropicio. Contaremos con la presencia de Rivet, una Lombax que vamos a manejar junto a los protagonistas y que pertenece a la Resistencia que lucha desde las sombras contra el régimen de Nefarius y sus incontables legiones robóticas ansiosas de destrucción.

Aunque ambos Lombax van a compartir progresión durante la aventura al igual que el siempre imaginativo arsenal, las diferencias evidentes se encuentran en la narrativa, siendo un contraste bastante marcado entre el optimismo inapelable al desaliento de Ratchet y la frialdad y desconfianza que caracterizan a Rivet. Todo eso va a ir evolucionando en una trama en la que temas como la amistad y la confianza están muy bien abordados a través de unos personajes llenos de encanto y carisma que son una verdadera delicia para todos los públicos.

Una fórmula prácticamente perfecta

La franquicia Ratchet & Clank siempre se ha caracterizado por un ‘gunplay’ de lo más entretenido y divertido aunque no es el más desafiante ni tampoco es su cometido, sólo ofrecer una experiencia entrañable. Con una excelente mezcla entre el plataformeo y la acción que se desarrolla en tercera persona, el ritmo de estos juegos se muestra ágil aunque existan momentos de mayor pausa que corresponden a las fases de puzles del robot, que aquí adquieren una mayor profundidad por el juego que ofrecen las dimensiones paralelas en las que se desarrolla la historia, incluyendo la novedad de Glitch, un robot-araña que añade un componente de verticalidad a los escenarios mientras elimina a virus y demás amenazas.

Como decíamos, el dinamismo siempre ha estado muy presente en la saga. El arsenal de tropecientas armas al que tendremos acceso desde la rueda es todo un prodigio de creatividad y sentido del humor por parte de sus creadores. Cumplen su función de acabar con las legiones de Nefarius vía la pistola de plasma, el siempre eficiente Castigador que es la escopeta de toda la vida, el lanzacohetes Pacificador, el rifle de francotirador que aquí recibe el nombre de Pulverizador, el Chisporroteador que los electrocuta, la Tuneladora que alcanza a los enemigos fijados por medio de unos proyectiles que van bajo tierra, el Guante Perdición o la Cubitera y la Podadora, que, congela y convierte en arbustos respectivamente, antes de ser rematados gracias al omniherramienta de Ratchet o el martillo de Rivet.

Aquí no nos encontramos ninguna novedad palpable salvo el alocado (y desternillante) arsenal que tendremos a nuestra disposición. Podremos recurrir a la esquiva fantasma por medio de nuestras botas para desplazarnos lateralmente a la hora de evitar los disparos o las embestidas de los enemigos, al igual que movernos a toda velocidad mientras recorremos los nueve planetas en este flirteo incipiente de Insomniac Games con el concepto de mundo abierto, que no llega a ser tal, pero sí que establece posibilidades para un futuro sin perder su esencia. Aquí se ven reflejadas en distintas misiones alternativas a la trama principal.

El futuro está aquí

Como título next-gen que se precie, ‘Ratchet & Clank: Una dimensión aparte’ no se va a ver lastrado por el hecho de funcionar en un hardware que lleva muchos años en el mercado y que limitaría en gran medida tanto los planteamientos como el desarrollo de la propuesta que se puede ver en pantalla, algo que resultó una bendición como ya se pudo ver tanto en Demon´s Souls como en Returnal, que han sido dos de los títulos que no llevan el condicionante de título intergeneracional.

Dicho claramente, lo cierto es que tras disfrutar de unas 15 horas plenas de entretenimiento y con opciones de emplear no muchas más para el platino, ‘Ratchet & Clank: Una dimensión aparte’ no podría haberse desenvuelto con la soltura en la consola previa y aprovecha como nunca unas prestaciones de la máquina de las que sólo nos queda soñar por las enormes posibilidades que se abren ante nosotros.

Gran parte de la idea anterior se debe al magnífico buen hacer de un estudio como Insomniac Games, que ya ha demostrado que supo coger muy bien el pulso a la franquicia Spider-Man en PlayStation 4 y que continuó rozando la excelencia con este juego que nadó entre dos aguas, como fue el Miles Morales, y que coincidía con el lanzamiento de la propia PlayStation 5.

Sin catalogarlo como magia negra o vudú, lo que hemos visto en pantalla es realmente deslumbrante y que no nos confunda el aspecto ‘cartoon’ que tiene la franquicia Ratchet & Clank. El nivel de detalle en esos mundos tan pintorescos va desde el más insignificante hasta los gestos de dolor o sorpresa de los enemigos cuando les impactamos con nuestra arsenal, salpimentado con la destrucción paulatina de sus armaduras mientras un infinito número guitones vuelan a nuestro alrededor. Este aspecto experimenta un salto cualitativo durante las trepidantes secuencias de acción teledirigidas y los siempre impresionantes jefes.

Este título se nos presenta con tres opciones básicas en lo que al aspecto gráfico se refiere. La primera es el modo fidelidad a resolución 4K y a 30 fps, pero la revelación ha sido el modo rendimiento, tanto a 4K reescalados por medio de la magia del checkboard y a 60 fps que pueden llegar a ser a incluir ray-tracing, tal como se pudo ver tanto en el remaster de Spider-Man o en Miles Morales. No hace falta deciros que el despliegue y fluidez de esta modalidad compatible con el trazado de rayos ha resultado ser nuestra opción favorita, que luce aún más en la maravillosa dirección artística y en el modo foto, en el que nos pasaríamos incontables horas.

No, no nos olvidamos del SSD y es que el disco súper rápido de la consola logra un impacto superior mucho más allá de la reducción en los tiempos de carga. Puesto que el concepto del juego es el viaje entre dimensiones a través de esas fisuras que habilitan nuevos mundos y los bolsillos dimensionales. Todo esto sería imposible en la generación anterior sin enmascararlo a través de distintos recursos narrativos como una cinemática y es que la fluidez es total, desplegando un escenario distinto de forma inmediata y que es un verdadero prodigio en si mismo.

Si todo lo anterior no es suficiente, la implementación del mando Dual Sense ha resultado ser de las más satisfactorias de lo que llevamos de generación junto a las aventuras de capitán Astro y el más reciente Returnal. Más allá de lo que pueda suponer el inteligente uso de la resistencia de los gatillos a la hora de recorrer la mitad del camino o en su totalidad al pulsar R2 con los distintos efectos que supone, es la vibración háptica lo que nos ha deslumbrado desde las sensaciones que transmite el ritmo de la música en una discoteca en la capital imperial o recorremos a toda velocidad las extensiones de los exóticos planetas que se cruzan en nuestro camino. Una experiencia casi religiosa en toda regla.

Conclusiones

Pese a que se han publicado algunos exclusivos de enorme mérito hasta la fecha en la consola de nueva generación, las expectativas reales de este inicio de generación para Sony residían en el título protagonizado por este emblemática pareja de la familia. Y no cabe duda alguna que no sólo han estado a la altura de las circunstancias sino que pueden incluso haberlas excedido. La aventura es toda una montaña rusa de sensaciones que nos pinta una sonrisa perpetua cada vez que agarramos el mando.

Gracias a las posibilidades de la PlayStation 5, ‘Ratchet & Clank: Una dimensión aparte’ puede catalogarse como la referencia absoluta para la franquicia desde el punto de vista técnico. L factura raya a un nivel increíble en todo momento porque siempre pasa algo en pantalla que nos atrae sin remedio gracias a la unión perfecta de una dirección artística en estado de gracia, una magia que no sólo procede del SSD sino del buen hacer de los trabajadores de Insomniac TGames, y una entrañable historia en la que la presencia de la Lombax femenina llamada Rivet nos ha hecho ir un paso más allá en un título fabuloso que demuestra que la saga goza de excelente salud. Se justifica absolutamente la compra de una PlayStation 5 si se es lo suficientemente afortunado para hacerse con una de ellas.

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