El Argentina-Inglaterra del Mundial 86 ha quedado como uno de los grandes partidos de fútbol de la historia. Tanto que dio para que el periodista deportivo Andrés Burgo (Buenos Aires, Argentina, 1976) escribiera un libro titulado El Partido. Burgo ha publicado tres libros sobre Maradona y otros tres sobre River, equipo del que es aficionado. 35 años después de la hazaña frente a los ingleses conversa con A La Contra.

Usted indica en la primera página que su libro trata sobre el partido más legendario de la historia. ¿De verdad lo cree?

—Si hay que elegir entre tres, cuatro o cinco grandes partidos de la historia, ese tiene que estar seguro. No sé cuáles son los otros, pero este tiene que estar porque lo tuvo todo. Aunque no fuera la final. En Argentina se recuerda más este partido que la final. También a Maradona.

¿Qué lo hizo especial con respecto a otros partidos?

—Fue un partido irrepetible por distintos motivos. Claramente, porque Maradona hizo esos dos goles tan extraordinarios y complementarios. Uno es el gol prohibido y otro es el gol imposible. Además, se juntó el drama. Y el drama era la guerra. Habían muertos cientos de soldados argentinos cuatro años atrás. Había una herida ahí. Este tipo de historias necesitan un drama y sin ese drama el partido no habría sido lo que fue. Lamentablemente, el partido tuvo esa repercusión porque atrás había una historia de terror. Lo que hicieron los jugadores fue una especie de revancha deportiva.

Maradona celebra el triunfo frente a Inglaterra. CORDON PRESS

¿Tanto daba ese partido para escribir un libro sobre él?

—Sí. Yo soy hincha de River y escribí un libro sobre el descenso. Me gustó esa experiencia y decidí escribir otro libro. Solemos escribir de las cosas que nos obsesionan. En el Mundial de 1986 yo tenía once años. Por tanto, es el gran Mundial. Es volver a la infancia. Primero lo planteé como un libro sobre el Mundial, pero a medida que iba leyendo, investigando, documentándome… me di cuenta de que era mejor escribir un libro sobre el Argentina-Inglaterra. Me inspiré en Anatomía de un instante, el libro que Javier Cercas escribió sobre el 23-F. Estaba muy cebado con esa obra y vi mejor escribir exclusivamente sobre el Argentina-Inglaterra que hacerlo también sobre el Argentina-Italia o el Argentina-Bulgaria. Me faltaba la consagración frente a Alemania, pero decidí contar sólo el partido frente a los ingleses. Mereció la pena hacer un libro sobre ese partido.

“Lo que hice fue darle voz a los personajes secundarios”

—¿Hubiera sido posible este libro si los protagonistas no hubieran sido Bilardo y Maradona?

—Sin Maradona hubiera sido imposible este libro porque él inventó ese partido. Jugaron 22, pero lo inventó el. Bilardo ayudó en el color desde su obsesión, su táctica, porque empieza a jugar con tres defensas… Siempre fue un gran personaje. Es un personaje que alimentaba los partidos más de lo que eran. Lo que yo hice fue darles voz y entidad a los personajes secundarios. Y los personajes secundarios son todos menos Maradona. No sólo los integrantes del equipo campeón, también los chicos de la guerra, los soldados… Sin los soldados el partido no hubiera sido lo que fue. Los ingleses y el árbitro también pueden ser considerados personajes secundarios, pero realmente fueron trascendentes en la historia.

Los ingleses, a pesar del gol con la mano, aceptaron con deportividad la derrota…

—Los ingleses tienen un gran valor porque en Argentina se suele hablar de ellos como los jugadores humillados por Maradona. Sin embargo, hay que resaltar que se la bancaron porque aceptaron con deportividad la derrota. Si la injusticia del primer gol hubiera sido al revés, los argentinos no nos lo hubiéramos tomado igual porque no somos buenos perdedores. No estoy diciendo que seamos peores que los ingleses en otras cosas, pero en este caso solemos ver conspiraciones. Los ingleses aceptaron la derrota y siguieron jugando un partido que acabó canonizando a Maradona.

¿Hubiera sido Maradona igualmente un prócer de haber ganado el Mundial sin aquella actuación frente a Inglaterra?

—No hubiese sido el vengador de la patria. Maradona no hubiese sido Maradona sin aquel partido. Ese día se convirtió en mucho más que un jugador de fútbol.

¿Él ganó una guerra aparte?

—Los únicos que tienen autoridad para hablar de la guerra son los propios soldados. Cinco te dicen que sólo fue un partido de fútbol, pero otros cinco te dicen que fue mucho más. Y Maradona nos dio el triunfo que nosotros no logramos. Siempre va a haber exageraciones respecto a este partido.

¿Cuál era el objetivo de ese libro?

—Yo intenté hacer un trabajo más periodístico, pero también quise evitar toda exageración posible. Es contradictorio lo que te estoy diciendo porque hacer un libro de un partido es exagerado. No quise hacer un libro de la exacerbación argentina por la enorme cantidad de personajes que no son argentinos, a pesar de que el lector promedio va a ser argentino. No quise que el libro fuera solamente argentino o maradoniano.

“Maradona, con los años, se convirtió en el traductor de su propia obra”

Maradona dijo respecto al primer gol que quien roba a un ladrón tiene cien años de perdón…

—Hubo muchos titulares sensacionalistas en la prensa argentina: Malvinas 2-1 Inglaterra, RIP ingleses: reventamos a los ingleses… Durante 10 años, Maradona no habló del partido porque continuó con su carrera. Esos diez años fueron duros porque tuvo los casos de doping… A medida que la biología empieza a retirar a Maradona, él empieza a configurar ese partido. Él se convierte en el traductor de su propia obra. Primero jugó el partido y posteriormente lo relata. El primer relator es Víctor Hugo Morales, pero el segundo es el propio Maradona. Cuando no podía hacer proezas con la pierna izquierda, comenzó a hacer proezas con la lengua. El partido renació diez años después. No había quedado en el olvido, pero él se encarga de reavivarlo.

Da la sensación de que ese partido es más valorado incluso que la final frente a Alemania…

—Sin duda. Es muy difícil explicarlo. Valdano lo escribió en El País. Argentina había ganado un Mundial y esto fue un apéndice poético de Malvinas. Fueron un ejército deportivo en pantalones cortos. Suena hasta cursi decirlo, pero Maradona se convirtió en más que un jugador. Después podemos discutir si hubo mejores jugadores que él. Por ejemplo, Pelé ganó tres Mundiales y Maradona sólo uno… Sin embargo, Diego fue mucho más que un futbolista. Fue casi una figura religiosa. Su milagro fue ese partido. Ganar un Mundial lo ganan los mejores, pero esto fue más que ganar un Mundial. No hubo una consagración similar de un futbolista en un partido. Ni Pelé, ni Messi, ni Cruyff, ni Di Stéfano tuvieron un partido como éste. Este era un partido manchado con sangre desde el comienzo. Por eso Messi nunca va a ser como Maradona porque se supone que Argentina no va a estar más en guerra.

“Fenwich era el último guardián del imperio”

Héctor Enrique sostiene que a Maradona no lo hubiera parado nadie en el segundo gol. Diego, sin embargo, afirmaba que los uruguayos o italianos le hubieran hecho falta antes…

—Hay jugadores de aquella selección que dijeron que frente a los uruguayos o paraguayos ese gol hubiera sido imposible. Incluso los mismos periodistas que estaban en la tribuna de prensa comentaron que a los ingleses sólo les faltó decirle “pasé por acá, maestro”. Hay otra explicación que puede ser que le quisieron pegar, pero no pudieron pegarle. Él que le pudo pegar es Fenwich, pero estaba amonestado. Era el último guardián del imperio.

¿El primer gol fue una trampa o una picardía?

—Una picardía. No es una trampa deliberada, no es el bidón de Branco. Eso sí es una trampa. En Argentina, con falsa modestia, suele decirse que ese gol representa a la trampa argentina. Cualquier jugador puede hacer un gol con la mano. Eso no define a los argentinos. No hay liga, ni selección, no haya intentado un gol con la mano. El propio Valdano hizo un gol con la mano a Bélgica. No vas a ir a decirle al árbitro que el gol fue con la mano. El único Mundial que ganó Inglaterra la pelota no botó dentro.

“Olarticoechea fue el salvador de Maradona”

Maradona anota el primer gol con la mano. CORDON PRESS

¿Por qué se habla tanto de La Mano de Dios y tan poco de la Nuca de Dios (gol que Olarticoechea salvó en la línea de gol con 2-1 en el marcador)?

—Salvó el triunfo. Maradona eclipsó el resto. Él hizo creer al resto que él solo era capaz de ganarle a cualquier equipo. No era así porque Argentina tenía un buen conjunto. Olarticoechea fue clave en aquella acción. Él fue el héroe anónimo. Se usa en este caso una figura muy argentina que es el sargento Cabral. En una de las luchas de independencia argentina, estaban a punto de matar al libertador, San Martín. Llegó el sargento Cabral y mató al que estaba a punto de acabar con la vida de San Martín. Fue el salvador del libertador. Y Olarticoechea fue el salvador de Maradona.

Los jugadores hablan en el libro de la concentración. ¿Se cansaron de los rituales de Bilardo?

—No eran solamente manías de Bilardo, también eran del plantel. Todo el equipo formaba parte de las cábalas. Bilardo no era el único. Es muy argentino el tema de las cábalas. El padre de un amigo de mi hijo es español e hincha del Atlético de Madrid. Le contagiamos todas nuestras cábalas.

¿Crees que fue el partido más importante de la historia del fútbol argentino?

—Sí, más que las finales de los Mundiales. Fue la consagración de Maradona.

—¿El mito Maradona comenzó ahí o había comenzado antes?

—Aquel día llegó al Nirvana. Llegó al Everest, abrió los mares. También es cierto que a partir de ahí Argentina no ganó ningún Mundial más.

La historia de las camisetas es de sobra conocida. En el libro, usted cita que quizá no hubo sorteo para elegir quién era local y visitante…  

—El único que me habló de eso fue Colissa, un árbitro del Mundial de 1978. Era el hombre de Le Coq Sportif dentro de la Selección. Estaba al tanto de cómo se hacían las cosas en la FIFA, en relación con el sorteo de las equipaciones. Me dijo que no se hizo ningún sorteo, pero no lo sé. No había más gente que supiera del tema.

“Es posible que Argentina no hubiera salido campeón sin Maradona y viceversa”

¿Realmente aquella selección eran Maradona y diez troncos?

—Maradona nos hizo creer que le ganábamos a todos y que con él bastaba. Muchos dicen que Irak con Maradona y 10 más ganaba el Mundial, pero no hubiera sido así. Aquel equipo fue el primero en llegar, llegó mal, pero se fue encontrando. Valdano dijo que llegaron a México sin saber si ganarían algún partido y se fueron sabiendo que no perderían ninguno. Se alinearon los astros y se conformó un buen equipo. Es posible que Argentina no hubiera salido campeón sin Maradona y viceversa. Eran un genio y un gran equipo.

¿Por qué la cobertura de los medios argentinos fue tan escasa?

—Había muchísimos enviados de radio, pero hubo pocos enviados de televisión. Había crisis económica en Argentina. Además, las televisiones eran todas canales estatales y no competían entre sí. Y las expectativas deportivas eran muy pocas. Tres meses antes no acreditaron a nadie y después no pudieron hacerlo. El mundo audiovisual no estaban tan desarrollado.

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