Lamento sinceramente no entender a Luis Enrique. No pillo lo que busca de esta España de autor que ha plantado en la Euro. Espero que tenga toda la fortuna del mundo, porque su éxito sería un bombazo de alegría para todos en estos tiempos agrios que vivimos. Por el buen camino no vamos, pero supongo que sabe lo que hace. ¿Quiénes somos los analistas para ponerle en tela de juicio?  Probablemente charlatanes baratos anti Selección. Hay que aplaudir, animar, conformarnos, aceptar que Marcos Llorente juegue de lateral, que Morata y Gerard se vayan al banquillo en el momento final con un angustioso 1-1 en el marcador, que quite a Koke, que jueguen dos centrales zurdos, que… Vale, me rindo, trato hecho: Dejemos a LE tomar decisiones de inteligencia futbolística superior, pero si esto pega un petardazo ante Eslovaquia no debería haber solución de continuidad del proyecto.

Estamos mal en la Euro. Peor de lo previsto, y eso que jugamos en Sevilla, arropaditos en casa. La sensación de bajonazo es amarga. España es todo voluntad, buen ánimo, entusiasmo. Por la actitud aparenta más de lo que es. Y lo digo porque falta la genialidad, el talento, la capacidad resolutiva, el liderazgo, la jerarquía y, discúlpeme señor Luis Enrique por ser atrevido, no se aprecia un manejo de la pizarra capaz de invertir una situación de crisis. Poner en campo a Fabián, Ferrán Torres y Sarabia por Koke, Morata y Gerard en el tramo final, justo cuando se trata de asediar a Polonia, no es sencillo de entender. Quizás un técnico menos brillante habría cambiado a Pedri, genio apagado y desbordado, por una máquina de crear jugadas como Thiago Alcántara… Por poner un ejemplo.

Todo va bastante chungo, la verdad. No la metemos ni de penalti, ni tampoco de rebote de penalti a puerta vacía. Ya no es Morata ni el mal césped de La Cartuja. Hay muchos más problemas de raíz en esta Selección. Le conviene a Luis Enrique realizar una introspección. Lo mismo no siempre tiene razón y no se ha dado cuenta. Quizás si hiciera las cosas sencillas, España tendría mejores resultados. Sin inventos, sin posturas genialoides. Aún puede enderezarse el rumbo. Humildad, trabajo, decisiones razonables, versatilidad táctica y, por favor, mande la nevera al carajo. Seamos serios.

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