Luis Enrique: El seleccionador movió el banquillo: Gayá entró por Alba en el lateral izquierdo y Ferrán Torres ocupó la plaza de Gerard Moreno en la línea de ataque.  Si el que gana en fútbol tiene razón, cuesta quitársela. En los 45 primeros minutos hay que valorar que supo cambiar de banda a los extremos, lo que aupó a Sarabia. En los cambios, sin embargo, sus decisiones fueron más discutibles. Un partido, a eliminatoria directa, en el que encajas tres goles y tu portero hace tres paradas valor gol, hay que analizarlo, y no desde la euforia de la victoria. El triunfo dará moral, pero la defensa crea muchísimas dudas, especialmente la pareja de centrales. Los once goles a favor también son muy engañosos.

Unai Simón: Firmó un partido a lo Jekyll y Hyde. Un error grosero puso a los croatas por delante, pero poco a poco fue creciendo. Sus paradas en la segunda parte y en la prórroga mantuvieron al equipo en los momentos que se desinfló. En uno de esos saltos mortales que tiene el fútbol, pasó de villano a héroe.

Azpilicueta: Serio en defensa durante todo el partido, apareció poco en ataque. Sorprendentemente llegó como un 9 para marcar el 2-1 justo cuando la Selección entraba en esa fase de dudas que hace agigantarse a los contrarios. Sin brillar ni con el balón ni sin él, sí dejó claro que es el único defensa de La Roja que conoce la esencia de su oficio, defender.

Laporte: Comenzó de central zurdo hasta la salida de Pau Torres. Al comienzo del partido los croatas permitieron que saliera jugando desde atrás. Volvió  a demostrar que es un central de buen manejo y muy sólido para iniciar el juego. Pero como en anteriores encuentros volvió a dejar la imagen de central sin jerarquía en defensa con problemas para dominar su área. Cuando pasó a central diestro su rendimiento bajó muchísimo.

Eric García: Sustituido en el minuto 71′. Volvió a sembrar muchísimas dudas en el aspecto defensivo. Cuando tiene la pelota la juega con calidad, pero en defensa todo son titubeos. No le da para ser titular. Pocas veces al salir sustituido te hacen un favor y a él se lo hicieron.

Gayá: No parecía que Alba estuviese haciendo unos partidos como para ser sustituido. Gayá salió muy centrado a defender su banda y poco a poco fue mejorando, pero solo en el apartado ofensivo; en defensa sigue sin convencer. No pudo terminar el partido por molestias.

Busquets: Cuando mueve el balón a un toque no hay nadie en Europa como él. Su problema es que cuando tiene que defender hacia atrás sufre lo indecible. Dejó minutos de gran calidad y autoridad incontestable, pero su físico ante transiciones rápidas deja mucho que desear.

Koke: Ha asumido un papel de secundario de lujo. Todo lo que hace lo está haciendo bien y sus decisiones con o sin balón son siempre acertadas. Eso sí, se le nota que físicamente el torneo le empieza a pasar factura. Ante Croacia se enfrentó a un mediocampo muy sólido. Hasta ser sustituido fue el mejor centrocampista de la Selección si valoramos ambos lados del campo.

Pedri: Está creciendo muchísimo en esta Eurocopa y va a ser un jugador para una década. Su partido quedó muy marcado por su físico y en muchos momentos desapareció. En cuanto a conocimiento del juego es un crack, más todavía si pensamos que tiene 18 años. Sus últimos minutos de la segunda parte indicaban que debía ser sustituido; Luis Enrique no lo hizo y en la prórroga fue de menos a más.

Sarabia: Repitió en el once titular. Se manejó a la perfección en ambas bandas, aunque fue en la derecha, a pierna cambiada, cuando hizo más daño. No solo marcó el gol del empate, durante todo el partido supo estar a la altura.

Morata: Si fuese por esfuerzo, trabajo, solidaridad, empeño y determinación, Morata sería el Balón de Oro esta Euro. No obstante, como ha ocurrido a lo largo de su carrera, la finalización le deja en evidencia. Su prórroga a nivel emocional fue un escándalo. Hizo un golazo en un remate en el que no tuvo que pensar: se limitó a controlar y descoser el balón con un zurdazo.

Ferrán Torres: Comenzó el partido en la derecha, jugando muy atropellado y sin saber leer el juego. Quien sí lo hizo fue Luis Enrique: le mandó a la izquierda y allí pasó a ser más asistente que finalizador. Su partido fue de hoja de sierra, con acciones de mérito, pero también con muchas desconexiones.  

Sustituciones

Pau Torres: Entró en el 71′ por Eric García. Cada minuto que juega en esta Eurocopa le baja un millón de euros a su cotización. Lento, blando, descolocado y sin agresividad. Sale, y no bien parado, en la foto de los dos últimos goles croatas.

Dani Olmo: Entró en el 71′ por Sarabia. Fue uno de los damnificados con la entrada de jugador del PSG en el once titular. Comenzó frio y sin acierto justo en el momento en el que Croacia le daba la vuelta al partido. En esa prórroga surrealista fue creciendo y tomando protagonismo. Tuvo al menos dos ocasiones de gol claras.

Fabián: Entró en el 78′ por Koke. La cadena de cambios de Luis Enrique no solo descosió al equipo, sino que ayudó a los croatas en su aparatosa remontada. Le está costando muchísimo entrar en juego cada vez que sale. Lento y con una sorprendente torpeza con el balón, no logra tener ningún peso en los partidos. Con él, el equipo nunca ha ido a más. Una de las decepciones hasta el momento.

Jordi Alba: entró en el 78′ por Gayá. Formó parte de ese desaguisado que fue el último cuarto de hora de la segunda parte. En la prorroga solo apareció cuando el partido ya estaba cuesta abajo y supo darle un poso de veteranía.

Oyarzabal: Entró en el 87′ por Ferrán. Fue testigo directo de cómo Croacia remontaba el 3-1 en apenas diez minutos. Aunque terminó marcando el 5-3, apenas logró participar en el juego en toda la prórroga.

Rodri: Entró en el 101′ por Busquets. Salió y al minuto siguiente marcó Oyarzabal el 5-3. Desde ese momento el plan era dormir el partido. En la locura que fue esa prórroga le costó dar ese punto al juego.

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