Soy muy de Italia. Dos días de Euro y de momento me siento azzurro. Por todo. Por Andrea Bocelli, por las chaquetas del uniforme oficial, por la elegancia de Mancini, porque cantan el himno como si fueran a la guerra, por que la azzurra cuando es blanca aún me gusta más, porque todos tiene cara de haber jugado al balón en la plazoleta del barrio, porque aman el fútbol y porque, además, ganan tres a cero y se quedan más anchos que largos. Italia va en serio, se comen la hierba, quieren ser campeones y lo transmiten en ese juego sólido, tácticamente solidario y además marcan goles. Dos días de Euro, es poco y lo sé, pero solo he visto cara de ganador a Italia.

Bueno, abriremos la mano. También mira con sangre en el ojo el tremendo Lukaku. Sí, ese delantero que debería llevar años en el Real Madrid. El mismo que se despachó dos goles en el debut de Bélgica, dejando a Rusia retratada por su amabilidad defensiva. Una bestia pasó por San Petersburgo con hambre de gol y pletórico de energía, sobrado incluso para lanzar un oportuno cariño ante la cámara al bueno de Eriksen. Es ya candidato a jugador de la Euro, mientras que su compañero Hazard (el del Madrid) se tanteó de puntillitas unos minutitos. No disponemos de trabajo de campo suficiente para saber si va a explotar a súper crack o a súper suplente. Le daremos margen de confianza.

Ya que hablamos de madridistas. Varias horas después de ver a Gales me embarga una duda, creo que colectiva: ¿De qué juega Bale? Y si nos ponemos más críticos cambio la pregunta: ¿A qué juega Bale? Recuerdo cuando era lateral izquierdo, poderoso y veloz… después en el Madrid, de aquella manera… y ahora en la Euro, de extremo derecha cayendo a ariete, saliendo de la media punta, para no tocar bola. Y no dudo de que Bale lleva fútbol en el carrito de los palos de golf, pero la cosa no se presenta fácil para Ancelotti por más que se lleven de cine. ¡Qué pedazo de futbolista tan raro!

Y dos líneas para el susto de la Euro. Lo de Eriksen nos paralizó el alma, aunque confieso que ya es mi segundo mal trago, el anterior en vivo y en directo. No insistiré en el pánico del momento. Iré más lejos: Ha sido una lección para todos. Póngase en alerta desde la élite al fútbol de barrio. Hablo con conocimiento de causa: seguridad, electros, prevención, RCP, desfibriladores… No esperemos a ver las orejas al lobo. Un feliz abrazo a Christian y a su familia.

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