Max Verstappen se alzó con el triunfo en el circuito de Paul Ricard en Francia. Segunda victoria de la temporada, pero con un sabor especial. No por el champagne propio de la zona, sino porque fue una carrera que deja a Mercedes en la lona. El neerlandés aprendió de otros domingos que empezaron bien y acabaron mal, y sobrepasó a Lewis Hamilton sin problemas a falta de dos vueltas en la chicane de la recta Mistral. Los alemanes tuvieron el ritmo de carrera y cuando lo tenían todo de cara, perdieron la oportunidad de llevarse el triunfo con malas decisiones desde el muro. Y Verstappen suele fallar poco cuando se lo pones de cara.

La carrera comenzó con una buena salida de los de arriba, pero en la primera curva Verstappen no pudo girar y cedió la primera plaza al campeón Hamilton. Pero no se escapó el inglés. Verstappen se mantuvo en línea de un futuro ataque y comenzó una persecución de locura mientras en la zona media se preparaba una tormenta de cambios de posiciones entre los Ferrari, McLaren y Alpine.

La carrera se adormedió hasta que Verstappen paró en la vuelta 19, una antes que Hamilton, en busca del  undercut, amplificado por la altísima degradación que el asfalto. Max empezó un ataque a la defensiva para contener las ofensivas de un Hamilton que estaba como loco por pasarlo. Mercedes decidió pararlo una vuelta más tarde y lo pagaron caro. Hamilton persiguió incansablemente al holandés pero la velocidad punta del motor Honda era inalcanzable y le hizo destrozar los neumáticos.

Cuando el inglés cedió unos metros y pareció que se adormecería la tarde, Red Bull olió sangre y ordenó parar al coche de Max para hacer un segundo cambio de neumáticos. Veinte vueltas, otros veinte segundos, ese era el reto de Verstappen.  Cedieron el liderato a cambio de mover ficha primero y dejaron fuera de juego a Mercedes, sin ninguna posibilidad. Sólo les quedaba esperar con ruedas viejas. Verstappen voló para pasar primero a Bottas, que no puso en ningún problema al neerlandés.

Verstappen no tenía mucho margen y el tren de doblados retrasó su ataque final sobre un Hamilton en la lona. No se resistió el inglés, que bajó la cabeza y solo pudo dejar pasar a Max en su resignación. Checo pasó también a Valtteri. El mexicano había retrasado su único cambio de ruedas y llegó con más ritmo que nadie a la fase final de la carrera. Es su segundo podio con Red Bull y doblegó al escudero de Mercedes para seguir ayudando a su colega Max en busca del campeonato.

El derrumbe de Ferrari

En la otra liga, lejos de la cabeza, Sainz defendía el quinto puesto de la parrilla. Salió bien el madrileño, pero un cúmulo de circunstancias ligadas a la degradación de los neumáticos propició el peor domingo de Ferrari esta temporada. Los Ferrari son muy competitivos los sábados, pero en cuanto salió el sol en Le Castellet su ritmo se esfumó. Primero Leclerc perdió sus neumáticos cuando era séptimo al inicio y más tarde le vino su final a Carlos Sainz. El muro adelantó la parada de Charles, en lo que parecía un intento de undercut, pero realmente fue un cambio de ruedas inesperado que más tarde liquidó las opciones del monegasco.

Carlos tampoco pudo defenderse en la segunda mitad de la prueba ante el derrumbe de los neumáticos duros. Pasó a Leclerc, que acabó 16º, pero después le superaron Gasly, Alonso, Vettel y Aston Martin. McLaren, que plantó a Norris quinto (el último en parar) y a Ricciardo, sexto. Estos fueron los grandes beneficiados de las condiciones climáticas en Paul Ricard y consiguieron sacar ventaja con los Ferrari en el mundial de constructores.

La resistencia de Alonso

Alonso logró un meritorio octavo puesto de menos a más en la carrera. Luchó para ganar una posición con respecto a su salida, con mucho mérito porque al poco de arrancar su Alpine parecía una tortuga con la alta degradación con los neumáticos medios. Sin embargo, al contrario que los Ferrari, el Alpine funcionó como la seda con los duros. Pasito a pasito logró una remontada de cuatro puestos para seguir en su progresión con el Alpine.

Todas las victorias valen lo mismo en puntos, pero no todas las victorias valen lo mismo en lo moral. Las clasificaciones engañan y las carreras dan la vuelta a la lista de tiempos de los sábados. Max Verstappen escogió la forma más difícil de ganar remontando dos veces a un heptacampeón en 53 vueltas. Verstappen puso las acciones más brillantes de la tarde, pero Mercedes está fallando más de lo normal.

En tenis, los errores no forzados hacen perder grandes finales. En Fórmula 1, este año solo ganará el Mundial el que cometa menos errores en el muro y en pista. El neerlandés es más líder y Hamilton es el gran derrotado junto con Mercedes. Han perdido ritmo y la perspicacia estratégica también. Golpe sobre la mesa de Red Bull antes de correr en su mejor escenario: el Red Bull Ring de Austria.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here